Opinión

Crisis y Retroceso de la Democracia Representativa

La crisis de la democracia representativa es
uno de los grandes problemas políticos del
mundo contemporáneo, ya que muchas
democracias están experimentando un
debilitamiento de sus instituciones,
derechos y mecanismos de participación, lo
que está provocando una crisis de
confianza de la población sobre la base de
que las instituciones no representan
adecuadamente sus intereses.
Esta posición es fortalecida por el informe
Global State of Democracy 2025 de la organización International
IDEA, que señala que 94 países —el 54 % de los países evaluados—,
registraron deterioro en al menos un aspecto de su desempeño
democrático durante el período analizado. Entre los problemas
señalados están el debilitamiento del Estado de derecho, la libertad
de prensa, la independencia judicial y la integridad electoral.
IDEA es una organización internacional fundada en 1995 con sede en
Estocolmo Suecia, que trabaja en el fortalecimiento y la defensa de la
democracia. Su nombre completo es International IDEA, que significa
Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electorales
una entidad intergubernamental, integrada y respaldada por Estados
miembros. La República Dominicana es miembro desde 2011.
Otro informe sobre la democracia del 2026 del instituto de
investigación internacional V-DEM (Variedades de la Democracia), que
estudia, mide y analiza la calidad y el funcionamiento de la
democracia y como puede fortalecerse y deteriorarse en distintos
países del mundo, señala que buena parte de los avances obtenidos
desde finales de los años setenta se han perdido.
La versión española del informe del 2026 incorpora un análisis
especial sobre la expansión de proyectos políticos de extrema
derecha en América Latina. El documento destaca que la fortaleza de
los contrapesos legislativos y judiciales y la autonomía de los
organismos electorales son fundamentales para evitar un progresivo
deterioro democrático en la región.
El informe de investigación anual V-DEM 2026, aporta en sus
conclusiones importantes datos, como que 44 países están
atravesando procesos de autocratización, casi una cuarta parte de los
países del mundo, 3,4 mil millones de personas, aproximadamente el

41 % de la población mundial, viven en países que están
experimentando autocratización, 74 % de la población mundial
—unos 6.000 millones de personas— vive actualmente en
autocracias.
Agregando que solo alrededor del 7 % de la población mundial vive
en democracias liberales, la libertad de expresión es uno de los
aspectos democráticos que más se ha deteriorado: V-Dem registra
retrocesos en 44 países, la censura de los medios es una de las
principales estrategias utilizadas por gobiernos en procesos de
autocratización: aparece en 32 países y la represión de
organizaciones de la sociedad civil, registrada en 30 países en
proceso de autocratización.
El informe refleja una real preocupación sobre el retroceso
democrático en América Latina y el mundo, el problema no es solo
electoral, es que las elecciones pueden continuar existiendo mientras
se debilitan otras condiciones esenciales de la democracia: libertad de
expresión, de organización, independencia judicial, controles al
Ejecutivo, derechos civiles, libertad de prensa y capacidad de la
sociedad civil para actuar.
La realidad es que la democracia representativa en el mundo actual
sufre un retroceso continúo debido a la polarización, el discurso de
odio, la descalificación del adversario político, el auge del populismo,
la desinformación y la pérdida de confianza en las instituciones, el
declive de la democracia en América Latina es una pérdida progresiva
de la calidad democrática, con la aparición de formas de
autoritarismo electoral o de democracias cada vez más restringidas.
La crisis actual de la democracia no consiste solamente en celebrar o
no elecciones. Una democracia auténtica requiere mucho más:
elecciones libres, separación de poderes, Estado de derecho, libertad
de expresión, prensa independiente, derechos humanos, participación
ciudadana y controles efectivos sobre quienes gobiernan, de modo
que se evite que la democracia pueda ser debilitada desde dentro de
las propias instituciones democráticas.
Un gobierno puede llegar al poder mediante elecciones y
posteriormente intentar reducir los controles, limitar a la oposición o
desde esta conspirar para derrocar un gobierno legítimo, presionar a
los medios o modificar las reglas de juego, el retroceso democrático
hay que verlo en la debilidad de las instituciones y en el espacio real
de las fuerzas políticas y la participación ciudadana.
Por eso, la defensa de la democracia no debe limitarse a defender el
derecho al voto. También implica defender el estado de derecho, la
institucionalidad, la independencia de los poderes públicos, la libertad

de expresión, la transparencia, la participación ciudadana, la crisis de
la democracia mundial no es únicamente una crisis electoral; es una
crisis de confianza, representación, institucionalidad y capacidad de
las sociedades para controlar democráticamente el poder.

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