Opinión

La importancia de sentir profundamente lo que hacemos

El hombre y la mujer son en realidad, el producto de sus actitudes. Al decir esto, nos adentramos en la concepción histórica del individuo, como actor principal de sus propias acciones, las que nacen de las profundidades de sus creencias y convicciones ideológicas, éticas y morales.

Con estas palabras, busco evocar a Ortega y Gasset, un hombre que estaba impregnado hasta profundamente de los acontecimientos importantes ocurridos dentro del kronos de su tiempo. Quiero hablarles sobre la visión de este pensador preocupado por la educación universitaria. El hablaba de la realidad humana, la que definía como campo inteligible, para concluir, que no se puede entender al hombre y a la mujer si no es a través de la historia.

El afirma, que la historia no es una ciencia que se cierra sobre un fragmento específico de la realidad humana, como cualquier materia codificada académicamente. Ortega sentencia que la historia es un método, el camino hacia el conocimiento del ser humano.

Afirma, que así como no hay conciencia del yo sin presencia del tú, (realidad presente), tampoco es inteligible el yo-tú de ahora sin el tú anterior, es decir, los otros tú que nos han precedido, acompañándonos a través del devenir de la vida. El nos enseña, que es imposible comprender el yo actual sin el yo anterior. Así, la experiencia histórica es el punto de referencia de nuestra actuación, y no para someternos a una línea pre marcada, sino para evitarla, pues pocas veces la realidad anterior es satisfactoria, debido a la condición ilimitada de la ambición humana.

Hay un refrán que reza: “El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.” De ahí la razón histórica como razón vital: El hombre se va haciendo a costa de sus fracasos y éxitos y se manifiesta como el único ser de la naturaleza que se niega a permanecer como ente acabado o terminado, por ello para Ortega “el hombre no tiene naturaleza, tiene historia.”

Para Ortega, quien no sabe historia no puede entender ni Economía, (Marx), ni de Psicología, (Freud lo ratifica), ni de Filosofía, (pongamos Nietzsche, pero también a su antagónico Hegel como testimonio), ni de Matemáticas o Física, (¿qué hay detrás de ciertos axiomas que sirven de base al pensamiento científico de cada época?).

Todo lo anterior para enfatizar en la historia de la Educación de la República Dominicana, desde el punto de vista de la ausencia de visión. Es decir, de cómo el Sistema, deja huérfano de esta herramienta al egresado y de cómo debemos trabajar en el aula universitaria, para suplir esta necesidad intrínseca en cada participante, porque lo necesitará para poder sentir pasión por el trabajo que hace. Para nosotros, el aula es una empresa a desarrollar por el Maestro, a quien consideramos el Gerente de Primera Línea del Sistema.

Para trabajar con eficacia y con eficiencia el presente problema, debemos hablar del ciclo de la motivación, para laborar acertadamente sobre la importancia de sentir profundamente lo que hacemos. El referido ciclo trabaja los factores motivacionales que sirven de plataforma para reforzar positivamente a los individuos humanos.

Se habla de la Personalidad del individuo, para afirmar que la personalidad del mismo, puede dar la pauta para saber que éste como actor de su propia vida, se moverá con la motivación adecuada, independiente del estímulo que reciba. Y que esto sucederá no importando la causa: puede que sea a causa de un regaño, a causa de un elogio, por una adversidad o por causa de una oportunidad que se le presente.

Renovarse demanda que asumamos una postura flexible frente a lo que sabemos, para poder desaprender cosas inútiles, al asumir el papel de un aprendiz, podremos hacer espacio para aprender cosas nuevas, que reemplacen las que vamos desaprendiendo. Tenemos que logra zafarnos de la percepción de comodidad que nos presenta el panorama común de la seguridad y así, salir del círculo de preocupación que nos consume y poder entregar nuestro tiempo a comprender la necesidad de conocer cosas nuevas.

Para las personas inteligentes no existe la suerte, pero si la oportunidad. Hay personas que ante la adversidad ven siempre una oportunidad de mejora para demostrar toda su capacidad. Significa, aprender que ser parte de la solución es más beneficioso para la vida, que ser parte del problema. El optimismo ve un horizonte de esperanza, mientras, que el pesimista ve lo contrario, envenenando su existir con prejuicios y maledicencias, las que solo llevan desasosiego y tristeza a su espíritu.

