Opinión

El Cineasta como Activista Político

Vivimos tiempos de efervescencia política en múltiples países del globo terráqueo. En algunos se acercan procesos electorales, que en ciertos casos, cambiarán de manera brusca pero democrática las formas de gobernar y el diseño de las instituciones estatales.

España se dirige hacia nuevas elecciones en virtud de la imposibilidad de formar gobierno por parte de los partidos más votados, a saber, el Partido Popular, el Partido Socialista Obrero Español, Podemos y Ciudadanos. El Rey Felipe VI se ha visto obligado a convocar nuevos comicios en cumplimiento de sus obligaciones como jefe de estado.

Brasil vive una crisis institucional por el Impeachment a la presidenta Dilma Rousseff, proceso que tiene visos de un golpe de estado parlamentario contra la mandataria que da verdaderas razones legales para enjuiciarla. Como se vio en las votaciones de la Cámara Baja, los diputados esgrimieron como motivos a Dios, a la familia o la religión para solicitar la destitución de Dilma.

La campaña electoral norteamericana aún está en los trámites de las primarias con pero ya con Donald Trump como virtual candidato Republicano y Hillary Clinton enfrentándose a Bernie Sanders por la nominación demócrata. El denominador común es el corte conservador de la mayoría de los contendientes excepto en el caso de Sanders, pues el guiño de Hillary hacia posiciones más liberales no pasa de ser una estrategia de campaña.

En República Dominicana el presidente Danilo Medina del Partido de la Liberación Dominicana aspira a un segundo mandato teniendo de frente a Luis Abinader del Partido Revolucionario Moderno como principal contrincante, además de otros aspirantes opositores a la primera magistratura como Minou Tavares Mirabal o Guillermo Moreno de Alianza País entre otros. Pero la batalla principal es entre Medina y Abinader, siendo el primero el favorito en las encuestas.

Los cineastas, como sujetos políticos, ciudadanos con derechos y deberes no muy diferentes al resto de sus compatriotas, participan involucrándose en esas labores, dejando oír su voz para aportar su cuota en estos procesos, sea para elegir o para defender al sistema democrático.

La arremetida de los sectores más conservadores y opulentos de Brasil contra la presidenta Rousseff se ha saldado por ahora con la victoria parcial de los defensores de estas minorías, pero ya el proceso ha pasado al Senado. De prosperar el impeachment asumiría el poder el vicepresidente Michel Temer a quien Dilma acusa de conspirar para derrocarla, pero al mismo tiempo, Temer tiene pendientes acusaciones de corrupción.

La directora de la película Una Segunda Madre -2015- (Que Horas Ela Volta?), la paulista Anna Muylaert, al recibir el Premio Especial patrocinado por el periódico O GLOBO, lo dedicó al ex presidente Lula Da Silva y a la presidenta Rousseff, a los que definió como “padres de Jessica”, un personaje de su película que confronta múltiples problemas al tratar de ingresar a la universidad.

Muylaert ha elogiado el gobierno de Rousseff destacando los avances de la inclusión social, uno de los puntos luminosos de la mandataria que ha seguido los pasos de su antecesor Lula para sacar de la pobreza extrema a una gran cantidad de sus ciudadanos. Para poner cifras de estas exitosas medidas, el porciento de esos salidos de la miseria es de un 75%.

Las elecciones internas de los partidos Republicano y Demócrata suelen estar trufadas de una gran cantidad de gente de cine que se decantan por unos o por otros, pero no dejan de expresar sus simpatías y hacer los aportes monetarios correspondientes para engrasar la maquinaria que mueve la campaña de los candidatos.

La demócrata Hillary Clinton goza del apoyo de actores y actrices de la talla de Meryl Streep, Robert DeNiro, Leo DiCaprio, de los productores Steven Bochco, Harvey Weinstein, de directores como Steven Spielberg y de los presidentes de Disney, Bob Iger, de Dreamworks, Jeffrey Katzenberg y de Sony, Tom Rothman. Todos estos son influyentes pesos pesados que arrastran el apoyo de otros representantes de “la casa de los sueños hollywoodense”.

A la vez, se presenta un fenómeno interesante respecto a las actrices y figuras femeninas importantes del cine y es la presión por apoyar a la ex primera dama. En su condición de mujer están supuestas a estar del lado de ella, pues sería la primera mujer presidenta de EE.UU., aunque actrices como Susan Sarandon, reconocida activista social, dice que “no votara con su órgano sexual”, pero la Sra. Clinton si contará con Scarlett Johansson, América Ferrera y Jenniffer López.

El senador Bernie Sanders se ha hecho con una tajada de actores y directores como es el caso del director y activista social Spike Lee , los actores Ryan Gosling, Danny DeVito, John C. Reilly y Mark Ruffalo, lo que demuestra el carisma de este candidato de gran talante liberal.

Las actrices Cher, Rosario Dawson, Sara Silverman y Susan Sarandon, se han posicionado al lado de Sanders, y como dice Dawson en un video: “No necesitamos un cambio gradual. Necesitamos un liderazgo audaz, y es lo que Bernie Sanders aporta”.

Los hollywoodenses con Donald Trump o Ted Cruz son mucho menos, pues los candidatos Republicanos están demasiado a la derecha del liberal Hollywood. Con Trump están Clint Eastwood, Charlie Sheen, Hulk Hogan, Gary Busey y Stephen Baldwin, mientras que Cruz fué apoyado por James Woods, David Mamet, Steven Bauer y Adan Carolla, entre otros.

En las elecciones presidenciales dominicanas el candidato del Partido de la Liberación Dominicana, el presidente Danilo Medina goza del respaldo de gran cantidad de gente de cine como Iván García, Cuquín Victoria, Giovanny Cruz, Franklin Domínguez, Johnnie Mercedes, Delta Soto, Armando Almánzar, Archie López, Desireé Reyes, Monchi Herrera y muchos más. Danilo cubre todo el espectro del séptimo arte.

Luis Abinader del PRM, Minou Tavárez Mirabal de la APD, Guillermo Moreno de Alianza País, y los demás candidatos, tienen sus simpatías en el sector fílmico, con lo que se cubre todo el espectro partidario de nuestro país y se ejerce ampliamente la acción política por parte de los cultores de este arte.

No toda la gente de cine se involucra en los apoyos a las candidaturas presidenciales o ejercen labores partidarias, y mucho menos en las campañas electorales, algunos por carecer de interés en la política partidista, otros le temen al alejamiento de los espectadores contrarios a los candidatos que ellos apoyen, y algunos se basan en malas experiencias en estas arenas.

Mucho mayor grado de dificultad comporta involucrarse en las luchas para defender el estado democrático o las ideas políticas frente a regímenes de fuerza o actitudes golpistas de sectores conservadores, porque lo que se juega es la libertad o la vida, sea en el Brasil del 2016 o el Irán anterior al gobierno del presidente Hassan Rohani, mucho más tolerante que sus antecesores.

La política es un área en donde los cineastas expresan sus puntos de vista, ayudando a construir y ampliar los espacios democráticos. La gente de cine en tanto entes creadores con sensibilidad hacia los problemas sociales, son participantes valiosos en la actividad política.

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