Opinión

Para hablar mentiras se debe tener mucho cuidado

Apenas un par de horas después de que el presidente Luis Abinader concluyera su discurso de rendición de cuentas este 27 de febrero, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) respondió con firmeza los datos alterados y los anuncios vacíos presentados por el mandatario en la reedición de un estilo caracterizado por subestimar la inteligencia de la gente y la creencia de que la publicidad, que consume el mayor presupuesto de la historia del país, convierte en realidad las mentiras y las exageraciones.

Con gestos desmesurados, voz altisonante y rápida lectura, el mandatario quiso impresionar a la población citando un inventario de obras públicas que nadie ha visto en la realidad, tratando de ocultar en vano que es el gobierno con el menor gasto de inversión pública de las últimas siete décadas.

El mandatario mencionó obras inexistentes, inconclusas, obras inauguradas en otros años y se adjudicó la conclusión de otras terminadas y entregadas por el gobierno del Partido de la Liberación Dominicana que encabezó el presidente Danilo Medina.

Ante tantas mentiras la reacción ha sido inmediata. Las direcciones provinciales del PLD, dirigentes comunitarios y munícipes independientes a los que les duele el destino de su comunidad, les salieron al paso a ese rosario de dislates con videos en los que expresan que esas obras no las ha visto nadie. En algunos casos han presentado imágenes del estado inconcluso de lo que el mandatario dijo que había entregado y en otros se han referido a obras entregadas por el presidente Danilo Medina.

¿Dónde están esas obras? es la pregunta que la gente se hace en cada municipio. Algunos recurren a buscadores en internet, a los que tan propenso se ha hecho el jefe del Estado, con igual resultado: esas obras no existen, y cuando existen fueron inauguradas en fechas en que el PRM no gobernaba.

La situación del presidente Abinader y el PRM la definió muy bien el pueblo dominicano con la célebre expresión de que el cojo y el mentiroso no llegan lejos; la verdad los alcanza. Y los ha alcanzado muy pronto y de mala manera porque el pueblo considera que lo que hubo el 27 de febrero no fue rendición de cuentas sino de cuentos, y de muy mal gusto, por cierto.

Los dirigentes del PRM, con el presidente Abinader a cabeza, siguen creyendo que con manipulación de datos y de cifras seguirán confundiendo a la gente. Pero están muy equivocados. La población quiere –y necesita– soluciones a problemas que cada día ve más agravados por la incompetencia de quienes gobiernan en este momento. Precisamente, a eso obedece la pérdida notable de la confianza de la ciudadanía en el Gobierno perremeísta, como lo dijo el PLD en la fecha del aniversario de la gesta patria.

El presidente Abinader no convenció a nadie con su discurso. Por el contrario, profundizó la frustración de un pueblo que ve cómo empeoran sus condiciones materiales de existencia y que tiene claro que para hablar mentiras y comer pescado se debe tener mucho cuidado.

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