A eso de las diez de la noche, en la calle Restauración, próximo a la Arzobispo Meriño del sector colonial de la ciudad capital, dos desconocidos atacan a tiros por la espalda al ex comandante de la Guerra de Abril Ramón Emilio «Pichirilo» Mejía, muriendo pocas horas después en un centro médico de la ciudad. Su sepelio fue una manifestación de indignación, duelo y repudio al nuevo gobierno; al mismo asistieron dirigentes políticos partidarios de la causa constitucionalista.