Hablan los hechos

Salvador Jorge Blanco: la decepción liberal

Cuando en 1982 el candidato del PRD, Salvador Jorge Blanco, asume el poder, las expectativas se centran en dos fenómenos políticos que fueron posteriormente desmentidos por los hechos.

En primer lugar, parecía que el grupo de tendencia mas liberal del PRD, cuyo líder era José Francisco Peña Gómez, había vencido y el país se aprestaba a implementar profundos cambios políticos, acordes con el discurso de confrontación que había mantenido esa ala del perredeísmo con Antonio Guzmán y su gobierno.

Y en segundo lugar, con la derrota propinada por el PRD a Joaquín Balaguer y el Partido Reformista, todos los análisis conducían a que esta era la última oportunidad del viejo caudillo, afectado por evidentes problemas oculares, de ser candidato y por lo tanto volver a la Presidencia de la República.

En ambos casos, las peculiaridades del sistema político dominicano le jugaron una mala pasada a los que pudieron pronosticar de acuerdo a la lógica. En cuanto a Jorge Blanco, su política económica neoliberal y los escándalos que lo afectaron a el y sus colaboradores, lo llevarían a la cárcel unos años después.

Y en cuanto a Joaquín Balaguer, se constituiría en la salida política electoral de una mayoría relativa de dominicanos, ante la posibilidad de que el PRD siguiera en el poder en las elecciones de 1986.

Peña Gómez: «este es el verdadero gobierno del PRD»

Llenas están las páginas de los periódicos de la época con la historia de los enfrentamientos internos del PRD en el gobierno de Antonio Guzmán. Desde que este asumió el mando convirtió a su familia y allegados en el eje central de las acciones de gobierno, de modo que el partido fue echado a un lado.

El grado de tensión entre la estructura partidaria y el gobierno llegó a un punto tal, que Peña Gómez decidió no pisar nunca más el Palacio Nacional durante esos años y se volcó con todas sus fuerzas internas a apoyar a Jorge Blanco, de quien decía que iba a ser el primer presidente del PRD, para contraponerlo a Guzmán y manifestar su disgusto.

Para vencer a las fuerzas consideradas mas conservadoras dentro del partido de gobierno, primero hubo que evitar las intenciones de un grupo de funcionarios de Guzmán de promover la reelección, y posteriormente ganarle la elección interna al Vice-presidente Jacobo Majluta.

Esta confrontación entre Majlutistas y Jorgeblanquistas, sería lo que dominaría los cuatro años de gobierno de Jorge Blanco desde el punto de vista político, ya que Majluta encontró en el asiento ganado en el Senado como representante del Distrito Nacional, la trinchera desde la cual enfrentaría al gobierno y promovería sus aspiraciones a la Presidencia de la República.

Mientras, al PRD en general y a Peña Gómez en particular, se le haría muy difícil sostener políticamente a Jorge Blanco, sobretodo por la política económica neo-liberal que tuvo que implementar, alineada con las reformas que planteaba para la época el FMI.

Causas de la crisis económica

El gobierno de Guzmán terminó en medio de escándalos y cuestionamientos desde el seno de su propio partido, de modo que Jorge Blanco ganó las elecciones bajo el lema de ¨Manos Limpias¨, las cuáles mostraba durante la campaña electoral de modo acusatorio contra los que tenían las ¨Manos Sucias¨, que se encontraban en el grupo contrario a lo interno.

Fue tanta la incidencia de esta consigna y las amenazas de sometimiento a la justicia del Presidente saliente, que este decidió quitarse la vida durante el periodo de transición que daría paso al nuevo gobierno del PRD.

Ahora, lo heredado por Jorge Blanco fue una situación económica crítica en 1982, el deficit fiscal para la época era del 6.22% del PIB, por lo que la receta contenida en el llamado ¨Acuerdo de Facilidad Ampliada 1983-1985¨ firmado por el gobierno con el FMI proyectaba una reducción al 3.9% en el primer año, lo que nunca se cumplió.

Durante todo el año 1983, el PRD y su liderazgo tuvo que cargar con las consecuencias de una política económica que devastó el aparato productivo nacional por el aumento excesivo del deficit del gobierno durante los cuatro años de gobierno de Guzmán.

Antes que aplicar una política expansiva, Jorge Blanco y su equipo económico, bautizado por Juan Bosch como el ¨escuadrón de la muerte económica¨, lo que introdujeron fueron una serie de medidas de recorte del gasto que no produjeron los resultados deseados.

