Opinión

Interpretando a Leonel y entendiendo a Jesús

“Dejad que los muertos entierren a sus propios muertos” (Lucas,9:60)

Debo iniciar este artículo, reconociendo que tan pronto leí la carta del expresidente de la República y presidente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), no pude interpretar en su justa dimensión, la cita que Leonel Fernández hizo, referente a una frase de Jesucristo, conforme a lo dicho por el Evangelio de Lucas; aunque también aparece en el Evangelio de Mateo, quien anduvo con él durante su ministerio, «Dejad que los muertos entierren a sus propios muertos», para poder comprenderla tuve que auxiliarme del libro sagrado, la Biblia, y de ideas prestadas del amigo, Ángel Gomera.

La cita en referencia, expresada por el único hijo de Dios, Jesús, fue pronunciada en ocasión de llamar a uno de los discípulos para que lo siga, éste acepta en forma condicionada, al decirle al Maestro, permíteme «ir primero a enterrar a mi padre». Ese fue el contexto en el que Jesús dijo la frase; pero para comprender aún mejor su significado, sería razonable leer lo siguiente:

Conforme a Efesios, el apóstol Pablo escribió a los cristianos: «Jesús- os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados.» (Ef 2:1). Están muertos en vida todos aquellos que llevan una vida de pecado.

Lo anterior pretende explicar lo que Jesús quiso dejarle dicho al discípulo: que sus parientes estaban muertos por la vida de pecado que llevaban; por lo que ellos debían enterrar a su padre. Para los judíos de aquellos tiempos, era un acto de misericordia encomiable enterrar a sus muertos, y de alguna manera hoy también para todo el mundo; pero como el discípulo ya no estaba muerto por la vida de bien que testimoniaba, al seguir a Cristo; sino vivo, y por eso lo invitó a que lo siguiera.

Solo Jesús, con el poder de Dios tiene la facultad de hacer resucitar; por lo que simples mortales, como somos nosotros, no tenemos esa capacidad, mucho menos un muerto por la vida de pecado, narcotraficante confeso, podría tener ese Don divino para resucitar muertos políticos, sin importar el nivel alcanzado, y que por el tipo de relación estrecha, contribuyó a hundirlo.

El coro deliberado que se levantó en ocasión de la entrevista, pidiéndole a Leonel que se refiera al caso, forma parte de una arma letal, utilizada, en ocasión de querer hacer resucitar a muertos políticos, derrotados en más de una oportunidad por el pueblo dominicano, a fin de frenar el empuje y posicionamiento del presidente del PLD para las elecciones del 2016, sin que aún haya dicho que se va a presentar a la nominación por la presidencia de la República.

Pero Leonel, como avispado que es en política, no ha caído en la trampa, y le dice a su pueblo, vamos a seguir anunciando las nuevas buenas, trabajando a favor del progreso y el desarrollo de la República Dominicana; dejándole de esa forma, que los muertos se entretengan con sus muertos, que equivale a decir, no darle cabida al mal, la muerte, y por el contrario, continuar promoviendo el bien, la vida.

El grupo y su vocero que ha puesto en marcha la campaña perversa contra Leonel, están muertos por la vida de pecado, al ser su causa de muerte, la maldad, usan el recurso de la ofensa pública, la ignominia, como medio para intentar ensuciar la moral de ciudadanos como Leonel, que promueven el bien.

Como dice Leonel en su carta, la campaña en su contra ocurre justo después que importantes firmas encuestadoras lo sitúan puntero para ganar los próximos comicios electorales en la República Dominicana, razón más que poderosa, para que muertos de ética y de espíritu, pretendan embarrar o contaminar con su proceder a los que viven para el bien.

Leonel como no es juez, ni mucho menos Dios, no juzgó a nadie directamente en su carta, pues le dio el lugar que se merecen los muertos, el cementerio, al ser parte del crimen organizado internacional; sino actuó en dirección contrario, como le correspondía, protegiendo del mal del narcotráfico a la sociedad dominicana con firmeza.

Los muertos por la vida de pecado, con su maldad, son como el alacrán, que su naturaleza es picar, de ambos, no podemos esperar nada bueno, solo perversidad.

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