Puedo afirmar, que el entusiasmo es el interés llevado a su máxima expresión. Por eso es tan importante que tratemos de despertar el interés en las personas que nos rodean y en nosotros mismo. Si la persona es entusiasta, existe la posibilidad de que tenga un gran interés en lo que le toque hacer en el trabajo, en la universidad, en la vida y bajo esa premisa, enamorarse de lo que hace.

Reconocer que los demás tienen, al igual que nosotros deseos y Necesidades, es sumamente importante, para llegar al conocimiento de que las necesidades del ser humano, no solo deben ser conocidas sino reconocidas.

Las necesidades humanas tienen que ver con los medios existenciales del hombre y de la mujer. Estas han sido clasificadas de dos maneras, las primeras son definidas como básicas. Se pueden incluir como necesidades básicas a los alimentos, la seguridad individual y colectiva, así como la vivienda, el agua potable y no potable, los vestidos, la electricidad, la diversión, salud y educación, entre otras.

Las necesidades personales, son el segundo grupo y son denominadas así, porque comprenden los requisitos para que los individuos humanos consigan desarrollar una vida decente. Podemos poner como ejemplo poseer medios de transporte, recursos tecnológicos, aparatos electrónicos para el esparcimiento, entre otros no menos relevantes, dependiendo de la persona y sus necesidades intrínsecas.

Yendo sobre el tema el carácter y de la Visión, dependiendo del tipo de necesidad que se quiera satisfacer y de la personalidad del individuo, y su capacidad de asignarle un valor prioritario a dicha necesidad, así mismo será su deseo por obtener lo deseado. Además de todo lo antes dicho, debemos tener en cuenta, las cuestiones filosóficas, que encierran asuntos éticos, morales y traen encima un amasijo de valores.

El tercer asunto a ponderar en este círculo de los motivos, es la motivación obtenida para caminar hacia el cumplimiento de los objetivos, con la necesaria disciplina. Es que para llegar a la realización de una meta se depende, en gran medida de cómo es la personalidad del individuo y qué tan prioritario es satisfacer dicha necesidad; de eso modo se obtendrá la motivación necesaria para salir adelante ante la adversidad y la prueba personal o laboral que se impone.

La Visión es como una macro mirada, la que poseemos entre brumas de un gran bosque, por ello tenemos que colocar misiones, a las que defino como objetivos y a estos les tenemos que colocar metas, con el objeto de poder medirlas, pero teniendo en cuenta, que las personas valen más que las tareas cumplidas que sistematizan esas metas.

En el momento en que nos planteamos una necesidad, fijamos unas metas para cumplir y confeccionamos un camino de actividades y tareas para poder lograr cada meta. Así surge la fuerza, es decir, la motivación necesaria, que ayuda a seguir por todo el camino hasta alcanzar todas las tareas, las actividades y las metas que conforman el objetivo que buscamos.

Cuando los resultados no corresponden con nuestras expectativas, sólo podemos renovarnos para recomenzar, reaprender de la retroalimentación de las experiencias de la praxis. En el momento en que llegamos al límite y no se logró conseguir el objetivo, ahí es donde la personalidad del individuo resalta ya que tiene que adaptarse a las nuevas condiciones que se le imponen y para superarlas éste debe de cambiar ante su realidad y reinventarse a sí mismo, ya que si no lo hace es muy probable que no logre cumplir con sus necesidades y de esta manera se cierra el ciclo de la motivación que evita la catástrofe del estrés, que enferma el Espíritu y malogra el bienestar del Alma.

Es necesario entender, que si no se logra obtener la meta, se llega de nuevo a la prueba del carácter de la personalidad, y aquí tiene lugar el cambio, estamos listos para asumirle con valentía. Saber convertir los fracasos en triunfos, es la magia del éxito de los individuos felices, porque han descubierto la importancia de recomenzar. Y esta es otra historia, la que abordaremos luego.

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