Es más, a fines del 1983 el deficit se ubicaba en el 5.6% del PIB y el gasto del gobierno aumentó mas del 3% en medio de la crisis, por lo que al final del primer año del acuerdo el FMI consideró que no se habían logrado las metas acordadas y planteó una renegociación del acuerdo.

El desastroso gobierno de Guzmán

Para intentar explicar lo heredado por Jorge Blanco, habría que acudir a sus propias palabras en la toma de posesión del 16 de agosto de 1982: ¨recibimos el Estado dominicano en plena bancarrota no solamente material sino también moral. No exageramos en decir que se nos entrega la Nación en su peor crisis económica en los últimos cincuenta años…Las cifras y los números no solamente son elocuentes sino también dolorosos¨.

Es decir, en el discurso del Presidente electo en la boleta del mismo partido que el mandatario saliente, estaban las duras acusaciones que planteaban el desastroso gobierno al que sustituía, aunque se ha querido torcer la historia planteando las bondades de un gobierno fracasado en todos los aspectos.

Al salir del gobierno en 1982, el grupo de Guzman y Majluta dejaban al país en la bancarrota y sin un centavo en las arcas públicas.

Todas las empresas autónomas del Estado (CEA, CDE, CORDE, etc) estaban al borde de la quiebra, sin dinero ni siquiera para pagar los empleados y por el elevado deficit con que operaba el gobierno central este estaba impedido de financiar los mas de 800 millones de pesos de pérdidas acumuladas.

Las reservas internacionales del pais tenían un deficit de mas de 700 millones de dólares y había un retraso en el pago del servicio de la deuda externa, que era imposible de cubrir por la ausencia de recursos económicos de parte del Estado dominicano.

El presupuesto nacional era de 1,000 millones de pesos, y el deficit en 1982 fue de mas de 400 millones, con una emisión de 1,800 millones de pesos, por lo que el valor del peso cayó en picada frente al dólar que era la moneda de referencia.

En este escenario, los organismos de crédito internacional (FMI, BID, BM) cerraron la llave de los prestamos al país, condicionando el rescate de nuestra quebrada economía a la firma de un acuerdo condicionado por medidas de recorte drástico en el gasto del gobierno.

El corazón a la izquierda

Lo cierto es que Jorge Blanco subió al gobierno como parte de un proyecto que se vendió al electorado como social-demócrata y perredeísta, es decir conceptualmente vinculado a la izquierda progresista representada en los partidos de la Internacional Socialista y de vocación netamente democrática y nacionalista, que eran los postulados que defendía el PRD.

Las propuestas de este partido para las elecciones de 1982, se centraron en ofrecer al país la implementación de un gobierno de contenido social, ya que, según sus líderes, en los cuatro años de Guzmán se había logrado democratizar el país, pero faltaba el componente de mejoría de la calidad de vida de los mas pobres.

Es decir, no bastaba conque la gente pudiera expresarse libremente y no existieran presos políticos o exiliados, había que implementar reformas económicas que garantizaran el acceso de los grupos mas pobres de la población.

El bolsillo a la derecha

Sin embargo, a pesar de estas promesas de campaña, Jorge Blanco puso en manos de un grupo de economistas con mentalidad y practica liberal, para que estos decidieran por el gobierno lo que serían las desastrosas políticas que marcaron en la historia su paso por el gobierno.

El PRD aplicó la receta neoliberal que estaba en boga para la misma época en que Mexico por ejemplo, se vio imposibilitado de pagar su enorme deuda externa y varios países de la región se hundieron en la llamada ¨década perdida¨ de los países latinoamericanos.

El gobierno, por el acuerdo de facilidad ampliada firmado con el FMI, consintió en una mega-devaluación llevando al 3 pesos por 1 dólar la tasa de cambio lo que en la practica se convirtió en un impuesto gravoso para todos los sectores de la población.

Esto trajo como consecuencia un aumento de la inflación, pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores y en la practica a un incremento de la pobreza por lo lesivo que constituía este tipo de política para la clase media que había surgido en los años de los gobiernos de Balaguer.

A pesar de estas fuertes medidas, los resultados esperados, como hemos dicho anteriormente, de recorte del deficit fiscal en poco mas de 2 puntos porcentuales no se lograron a fines de 1983, por lo que los organismos de crédito se negaron a continuar con los acuerdos firmados a fines de 1982.

Esto tuvo como consecuencia la vuelta a las negociaciones entre las autoridades económicas y el FMI, lo que desembocó en un nuevo acuerdo que marcó para siempre el fracaso del segundo gobierno del PRD.

