Editorial

Un Gobierno cosmético en un entorno internacional complicado

A pesar de que el Gobierno afirmó estar preparado para contener el alza en los precios de los combustibles, generada por las tensiones en Medio Oriente, el pasado fin de semana dispuso un aumento en los dos tipos de gasolina y de gasoil de cinco pesos por galón.

Pese a sostener que el país cuenta con una cadena de suministro segura y una planificación metodológica para estabilizar los costos, lo que nos hizo recordar la famosa “formulita” del anterior ministro, el Gobierno fijó el precio de la gasolina Premium en 295.10 pesos y la regular a 277.50 pesos por galón y el gasoil regular se ofertará al público a 229.80 pesos el galón, mientras que el gasoil óptimo se despachará a 247.10 pesos.

Es un duro golpe a la economía en general por el impacto que tendrá en lo inmediato en el transporte de mercancías y de pasajeros.

Las argumentaciones para fijar los nuevos precios de los derivados del petróleo nos trasladaron al año 2022, con el estallido del conflicto Rusia-Ucrania, cuando el presidente Abinader anunció que congelaría los precios de los combustibles siempre y cuando el petróleo se mantuviera en un rango de entre 85 y 115 dólares.

Cuatro años después los precios del crudo no han sobrepasado el tope citado; sin embargo, las autoridades se despachan decretando un aumento de cinco pesos más al galón del combustible usado por el comercio para el transporte de los alimentos y en perjuicio de quienes recurren a vehículos para su traslado.

El reajuste anunciado tiene un efecto directo en el costo de la vida de las dominicanas y los dominicanos, sin que se dejen ver posibles medidas que pudieran adoptarse para proteger a la población, que más temprano que tarde pagará con nuevos sacrificios la ya complicada situación por la incapacidad de quienes gobiernan el país desde el año 2020.

El tablazo recibido el último viernes en las costillas del pueblo dominicano nos recuerda la cantaleteada reforma a la Ley de Hidrocarburos del ahora partido de gobierno cuando estaba en la oposición y su demanda de mayor transparencia en la estructura de costos.

Lo que se avista en el escenario internacional es una conflagración que conducirá a una crisis económica y financiera compleja, mientras República Dominicana es dirigida por un gobierno en el que prevalecen lo cosmético, el marketing, los anuncios y amagar y no dar, sobre todo cuando de soluciones a la situación del pueblo se trata.

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