Sin gloria, y como en secreto, pasó este 2026 el Premio Nacional de la Juventud, definido con pomposidad como reconocimiento estatal a jóvenes dominicanos que realizan aportes extraordinarios, impacto social, liderazgo e innovación para el desarrollo sostenible del país.
En medio de la contradicción entre la majestuosidad y el secreto mejor guardado se desarrolló el pasado sábado en el Teatro Nacional Eduardo Brito el Día Nacional de Juventud, con las puertas del centro cultural cerradas para los medios de comunicación, algo insólito.
Se ignora qué no debían ver los representantes de los medios de comunicación ni qué debía ocultársele al país de la premiación para que no se tuviera acceso al acto. Los comunicadores fueron ubicados en un salón del Teatro, donde no tenían acceso a las incidencias de la actividad, como si se tratara de personas afectadas por el Covi.
Una nota de prensa informó del acto encabezado por el ciudadano presidente de la República, quien guiado por sus asesores se mantiene bastante alejado de los medios desde «la explosión» frente a su cara del escándalo del Senasa.
Cerrar las puertas a los medios de comunicación es una restricción a la libertad de prensa, expresión y acceso a la información, con lo que se dificulta la transparencia y la fiscalización, tan cacareadas por las autoridades.
El manejo dado al Premio Nacional de la Juventud es un reflejo del pésimo trato a este sector en el Gobierno del PRM.
En rueda de prensa del 26 de enero próximo pasado, día del natalicio del Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte, portador de un liderazgo joven en su época, la Secretaría de la Juventud del PLD enumeró aspectos fundamentales de la problemática que les afecta: Inserción laboral precaria y exclusión temprana, jóvenes que no estudian ni trabajan, exclusión con rostro femenino, falta de políticas públicas para jóvenes emprendedores, la juventud como principal víctima de la violencia, poco apoyo real para que los jóvenes puedan estudiar e impacto de un deficiente sistema de salud en la juventud dominicana, entre otros.
El Gobierno del PRM ha negado oportunidades, apoyo y protección a los jóvenes que manifiestan frustración y desánimo. Por todo eso, entre otras razones, nos identificamos con la demanda de la JPLD que reclama empleo, oportunidades, protección y garantía de un mejor futuro, como lo prometió en campaña y cinco años después no ha cumplido el partido en el Gobierno.