Apretando la tuerca y corriendo la rosca

El aspecto económico fue lo mas importante de un gobierno pensado como liberal pero actuado como conservador, ya que durante los cuatro años de Jorge Blanco, la economía dominicana fue de crisis en crisis con consecuencias políticas devastadoras para el partido gobernante.

Lo cierto es que el aumento de los precios del petróleo, la disminución de nuestras exportaciones, la política clientelar aplicada por Guzmán y mantenida por Jorge Blanco, el aumento excesivo del gasto público, las altas tasas de interés de los préstamos a nivel internacional y la ejecución de una receta fondo-monetarista de corte neoliberal acorde con los deseos del gobierno norteamericano para la región, llevaron al país a la crisis mas profunda que había conocido.

A todo esto se agregó la corrupción y falta de autoridad hacia lo interno, ya que la especulación con la tasa de cambio se convirtió en factor de enriquecimiento por el contubernio entre las autoridades monetarias y los dueños de casas de cambio, legalizadas como bancos de cambio, que recibían información privilegiada de las continuas devaluaciones antes de producirse, se modo que fácilmente podían acumular grandes fortunas especulando en el mercado cambiario.

El escuadrón de la muerte económica

La única solución que encontró el ¨escuadrón de la muerte económica¨, que encabezaba Bernardo Vega como Gobernador del Banco Central, fue profundizar las reformas y por lo tanto la crisis individual y familiar de cada dominicano.

El 17 de abril de 1984 la Junta Monetaria decidió pasar todas las importaciones, excepto los hidrocarburos, al mercado libre de divisas, lo que produjo un estallido popular que solo pudo ser contenido por las tropas del ejercito enviadas a las calles por el gobierno y que provocaron cientos de muertos, especialmente en los barrios populares de la capital.

El Profesor Juan Bosch bautizó estos acontecimientos como una ¨poblada¨, que se produce después de las vacaciones de semana santa, como consecuencia del aumento del precio del arroz, pan, aceites comestibles, azúcar y casi todos los productos de consumo diario de los dominicanos.

Esto fue una manifestación espontánea de la población, en contra de las medidas económicas del gobierno perredeísta, se calcularon en cientos de millones de pesos las pérdidas del comercio por el saqueo de las propiedades y los comercios.

Cientos de vidas se perdieron como consecuencia de la errática política económica del gobierno que se había vendido como la vida de redención de los mas necesitados, pero que sin embargo puso en manos de economistas alienados con el FMI y la política económica de los gobiernos de Estados Unidos, presidido por Ronald Reagan, quien recibió a Jorge Blanco en Washington y Margaret Thatcher en Inglaterra, es decir, la época dorada del neo-liberalismo económico.

Las consecuencias políticas

El gobierno liberal de Jorge Blanco cerró sus cuatro años en 1986, sin tener nada que mostrar en las políticas de mejoría de la calidad de vida de los dominicanos que había prometido en su campaña electoral alineadas con la ideología que defendía el PRD.

Lo cierto es que todo el periodo transcurrió en medio de fuertes ajustes económicos, que impidieron la aplicación de políticas públicas que mejoraran la educación, la salud y la calidad de vida en general de la población.

Pero además hubo una disminución de la inversión en obras públicas de infraestructura, aumento del desempleo, aumento de la pobreza y la indigencia junto con la percepción de enriquecimiento de los niveles mas altos del gobierno perredeísta.

Todo esto llevó al PRD a una situación de descrédito tal, que provocó la búsqueda de una alternativa política a este partido, lo que se encontró en Joaquín Balaguer y el Partido Reformista que se había convertido en Demócrata Cristiano y en una alternativa aliada a la centro derecha continental.

Para tener una idea de la desconexión que tenía el PRD con su base de apoyo, que eran los barrios populares de las grandes ciudades, solo habría que relatar la actuación del Sindico del Distrito Nacional para esos años, que era José Francisco Peña Gómez, cuando ocurrió la poblada de 1984.

Según el relato de varios testigos, Peña Gómez se presentó presuroso y angustiado ante Jorge Blanco en abril de 1984, en medio de las noticias que relataban el saqueo de tiendas y la quema de neumáticos en las calles, pidiéndole que lanzara el ejercito a las calles a controlar los desórdenes.

Argumentaba el líder del PRD ante el Presidente de la República, que si no se tomaba una acción tan drástica como esa, Jorge Blanco corría el peligro de ser derrocado por la ira popular, ya que la Policía Nacional era incapaz de controlar a los manifestantes.

La semana próxima vuelven los conservadores al poder y consuman un pacto con una facción del sector liberal representada por el Partido de la Liberación Dominicana.

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