El año 2019 trae consigo grandes retos para nuestra organización política. La unidad de su liderazgo es la garantía de la continuidad en el poder, fundamentalmente la armonía entre los compañeros Danilo Medina y Leonel Fernández, porque el futuro de la democracia dominicana depende de su capacidad de encarar los desafíos que plantea nuestra sociedad con miras a los próximos comicios.
La democracia es diversidad partidaria, como expresión de los diferentes sectores económicos y sociales. Nuestro partido se ha convertido en un encuentro de fuerzas sociales, económicas y políticas que aspiran al progreso con inclusión, como refirió en una ocasión nuestro valorado compañero, miembro del Comité Político, Dr. Franklin Almeyda, es por esto que no debe descuidar su fortaleza. La unidad en la diversidad ha sido y será una de las reglas de oro en el accionar político del PLD y el partido debe volver a los principios de Don Juan para enfrentar lo que se avecina.
Según nuestros estatutos aún vigentes, el PLD surgió como una ruptura para enfrentar los vicios del sistema electoral, lograr la justicia social y el respeto a la dignidad humana en nuestro país, ese debe ser el norte de nuestro partido y de nuestros gobiernos. Debemos vernos en los espejos de otros países de América Latina cuyos sistemas políticos han entrado en crisis, e invertir parte de los recursos que recibimos en capítulos de investigación y formación política para la militancia, de manera que conecten con las aspiraciones de una sociedad del siglo veintiuno basada en el conocimiento.
Cuando decimos que la unidad partidaria es un valor estratégico, nos referimos a que cuando se juntan los porcentajes de las encuestas del Presidente del PLD, Leonel Fernández y del presidente de la República Danilo Medina, el partido morado queda siempre en primer lugar con un margen muy alto, y en el caso del primero, las mediciones lo marcan por encima del 50 % en la intención de voto del electorado con miras al año 2020.
Hay que señalar que la crisis de los partidos políticos ha ido ciudadanizando la representación política, los valores de los estatutos, de las plataformas ideológicas y los programas de acción, la sociedad dominicana exige que el sistema político eleve el nivel de sus conocimientos y decisiones respetando la Constitución, que es un tema de raíz histórico para el Partido de la Liberación Dominicana, por lo que una parte de su militancia y el pueblo vemos la Carta Magna del 2010 como una referencia de la de 1963.
La estrategia para este año que recién inicia debe ser abrazarnos en unidad, cohabitación y confraternidad, regresando a nuestros orígenes, respetando nuestras diferencias y sanando viejas heridas, procurando el bien colectivo. Los peledeístas tenemos un compromiso histórico con nuestro país y con la memoria del profesor Bosch, estamos llamados a completar la obra de Duarte, conduciendo los destinos de las presentes y futuras generaciones por el camino del progreso, el desarrollo y la modernidad.