“Ahora los apagones son por la ola de calor que afecta el país”, es como interpretaron los medios noticiosos las declaraciones del presidente Luis Abanador en la rueda de prensa de los lunes, identificada con sus iniciales LA
Los ya mayorcitos nos remontamos a la época en que los apagones eran producidos por chichiguas, que volando se enredaban en los alambres eléctricos y generaban cortocircuitos.
“El Presidente atribuye apagones al calor”, es uno de los titulares periodísticos interpretando lo que dijo el mandatario, respondiendo la pregunta que le formularon.
Al reseñar lo declarado por Luis Abinader en la historia periodística de uno de los medios de circulación nacional se escribió: “el incremento de los apagones en el territorio nacional se debe a la alta demanda de energía de la población debido a la ola de calor”.
Mucho más comprensible pero en el pueblo queda la duda, se siente burlado, pagando una tarifa cada día más alta y con tantos molestos y prolongados apagones, que han provocado el resurgir de las velas, velones, lámparas de kerosene, porque los inversores y generadores caseros han colapsado.
Un gobierno que compró, con un altísimo gasto publicitario, simpatías mezcladas con apatía, más temprano que tarde va a enfrentar una cruda realidad.
El pueblo no tiene luz ni corriente eléctrica, porque hace mucho calor. Es una afirmación que indigna, como también genera esa reacción negativa el alto costo de la comida, las medicinas, el deterioro de los servicios, la inseguridad ciudadana, el caos en el transporte y los montones de basura en la mayoría de los municipios.
Los gobiernos se sostienen con realizaciones no creando falsas ilusiones. Tanto cae una gota de agua en una piedra hasta que le hace un hoyo