El 28 de marzo de 1862, la Reina Isabel II, de España, acogió la renuncia del general Pedro Santana al cargo de Capitán General de Santo Domingo.
Pedro Santana, cuyo Gobierno había anexado el país a España el 18 de marzo de 1861, dejó el cargo disgustado por disposiciones del Gobierno español como fue la desintegración de sus fuerzas militares.