Conversaba con el Profesor Radhamés Camacho al momento de recibir la noticia del fallecimiento del amigo y compañero del Partido de la Liberación Dominicana, Roberto Rodríguez Marchena.
La fuente bastante confiable, detuvo mis instintos periodísticos de confirmar la información, la que también se le ratificó al maestro Camacho.
Como en otros casos de personas con las que tengo vínculos familiares o afectivos, me vi en la obligación de sosegarme para poder responder todas las llamadas recibidas al teléfono móvil, desde los diferentes medios periodísticos y allegados a Roberto ya nosotros, confirmando la noticia, en la que en mis adentros apostaba a que fuera falsa.
Por experiencia llegué a la deducción de que la muerte repentina tenía que estar asociada a un fallo cardíaco, tal y como fue verificado en la necropsia.
La dirección del Partido de la Liberación Dominicana me enalteció al designarme en una comisión junto a las compañeras Cristina Lizardo y Maribel Acosta, en donde pude presentar ideas y sugerencias para una solemne honores fúnebres, basada en una sincera amistad que mantuve con Roberto, desde la década de 1990.
Siempre se trató de una relación de respeto y admiración y confianza que colaboraba para su paso al PLD, desde su anterior militancia partidaria, desde la cual mantenía cercanía con los ideales del Profesor Juan Bosch.
Despedimos al amigo, al hermano, al compañero, Roberto Rodríguez Marchena en una jornada intensa y llena de momentos emotivos, con anécdotas y sinceros testimonios de solidaridad, compañerismo y familiaridad.
Un intelectual, que se manejó siempre con sencillez interactuando en las comunidades, escuchando, compartiendo con la gente, aprendiendo esas cosas que no se enseñan en la academia, si no en la universidad de la vida.
Ya no veré a Roberto cada semana para compartir experiencias comunes y escuchar sus atinadas ideas y recomendaciones, pero sus aportes y opiniones estarán siempre entre nosotros. Que descanse en paz, compañero.