Por: Maritza Hernández | Es incoherencia , como lo titulamos, porque si tanto le preocupa el futuro de la democracia, nunca debió evidenciar la debilidad del Poder Legislativo conformada en Asamblea Nacional llevando sus miembros como muchachos de mandado a juramentarse para su segundo mandato a un escenario artístico, donde hará gala de su oculta habilidad de ACTOR.
Si bien es cierto que en la Constitución no se establece explícitamente que los presidentes deben ser juramentados en la Sala del Congreso, conformada en Asamblea Nacional (Senadores y Diputados), sino que será juramentado por la Asamblea, pero solo debe hacerse por iniciativa del Poder Legislativo, y en caso de excepción cuando hay una guerra civil o una crisis con los cuerpos de seguridad por eso no se fija el escenario de juramentación.
Pero diferente fuera , si por lo menos la idea viniese de la Asamblea Nacional, pero la idea es del Presidente. Eso sí que es una falta de tacto de un mandatario, porque la misión fundamental de un jefe de Estado es instaurar la institucionalidad, nunca debilitarla.
La falta de integridad sale a la luz, por un lado dizque se quiere poner candado en la Constitución, pero por el otro se evidencia un manifiesto dominio ejercido por Poder Ejecutivo sobre los demás poderes, especialmente sobre el Poder Legislativo, en el transcurso de la historia, y hoy se evidencia aún más con la juramentación de su mandato fuera de la Sede del Congreso Nacional y su anunciada reforma constitucional, que más que una reforma para cambios profundos, es para minimizar más al Estado, llenar su ego colocando su nombre y posteriormente modificar la Ley de 247-12, 41-08 y la 16-92 respectivamente, la primera sobre administración pública, la segunda sobre derechos laborales de los empleados públicos y el código de trabajo para eliminar la cesantía.