Opinión

Cría cuervos y…

Por: Héctor Olivo | Con más de cuarenta y cinco años de ejercicio en el ámbito de la comunicación no había presenciado un ambiente tan enrarecido en esta disciplina en la cual me ha tocado ejercer en sus diferentes vertientes y modalidades.

Pasando por la locución, profesión de la que me siento orgulloso, he ejercido el periodismo en todas sus variantes, incluyendo el político, que es una especialidad complicada.

Para usar una palabra de moda el ecosistema de la comunicación masiva en República Dominicana está muy contaminado.

Personas sin preparación alguna, sin ninguna noción de ética están dominando el escenario, que lleva de forma abundante a incurrir en el insulto, las ofensas, la difamación y afirmaciones falsas que perjudican reputaciones.

Se enrarece la comunicación con vulgaridades, con las llamadas malas palabras y groserías.

Lo vulgar es una norma amparándose que ese es el lenguaje que entiende la gente y que apegarse a normas gramaticales, es cosa de viejos, porque los jóvenes tienen nuevos códigos.

En lo que más se nota de las distorsiones aquí denunciadas, son las afrentas al honor, las calumnias que se pregonan, procurando nombradías o recurriendo al chantaje como ha salido a relucir en casos recientes.

Los actuales gobernantes, desde la oposición, recurrieron a esa forma de hacer política y ahora son víctimas de su propio invento, similar a la historia del personaje Frankenstein, el científico creador de una criatura, que luego sintió horror por su obra.

Estos Frankenstein criollos no saben cómo enfrentar los monstruos creados recurriendo entonces a eliminar contratos de publicidad, llamadas intimidatorias y lo que está muy de moda, demandas ante los tribunales.

Para demostrar sus poderíos ordenaron buscar en alta mar al dramático usuario de las redes, que según las agencias de investigación de Estados Unidos, no tenía vínculo alguno con ellas, aunque se ufanaba afirmándolo.

En este, como en otros casos, se confirma la verdad del refrán que fue llevado al cancionero por el compositor dominicano Mario de Jesús, cría cuervos y te sacarán los ojos

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