Opinión

Grieta en el Congreso Bicameral

Los debates en el Congreso Nacional del controversial proyecto de ley que crea el Parque Nacional Loma Miranda ha creado una grieta que separa el Senado de la República y la Cámara de Diputados.

La mayoría de los diputados están muy enojados con los senadores porque éstos introdujeron cambios sustanciales a la pieza legislativa que se originó en la Cámara de Diputados con el objetivo de proteger a Loma Miranda de la explotación minera de Falconbridge Dominicana.

El proyecto original sancionado por la Cámara de Diputados consta de cinco artículos, pero el Senado lo modificó para agregarle cuatro más, por lo que la parte capital de la iniciativa legislativa consta de nueve artículos.

En una sesión que consumió más de cinco horas de intensas deliberaciones, la Cámara de Diputados votó para rechazar las modificaciones introducidas por los senadores, y devuelve a la Cámara Alta el proyecto de ley tal y como fue aprobado originalmente.

La viva controversial que consume abundante energía de los congresistas dominicanos, ha colocado en la mesa de discusión la reflexión teórica de la utilidad o inutilidad del sistema legislativo bicameral o unicameral.

Los parlamentos, congresos o asambleas legislativas pueden ser unicamerales, constituídos por una sola cámara, o bicamerales, formados por dos cámaras. Los doctrinarios no se han puesto de acuerdo para determinar cuál de los dos sistemas es el mejor para el afianzamiento de las democracias.

Los partidarios del unicameralismo argumentan que en el sistema bicameral se duplica el trabajo y el tiempo para resolver o tratar las mismas leyes, lo que por demás representa un considerable aumento en el gasto presupuestario.

Para ellos, el unicameralismo ofrece prontitud en el desempeño de sus funciones, uniformidad y sistematización de las leyes, y una considerable economía de dinero.

Además, con el bicameralismo se producen competencias y rivalidades innecesarias entre ambas cámaras, que afectan no sólo el buen funcionamiento del Poder Legislativo, sino también al sistema político en su conjunto. La existencia de una sola cámara impregnaría más agilidad y flexibilidad a las relaciones del Congreso con el Poder Ejecutivo.

Los defensores del sistema legislativo bicameral arguyen que ese modelo garantiza que las resoluciones, dictámenes, leyes y decretos serán ampliamente y mejor analizados, y los errores que cometan los legisladores de la primera cámara serán rectificados o corregidos por los de la segunda.

Consideran que la existencia de ambas cámara es saludable para garantizar de forma idónea el equilibrio del poder, la economía e independencia del legislativo en relación con los poderes Ejecutivo y Judicial.

Sostienen que es buena la existencia de un contrapeso y freno a la primera cámara, porque ésta puede devenir en autoritaria e impositiva sobre el Ejecutivo y las demás instituciones públicas y privadas.

Favorecen la conocida expresión popular de que cuatro ojos ven más que dos: dos cámaras que examinen y voten sucesivamente un proyecto de ley ofrecen muchas más garantías de aciertos que una sola, impidiendo la adopción de resoluciones precipitadas.

Pienso que los congresos que cuenten con dos cámaras deberían crear una comisión bicameral con rango constitucional para que gestione los conflictos y las tensiones políticas que generen las habituales labores legislativas.

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