Daris Javier Cuevas
Una retrospectiva al periodo postguerras, nos conduce a inferir que a partir de 1945, el surgimiento de las dos potencias hegemónicas, EE.UU y la URSS, promovieron una reorientaron de la economía y el comercio mundial, a su vez impulsaron una realidad que permitió fomentar lo que hoy conocemos como integración, fase primaria de la globalización, e ir reduciendo lo que en principio prevaleció como cooperación. Pero en dirección paralela, para 1947 se inició lo que se denominó como la guerra fría, la cual configuró la división del mundo en tres bloques: el capitalista o de mercado, el comunista o de planificación central y un tercer bloque de las naciones no alineadas.
Durante el periodo 1947-1973, el sistema capitalista y el comunista, alcanzaron altas tasas de crecimiento económico, donde ambos sistemas vivieron su época de mayor esplendor, en tanto, el denominado tercer mundo o de economías subdesarrolladas permaneció en el rezago económico. La expansión del comunismo en Europa y Asia se caracterizó por la ventaja económica adquirida por USA frente a Europa, el desencadenamiento de la guerra fría y la adopción del proteccionismo en los países subdesarrollados, lo que en la práctica se puede interpretar como los grandes cambios geopolíticos que transformaron la configuración del comercio internacional.
Los cambios generados abarcaron la política económica, los cuales supusieron una rectificación de las desacertadas políticas practicadas en el período de entreguerras, es así como la efectividad de las nuevas políticas económicas se manifestaron en la rápida recuperación del comercio internacional post segunda Guerra Mundial, cuya mayor expresión se identificaron en 1949 con la recuperación del volumen comercial caído desde 1938. Pero resulta que los gobiernos optaron por impulsar, mediante la política fiscal y monetaria orientadas a contrarrestar la inestabilidad de los mercados y para evitar las desastrosas consecuencias que la hiperinflación había tenido tras la Primera Guerra Mundial y las graves secuelas de la gran depresión de la década de los 30s.
Desde principio de 1974 y hasta el 2001, la economía mundial vio resurgir el flagelo de las crisis cambiarias, situación que se manifestó en múltiples países con fuertes depreciaciones en el tipo de cambio, las cuales estuvieron acompañada de las crisis de la deuda externa e inflación, así como repeticiones de crisis bancarias mundiales que estuvieron asociadas a las suspensiones de pagos de la deuda externa.
Pero es que tales situaciones crearon dificultades para honrar el servicio de la deuda externa, en tanto, las crisis bancarias crearon crisis fiscales, se produjeron efecto contagio regional de las crisis bancarias y estas abarcaron las economías desarrolladas lo cual ralentizaron el crecimiento mundial, expresado en una drástica reducción de las exportaciones de las economías emergentes, lo que se agravó con la contracción en el volumen de las exportaciones y aún más su valor en divisas por las caídas de los precios de las materias primas y los alimentos.
En las últimas décadas del siglo XX y los primeros 14 años del siglo XXI, creció la tasa de apertura comercial en la gran mayoría de los países, abierto comercialmente al exterior, pero la liberalización de las economías emergentes fue la clave para la consolidación de un proceso sostenido de lo que hoy conocemos como el fenómeno de la globalización. Tal situación se observó entre 1980 y 1999, cuando los aranceles medios de los países en vías de desarrollo cayeron del 34,4 al 12,6%, el descenso registrado en la incidencia de las barreras no arancelarias sobre las importaciones de productos manufacturados en el mundo.
Es en ese marco que conceptualmente podemos entender que la integración comercial significa la desaparición gradual y progresiva de las barreras arancelaria y no arancelaria entre los diferentes países. Es bajo ese esquema que se puede entender la globalización como un proceso mediante el cual las economías nacionales se conectan progresivas y sistemáticamente a la dinámica de la economía mundial a través del Comercio, los mercados financieros y la tecnología.
Lo que incrementa más esa incertidumbre es la ausencia de instituciones económicas, políticas y geopolíticas para enfrentarlas, es que tal como sostiene el profesor Anxon Mendizábal “la globalización es un proceso que es la expresión más agudizada de la internacionalización convirtiendo el planeta en una ciudad global”. Pero es que cohabitamos rodeados de la complejidad el cual es un rasgo fundamental de la escena global contemporánea, donde el siglo XXI es el siglo de la complejidad combinada con incertidumbre.