Opinión

A la fuerza, nuevo desorden de Donald Trump, sustituye al viejo orden mundial

Por: Santo Salvador Cuevas | Con la derrota del fascismo en 1945, una vez tomado por asalto Berlín, capital de Alemania e izada la bandera roja en sus muros y edificios, nace sobre el planeta el punto de partida para el nacimiento de un nuevo orden internacional, el que serviría de referente a las Naciones del mundo y se establecían las bases del Derecho Internacional.

Y fue así como, a partir de las Cumbres de Yarta, en Crimea (Unión Soviética) y Los Angeles (Estados Unidos de America), como nace la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

A partir de entonces también, el mundo es repartido en áreas de influencias, una parte bajo el control y monitoreo de la Unión Soviética; y por el otro, el bloque occidental, que encabezan los Estados Unidos de América, Francia, Inglaterra, y otros.

Junto con el reparte del mundo en esfera de influencias, se da inicio a la Guerra Fría que nunca dejó de ser una guerra caliente y que le tocó a cada bando infiltrar con sus agentes y mercenarios los territorios de sus ccontrarios.

Iniciandose así, un plan de minar la estabilidad, el desarrollo y la paz de cada Nación; esto viene amparado de crímenes selectivos, persecuciones, secuestros, desapariciones y golpe de Estado casi en todos los países del Tercer Mundo, muy evidente en América Latina.

Eso explica el porqué, en una negación a sus postulados democráticos, Estados Unidos de manera abierta promovió y apoyó el ascenso al poder de las dictaduras como la de Pinochet, en Chile; la de Somoza, en Nicaragua; Fulgencio Batista, en Cuba; de Vicente Gomez, en Venezuela; la de Stroner, en Paraguay; de Rafael Leonidas Trujillo, en Santo Domingo; Francoi Duvalier, en Haití, etc etc.

Pero en el marco de esa realidad global, que chocaba con el respeto a los Derechos Humanos, dado que en cada dictadura fueron asesinados mucho más de 20 mil, 30 mil, 25,000, 40 mil seres humanos, solo por pensar distinto «al norte brutal y revuerto».

Todo ese contexto lo hemos vivido desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, hace ya más de 80 años.

Pero aún en ese marco en que la Guerra Fría se tornó siempre violenta y salvaje, sin embargo, prevaleció en el mundo la regla del derecho internacional.

La ONU, inservible ya y maltratada, no dejó nunca de ser el referente por esencia para dirimir las controversias y los conflictos internacionales.

En la ONU y el tratado de Viena, por ejemplo, está establecido como principio universal, el «respeto a la Soberanía de los Pueblos» «la No Injerencia y el Derecho a la Auto Determinación de los Naciones» «la inmunidad de que gozan todos los gobernantes del mundo» sin importar su credo religioso o político.

Es decir, durante 80 años el mundo se ha regido por normas (muchas caducas ya) que han sido asumidas en consenso por el mundo civilizado.

Hasta que Donard Trump llega al poder en Estados Unidos, con la creencia equivocada de que su mandato tiene rango universal.

Por eso, entra a Venezuela, asesina a más de 200 venezolanos, y secuestra al presidente de la República Nicolás Maduro y su esposa doña Cila Flotes.

En su mentalidad delirante y agresiva, el presidente Trump amenaza con hacer lo mismo que en Venezuela, en Cuba, Colombia, México, Nicaragua.

Y viene diciendo que el Golfo de México pertenece a EE.UU; que también el Canal de Panamá le pertenece; anuncia que Canadá pasará a ser el Estado 52 de la Union; y no conforme, Trump anuncia que «a la buena o la mala, se harán de Groenlandia.

Es decir, el presidente Donald Trump, se cree con poderes irrefutables sobre los países del mundo.

Es por ello que habla de la Franja de Gaza como si fuera de su propiedad.

El país que no apoye las locuras abusivas y chocantes con los principios universales de este señor, serán víctimas de agresiones armadas o de una cadena interminable de aranceles y sanciones comerciales.

Lo que se va imponiendo, con el aplauso lncluso de los incautos, es el Nuevo Desorden de Donald Trump, que viene a sustituir el viejo orden del derecho internacional, que nació en 1945, al finalizar la Segunda Gerra Mundial.

Para Donald Trump, ya la ONU no tiene ningún sentido, y en vez de someter al debate de las Naciones un nuevo tipo de Organización Universal, este hombre se ha disparado con un disparate en donde su egocentrismo sigue siendo lo superior y valedero pues ha llamado (previa selección) a crear su JUNTA DE PAZ.

En donde, como condicionante, cada invitado que ocupe un asiento debe aportar US$1,000,000 de dólares.

Y que pena y que vergüenza que Bladimir Putin, presidente de la Federación Rusa, en vez de encabezar la disidencia mundial, se ha plegado de manera incoherente e irresponsable.

Felicito al presidente de España Sr. Pedro Sánchez, un aliado de los Estados Unidos de America, quien ha cuestionado y se opone a las pretenciones individuales, arrogante y egocéntricas del presidente Donald Trump quien hace su planteo al margen de las Naciones Unidas.

Oidlo bien, o el mundo(incluido el Congreso de los Estados Unidis), se unifica y levanta una sola bandera contra Donald Trump, o este mundo camina hacia una confrontación global en donde todos nos vamos a joder.

Donald Trump debe hacer conciencia de su daño a la humanidad y rectificar, asumiendo como primera acción rectificadora la libertad inmediata para el presidente de Venezuela, Nicolas Maduro Moro y Cilia Flores.

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