El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, llamó a la paz «que tanto pide y necesita el país» centroamericano en la despedida de duelo de Bismarck Martínez.
«Hoy van a reposar sus restos, pero el mensaje que nos deja este hecho, esta tragedia terrible, es que hoy más que nunca tenemos que seguir luchando con firmeza por la paz», aseguró el mandatario.
«Tenemos que defender la paz, la estabilidad, la seguridad, aun a costa de nuestra propia vida, si por eso tenemos que entregar nuestra vida, pues entregamos nuestra vida», agregó.
Ortega, junto al féretro donde descansan los restos del militante sandinista, recordó que Martínez es un símbolo de tiempos difíciles que el país no puede ni quiere volver a vivir.
Bismarck Martínez fue secuestrado el 29 de junio de 2018, en el contexto de las acciones violentas propiciadas por el intento de golpe de estado que sumió al país en el caos durante cuatro meses y dejó un saldo de casi 200 muertos y centenares de heridos.
Sus captores lo mataron y ocultaron el cuerpo, encontrado por la Policía Nacional el 28 de mayo de este año, y días después fue confirmada su identidad por especialistas del Instituto de Medicina Legal.
«[…] Después de tortúralo de la forma más brutal y cobarde, y de poner en las redes el acto brutal de la tortura, pensaron que había que desaparecerlo, y no podían entender que desde el momento mismo de aquellas imágenes Bismarck estaba para siempre y por siempre en el corazón de todos los nicaragüenses, del pueblo honesto y honrado», destacó el mandatario. Todos los días, recordó, su familia trataba de encontrar sus restos mortales, y señaló la angustia de sus allegados porque «nada más terrible y angustiante que la desaparición de un familiar», acotó.
Apuntó que no les bastó torturar a Bismarck con toda la saña, sino que también hicieron sufrir a la familia.
El mandatario calificó las circunstancias de la muerte de Martínez, de 56 años y militante sandinista, de «crimen horrendo, lleno de toda la maldad que podamos imaginar, típico de las tácticas fascistas, los fascista que cremaron a millones de seres humanos».
Pareciera, advirtió, que los mismos fascistas que cometieron aquellos crímenes, habían hecho presencia en nuestra patria para sembrar el terror.
El presidente recordó que dichos crímenes no han sido condenados por los que se llaman demócratas, «no hemos conocido de ningún comunicado de grupos políticos, de agrupaciones gremiales que hayan condenado este crimen, que se hayan solidarizado con la familia de Bismarck», expresó.
Subrayó que tampoco se sabe de comunicado alguno de la Conferencia Episcopal que condene este crimen en particular, ni de organismos de derechos humanos.
Ortega expresó que la mayoría de los nicaraguenses recuerdan a Martínez, y comentó que cuando su hallazgo parecía imposiblem la policía ubicó sus restos.