Como si estuviera en otra dimensión, el ministro de interior y policía aborda la tragedia ocurrida en la Penitenciaría La Victoria explicando que la solución a la situación es la construcción de más recintos para cárceles y mayor control.
Ya con anterioridad, apenas horas de la tragedia, el presidente de la República, dijo que el siniestro estaba bajo control, recurriendo nuevamente a cifras para impresionar a los comunicadores participantes en la vitrina de los lunes que cínicamente llaman LA, la Semanal, usando en primer plano las iniciales del funcionario.
Dijo allí que la cárcel Las Parras construida para trasladar a los internos de La Victoria, no se ha terminado porque se levantó «en un pantano» y hay que hacer unos trabajos para el drenaje, que no estaban contemplados.
Cuanta ironía e irresponsabilidad; lo cierto es que no es del interés del gobierno el sistema penitenciario, porque le ha dado la espalda a las cárceles y a los privados de libertad, tratándolos como si fueran animales.
El impacto que ha tenido en la sociedad las horripilantes imágenes de cuerpo sin vida calcinados, el gobierno lo ha querido desviar dando mayor importancia a la situación de Haití o con el anuncio de inauguraciones de obras o el manejo de informaciones manipuladas como ha sido la norma del mal llamado cambio.
El retroceso vivido en República Dominicana desde agosto de 2020 a la fecha se manifiesta de forma fehaciente en el sistema penitenciario. Los Gobiernos del PLD hicieron ingentes esfuerzos para humanizar las cárceles.
Parte de ese esfuerzo se manifestó en el nuevo modelo penitenciario y la edificación de cárceles, que la actual gestión abandonó caprichosamente.
Descartada la versión del supuesto corto circuito eléctrico, lo sucedido allí, según la Comisión Nacional de Derechos Humanos, se debió a la intervención de “manos intencionadas”.
Indica la comisión de los Derechos Humanos que las pruebas que obtuvieron confirman conflictos entre reos por negocios, traslado y la inconformidad que tenían los reclusos de las celdas tres y cuatro entre otras informaciones.
Aunque la Presidencia de la República lo quiera evadir, recae en esa instancia una responsabilidad fundamental en la tragedia al paralizar las iniciativas de humanización de las cárceles por asunto politiquero.
La población ya se ha cansado de tantas irresponsabilidades de un gobierno que semanalmente aborda el tema de la seguridad al ciudadano con mentiras y allantes. La tragedia de La Victoria ha demostrado el fracaso del Gobierno en materia de seguridad ciudadana.