El Gobierno del Presidente Luis Abinader, que desde la campaña electoral vendió a los electores un cambio de rumbo para beneficiar al país, al analizarlo encontramos que ha aumentado la nómina pública en 122 mil millones de pesos, lo que representa un 56 %.
En un dispendio en el gasto ha aumentado las pensiones en 26 mil millones, para personas sin merecerlas, en un 38 % de aumento como la encontró.
El gasto en publicidad fue también aumentado en 3,646 millones con un aumento de un 56.5 %.
El conocido déficit del sector eléctrico, que es el resultado de la ineficiencia de los manejadores del sector, quedó aumentado en 24,000 millones de pesos; a pesar de que la tarifa eléctrica aumentó en más de 35% para la mayoría de los hogares.
Al revisar las noticias publicadas en los diarios y noticiarios encontramos que el endeudamiento del sector público ha aumentado más de 25 mil millones de dólares, pasando de 50 mil millones en septiembre de 2020 a más de 75 mil millones de dólares en la actualidad.
No obstante el alto nivel del endeudamiento la inversión pública del gobierno se ha caído a niveles mínimos, lo que se ha traducido en un deterioro de la infraestructura pública es decir en carreteras, calles, agua potable, electricidad, drenaje pluvial, servicios y atenciones en los barrios, han caído, lo que se manifiesta en un detrimento de la calidad de vida de los ciudadanos.
Todos estos gastos excluyen la compra de alcaldes, legisladores , tránsfugas y traidores políticos.
El sencillo análisis de un simple ciudadano, que no necesariamente domine los temas de la disciplina económica, llega a la conclusión de que en la actual gestión de gobierno, el dispendio ha sido la norma.
Un gasto enorme en actividades improductivas, que solo benefician a sus acólitos, en detrimento de los que realmente los necesitan.
Es en este ambiente que se le pide a la población que colabore, que sea paciente, que ese paquetazo fiscal es inminente y necesario, como pregonan los funcionarios del Gobierno y los hacedores de opinión que se benefician del lucrativo pastel publicitario.
Mientras el Gobierno derrocha, el pueblo sufre y a este sufrido pueblo se le pide ayuda y colaboración ¡Que Timbales¡