“Gobernar no es fácil y mucho menos hacerlo bien” Fernandez Aguado
Siempre que me dirijo a un grupo de líderes del sector empresarial privado o público, recurro a esta frase de Fernandez Aguado, que a mi entender describe el dilema existente entre los que de una u otra forma dirigen personas.
Y digo esto porque las sociedades, las empresas y las organizaciones en sentido general, están constituidas por personas de diferentes extractos, con diferentes pensamientos y con pericias diferentes.
Ante esta ensalada de personalidades, y de tipos de inteligencias y hasta no inteligencias, los lideres deben aprender a gestionar procesos que permitan la consecución de los objetivos de sus empresas.
Y si es difícil gobernar en lo particular, es mucho más difícil gobernar en lo general en este mundo que cada se hace más dependiente y va teniendo ciudadanos más instruidos.
Las exigencias de los ciudadanos se hacen cada vez más difíciles de alcanzar y en esto las asimetrías existentes en nuestra América Latina juegan un rol muy importante, porque mientras tenemos gente que exige conexión gratuita a la internet, aun tenemos personas que no les llega el agua; porque mientras tenemos personas que exigen viviendas, tenemos otras que exigen ciudades menos contaminadas.
Imagínense lo difícil de esta situación que se hace recurrente en toda América Latina.
La OXFAM en un estudio publicado bajo el titulo “La Riqueza: tenerlo todo y querer más” proyecta que para el 2019, de seguir la tendencia existente, el 1% de la población más rica del mundo acaparará el 54% de las riquezas.
Esta situación hace cada vez más necesario que los partidos progresistas logren mantenerse y ascender al poder, para que traten de revertir estas desigualdades que la glotonería de los ricos hace cada vez más inmensa.
Necesitamos gobiernos que garanticen la inversión social, el desarrollo sostenido de sus pueblos, pero sin desatender los factores macroeconómicos que permitan que esas inversiones sean viables.
Necesitamos gobiernos que apuntalen la educación para que no exista diferencia entre los estudiantes de las escuelas privadas más caras y las públicas.
Necesitamos gobiernos que inviertan en prevención de la salud, para que las sociedades cada vez se tornes más sanas.
Necesitamos gobiernos solidarios, que fraternicen con sus vecinos y tiendan su mano amiga, porque la interdependencia existente debe fundamentarse en la hermandad de los pueblos.
Necesitamos gobiernos tolerantes, porque la sociedad a la cual estamos asistiendo posee mucha información y esa información les da el derecho a cuestionar los actos de los políticos que les gobiernan y los que no.
En fin, necesitamos gobiernos alineados a sus partidos, y direcciones partidarias alineadas a la sociedad.
Se acabo el tiempo en que los políticos lo sabían todo, esta sociedad está diluyendo la verticalidad que existía en la política, esta sociedad nos empuja a forjar liderazgos horizontales que escuchen a su pueblo y gobiernen para ellos.
Y eso, es más fácil de conseguir si los que gobiernan, son partidos progresistas.