Félix Bautista
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El derecho a la salud se integra de manera indeleble a la dignidad humana como valor inalienable, inviolable e intrínseco que poseemos por el solo hecho de ser personas; y es una condición fundamental para lograr la paz y la seguridad de los pueblos.
En la Constitución de la Organización Mundial de la Salud (OMS), autoridad directiva y coordinadora de la acción sanitaria del sistema de las Naciones Unidas, firmada el 22 de julio de 1946, la salud es definida como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.
Esta definición supone que como derecho fundamental, la salud implica que los Estados tomen las medidas necesarias para garantizar que la población no padezca dolencias que disminuyan su estado físico, mental o social; pero además obliga que los Estados tomen acciones positivas y proactivas para asegurar que la población alcance ese estado de bienestar.
Para conmemorar la importancia de la salud y llamar la atención de todos los Estados miembros de la ONU al respecto, en la segunda reunión de Asamblea Mundial de la Salud, se resolvió que a partir del año 1950, el día 7 de abril de cada año se conmemore el Día Mundial de la Salud.
Esta fecha se escogió por dos razones fundamentales: primero como una forma de celebrar la entrada en vigencia de la Constitución de la OMS, en abril de 1948; y en segundo lugar, para garantizar que los centros educativos se integren a esta celebración mientras estuviera vigente el año lectivo.
Esta celebración siempre se ha sustentado en lemas y temas diferentes, sugeridos por gobiernos miembros y funcionarios del área, centrándose en los aspectos que integran el concepto. De esta manera, el Día Mundial de la Salud es una oportunidad para llamar la atención respecto a importantes cuestiones de salud pública que afectan a la comunidad internacional.
Para este año, la OMS ha orientado sus esfuerzos en promover la inocuidad de los alimentos, y definen su alcance como “una esfera de actuación de políticas de salud pública destinadas a proteger a los consumidores de los riesgos de intoxicación alimentaria y de las enfermedades agudas o crónicas de transmisión alimentaria”.
Esta organización ha señalado que, aproximadamente 2 millones de personas, principalmente niños, mueren cada año por causas relacionadas a la falta de salubridad de los alimentos que consumen. Por ello, la campaña de este año tiene como finalidad alentar a los gobiernos a organizar planes de sensibilización de la población sobre la necesidad de la higiene al momento de seleccionar, preparar y consumir los alimentos.
En este sentido, la OMS ha definido cinco aspectos fundamentales para preservar la inocuidad alimentaria: La primera es mantener la limpieza, lavando las manos al momento de preparar los alimentos y desinfectando el área y los utensilios utilizados para prepararlos; la segunda, la conveniencia de separar los alimentos crudos de los procesados, especialmente las carnes, ya que pueden contener microorganismos peligrosos para la salud; en tercer lugar, la OMS advierte sobre la debida cocción de los alimentos, con temperaturas igual o superior a los 70°C; la cuarta, consiste en mantener los alimentos cocinados y perecederos a temperaturas adecuadas, a más de 60°C o a temperaturas inferiores a los 5°C, respectivamente; finalmente, la OMS exhorta que el agua y alimentos hayan sido tratados adecuadamente.
La celebración del Día Mundial de la Salud 2015 es una oportunidad para concienciar a las personas que trabajan en las distintas etapas de la cadena de producción: los productores, los fabricantes, los minoristas, los profesionales sanitarios y los consumidores, sobre la importancia de la inocuidad de los alimentos e instruirlos sobre el papel que cada uno puede desempeñar para que todos tengamos confianza en que los alimentos que llegan a la mesa sean inocuos.
La inocuidad alimentaria ha sido una constante preocupación que ha orientado los trabajos de la OMS y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), organismos que desde el año 1963, integraron la Comisión del Codex Alimentarius. Esta comisión está compuesta por 186 miembros y 229 observadores y su finalidad es garantizar alimentos inocuos y de calidad a todas las personas y en cualquier lugar, mediante el establecimiento de normas, directrices y códigos de prácticas alimentarias internacionales.
La inocuidad de los alimentos, como resalta la OMS, es un componente indispensable para garantizar el derecho a la salud y por extensión, el derecho a la vida. De igual modo, se constituye en una condición previa para garantizar la seguridad alimentaria, la cual implica que tengamos acceso a alimentos que son imprescindibles para lograr una adecuada nutrición con la garantía de su salubridad para el consumidor.
Además, garantizar la inocuidad de los alimentos tiene importantes repercusiones en el plano económico.
Si los productores y fabricantes pueden certificar sus productos porque cumplen con los más altos estándares de calidad, su actividad productiva puede insertarse favorablemente y obtener mejor posicionamiento en los mercados nacionales e internacionales.
El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, en la celebración del Día Mundial de la Salud en este año destacó: “La inocuidad alimentaria es importante también para la educación: los niños enfermos no asisten a clases y es en la escuela que la próxima generación de consumidores puede aprender las prácticas básicas de la inocuidad alimentaria.”
De la misma manera, el Director de la FAO, José Graziano da Silva, propuso una nueva iniciativa que busca erradicar el hambre focalizada en América Latina y el Caribe para el año 2025, como parte de las acciones que la ONU está desarrollando con miras a una agenda post 2015. Esta propuesta busca, además de atender la sustentabilidad alimentaria, asegurar el acceso a alimentos seguros y nutritivos.
La inocuidad de los alimentos ha sido un elemento tomado en consideración por la ley 1-12, sobre la Estrategia Nacional de Desarrollo, que establece en su línea de acción 3.5.3.8, la necesidad de desarrollar un sistema de sanidad e inocuidad de los alimentos que involucre a todos los actores de la cadena productiva para preservar la salud de los consumidores e incrementar la competitividad de los productos nacionales en el mercado global.
Es importante que todos contribuyamos para que los alimentos que consumimos sean de calidad. No se trata solo de comer mucho, sino de alimentarnos bien.