Atacar con bombas desde el aire y, con precisión quirúrgica, asesinar a todos los integrantes del alto mando, incluido el Supremo de los Ayatolas Ruhollah Jamenei, a su esposa y demas familiares, y, así mismo, continuar el bombardeo de exterminio por todo el territorio Nacional de Irán, incluido el arrasar con más de 162 niñas que recibían el pan de la enseñanza en una escuela pública, no solo constituyo un acto de terrorismo y barbarie, sino que es el mayor de los desprecio por la especie humana.
El mundo está ante la amenaza muy latente de un desquiciado, prepotente sin la más mínima moral, sin el más mínimo criterio del derecho y la vida de los seres humanos.
Ese tipo está loco.
Mayor es su locura y delirio cuando, después de la masacre en cadena, pretende imponer «una mesa de dialogo» a quienes les aniquiló sus familiares.
La repulsa a esta bestialidad es universal, los aliados históricos tradicionales de los Estados Unidos, les han dado la espalda y condenado la barbarie y desprecio por la humanidad puesto al rojo vivo y en blanco y negro por Donald Trump y la bestia de Israel Benjamin Netanyajo.
Que lastima también ver caer en tierra iraníe a cientos de jóvenes enviados a dar su vida por una causa que no es la suya, y por los caprichos de un gobernantes que se cree por encima de todas las Naciones y de la humanidad misma.
El mundo está a la puerta de un cataclismo final, si como dice este señor, deciden lanzar la bomba atómica en Irán, tal hicieron en la década del 40 en Hiroshima y Nagasaki, entonces Donald Trump, con un hecha así, estaría dando apertura a la tercera guerra mundial pues debería prepararse para el contra ataque de los aliados de Irán, es decir, Rusia, China, Corea del Norte y demás Naciones agredidas por Donald Trump.
El mundo debe movilizarse por paz ahora; el rechazo a las locuras de Donald Trump, debe ser universal y sin parar hasta que renuncie a la presidencia de Estados Unidos.
Este mundo merece vivir en paz. El mundo nos pertenece a todos y no a un señor que se crees por encima de la humanidad.