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En marcha los Juegos deportivos Centroamericanos y del Caribe

Con un espectáculo colmado de música y sin olvidar los devastadores terremotos que afectaron a Venezuela, República Dominicana inauguró la noche del viernes los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 con la campeona olímpica Marileidy Paulino como gran anfitriona.

La esperada salida de los más de 6.000 atletas de 37 países, que competirán en 40 deportes y 57 disciplinas, en el estadio Olímpico Féliz Sánchez marcó el inicio de los Juegos.

La colorida fiesta, que incluyó un espectáculo con drones que simuló la bandera del país organizador y bailarines de merengue, ritmo característico de República Dominicana, tuvo espacio para homenajear a los venezolanos, afectados por los terremotos del 24 de junio que ya suman casi 5.400 decesos.

«La alegría de esta noche no nos hace olvidar el dolor de nuestros hermanos. En nombre de todos los pueblos aquí representados queremos expresar nuestra solidaridad y cariño al pueblo de Venezuela. ¡Venezuela te amamos!», dijo José Monegro, presidente del Comité Organizador al inaugurar los Juegos.

El recuerdo a Venezuela no empañó una fiesta colorida seguida con euforia en las gradas del estadio.

La mayor ovación de la noche llegó con el desfile de Marileidy Paulino, plusmarquista mundial en los 400 metros y líder de la delegación de su país que desfiló a ritmo del popular merengue.

Paulino, campeona olímpica en París 2024 y medallista de plata en el Mundial de Tokio 2025, donde registró la tercera mejor marca femenina de la historia en los 400 m con 47.98 segundos, buscará rebajar ese tiempo durante la presente temporada.

Paulino es la gran figura de unos Juegos que añoran la presencia de la triplista venezolana Yulimar Rojas, cuya participación «no ha sido oficializada», dijeron a afp fuentes cercanas a la deportista. Todo indica que no estará en el evento.

Para el presidente de Centro Caribe Sports, entidad que organiza la competición, la sola presencia de Paulino genera «una expectativa única». «Un sueño para los dominicanos ver correr a su Marileidy en su propia tierra», dijo Luisin Mejía.

Ramona Lantigua, una contadora de 52 años que asistió con su esposo al estadio para la inauguración, coincidió en que Paulino es un «orgullo» y espera «verla triunfar, ganar la medalla de oro como lo hizo recientemente».

Los Juegos tienen a Cuba en la cima del medallero histórico con 1919 medallas de oro y un total de 3730 preseas. México lo sigue con 1523 medallas doradas y un total de 4252.

Centro Olímpico, así amanece el corazón de los JCC Santo Domingo 2026

Por Mariela Pérez Valenzuela

En el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte el reloj corre a otro ritmo; antes de que salga el sol en Santo Domingo, los primeros autobuses llegan con atletas decididos a dejarlo todo por una medalla en los Juegos Centroamericanos y del Caribe.

Con sus uniformes, mochilas al hombro y la ilusión intacta, caminan hacia las instalaciones deportivas donde, desde mucho antes del primer aplauso del público, comienzan a escribirse las historias de victoria, derrota, sacrificio y compañerismo que dan vida a la mayor fiesta deportiva de la región.

En los pasillos se cruzan decenas de acentos. Unos repasan mentalmente la estrategia, otros escuchan música para aislarse del bullicio y no faltan quienes, con una sonrisa nerviosa, buscan la cámara de un teléfono para enviar un último mensaje a casa antes de competir.

En el Complejo Acuático Juan Pablo Duarte el agua rompe el silencio desde las primeras horas. Allí, el polo acuático escribió las primeras páginas de estos Juegos incluso antes de la ceremonia inaugural.

Cuatro días antes de que el pebetero se encendiera oficialmente, el balón ya surcaba la piscina y las primeras victorias y derrotas comenzaban a dibujar el mapa de las medallas.

A pocos metros, en otros pabellones, el movimiento no se detiene. Voluntarios orientan a atletas y visitantes, oficiales afinan los últimos detalles de cada competencia y periodistas recorren las instalaciones en busca de la próxima historia.

En un escenario estalla un aplauso por una actuación memorable; en otro, un deportista abandona la competencia con la decepción reflejada en el rostro. Así son los Juegos: una sucesión de emociones que cambian en cuestión de segundos.

Pero no todo ocurre dentro de las áreas de competencia. En las zonas comunes desaparecen las rivalidades. Atletas que hace unas horas luchaban por un lugar en el podio ahora intercambian fotografías, conversan, ríen y comparten experiencias. El deporte vuelve a demostrar que, además de competir, también une.

Con el paso de las horas llegan las familias, los estudiantes y los aficionados. Las gradas se llenan de banderas de distintos colores, mientras los aplausos no distinguen nacionalidades cuando una actuación merece el reconocimiento del público.

El Centro Olímpico se transforma en un pequeño retrato de la región: culturas diferentes reunidas alrededor de una misma pasión.

Este sábado algunos celebrarán una medalla; otros regresarán al entrenamiento y a la villa pensando en la revancha del día siguiente.

Santo Domingo vive estos días como una ciudad abierta al deporte. Sus calles reciben a miles de atletas, entrenadores, periodistas y visitantes que convierten cada sede en un espacio de encuentro.

Más allá de los récords y los podios, la gran victoria es ver a Centroamérica y el Caribe reunidos otra vez, 100 años después del nacimiento de estos Juegos, celebrando una tradición que sigue vigente. Los Juegos apenas comienzan. Hay muchas páginas por escribir.

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