Durante dos años, ocurrieron más de ocho mil 500 ataques contra escuelas, estudiantes y docentes en el mundo, lo que desencadenó una ola de violencia y traumas, denunció hoy el titular de la ONU, António Guterres.
En un mensaje por el Día Internacional para Proteger la Educación, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) expresó su preocupación por esas agresiones y advirtió sobre las consecuencias dañinas de las mismas para el futuro de niños y jóvenes.
El acceso a la enseñanza es un derecho humano fundamental y todos los Estados tienen la obligación de garantizarlo, así como de proveer seguridad en los centros estudiantiles, afirmó.
Todas las partes en conflicto deben detener y prevenir los ataques contra las instituciones educativas, cumplir con sus obligaciones en virtud de las leyes internacionales y hacer rendir cuentas a los responsables, añadió.
Además, instó a todos los Gobiernos a invertir en la educación de todos los niños, respaldar plenamente y aplicar la Declaración sobre Escuelas Seguras, y apoyar a la Coalición Mundial contra los ataques.
Debemos colaborar para preparar y cuidar los sistemas educativos -tanto presenciales como en línea-, especialmente para los menores que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad. Asimismo, es necesario reintegrar de manera segura a las escuelas y comunidades a los vinculados a fuerzas y grupos armados, señaló.
Guterres aseguró que la ONU ofrece diversas herramientas para apoyar a los países y pidió construir un futuro pacífico.