Muchos dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), manifestaron a quien suscribe este artículo su indignación por el tono de escritos y notas de voz en un grupo en la mensajería WhatsApp de miembros del Comité Central de esa organización.
He leído todos esos mensajes y no me extraño. No es la primera vez que en el PLD se produce una reacción de ese tipo posterior a un proceso electoral.
Antes los inconformes con los resultados acudían a los medios de comunicación, se ofrecían declaraciones públicas o escritos llenos de inconformidades y reclamando que se pongan a rodar cabezas.
Esa reacción de inconformidad cesaba cuando las aguas llegaban a su nivel, como todo en la vida.
Sin caer en la irresponsabilidad en la actual coyuntura en la que la propuesta del PLD no resultó favorecida, se debe pensar con cabeza fría y más que atribuir a factores internos la caída en el nivel de votación, se tiene que entender que el plan trazado por el gobierno y su partido, desde el 16 de agosto de 2020, fue coronado con el éxito.
Se propusieron destruir al PLD y en gran medida lo lograron fracturándolo y disminuyendo el nivel de sus electores.
La estrategia gobiernista penetró a las estructuras internas, durante mucho tiempo la dirección partidaria sesionó con enemigos dentro , se silenciaron las principales voces del PLD, acogiéndose a la recomendaciones de asesores foráneos y se limitaron recursos económicos, los autorizados por Ley o los aportes del sector privado.
De manera pasiva la dirección peledeista dejó que todo el liderazgo fuera embarrado por la corrupción mediante el ministerio público independiente, que apenas tres días antes de las elecciones sacó debajo de manga nuevas acusaciones contra dirigentes del PLD, interpretado por un reconocido comentarista como el cierre de campaña de esa instancia del sistema de justicia.
El gobierno con dirigentes de la oposición puso en funcionamiento un mercado persa, conquistando para sus filas dirigentes, candidatos y hasta funcionarios electos.
Con dinero a borbotones se compraron voluntades y se alquilaron conciencia.
Para sacar conclusiones los factores expuestos, no deben soslayarse y recordar que como el ave fénix, el PLD resurgirá de las cenizas y no será la primera ni la última vez
El PLD es el gran legado del profesor Juan Bosch, que lo concibió, organizó y dirigió como un instrumento del pueblo para el servicio del pueblo.