Arriban al país, y por vez primera pisan suelos de América, ocho religiosas de la congregación Hermanas Mercedarias de la Caridad, procedentes de Málaga, España. Las mismas, fueron recibidas por el presbítero Guillermo Fapshire y una comisión que las llevaría a la entonces Casa de la Beneficencia, hoy Hospital padre Billini, que honra la memoria del sacerdote y filántropo fallecido nueve años antes de la llegada de las Hermanas.