Hablan los hechos

Cambios y crisis de gobiernos disparan las alarmas del sistema de partidos en América Latina

En América Latina, la salida del poder de los denominados partidos de izquierda progresista, el regreso de algunos gobiernos de la derecha y el surgimiento de presidentes sin trayectoria política, ha disparado las alarmas de que en la región podría estar produciéndose una crisis en el sistema de partidos políticos.

¿Qué hace fuerte un sistema de partidos? La fortaleza de un sistema de partidos pasa por varias pruebas, entre las que sobresalen la fortaleza interna de las propias organizaciones, su arraigo en la sociedad en que activa, su institucionalización y la confianza que generan en la población. De todos, este último aspecto es el que estaría en crisis en la región, causado básicamente por los escándalos de corrupción de varios gobiernos y la limitada capacidad de respuestas a la demanda de la población en un contexto de recesión económica y descrecimiento según organismo como la CEPAL.

En su informe publicado el pasado dos de septiembre del presente año sobre la situación de la democracia en América Latina, Latinobarómetro llama la atención sobre la creciente falta de credibilidad en los partidos políticos y las instituciones democráticas en la región de América Latina. Según el referido informe, en el 2016 un promedio del 46% de los ciudadanos de la región dijo que no tiene confianza en las instituciones y que tampoco la recuperarían.

“En 2016 un 46%, 3 puntos porcentuales más que en 2003, hace 13 años, cree que no se recuperará la credibilidad.

Un porcentaje levemente mayor, del 49%, cree lo contrario, que sí es posible recuperar la credibilidad; este indicador ha mantenido sin variaciones desde 2013”, indica el estudio. Igualmente, afirma que hay cinco países de la región donde más del 50% de sus ciudadanos piensa que la credibilidad en la política no se recuperará.

Por otra parte, el mismo informe señala que la mayoría de los latinoamericanos piensa que no se gobierna para todo el pueblo. “En 2016 alcanzan un máximo del 73% los ciudadanos de la región que creen que se gobierna para el beneficio de unos pocos grupos poderosos”, establece el informe.

El estudio especifica que la confianza en las instituciones registra caídas en todos los organismos medidos. “Con excepción de las fuerzas armadas y la policía, que tuvieron leves alzas. Entre 2015 y 2016 la confianza en la institución electoral cayó del 44% al 32%; en el gobierno pasó del 33% al 28%; en el poder judicial del 30% al 26%; en el congreso del 27% al 25% y en los partidos políticos cayó 3 puntos porcentuales, del 20% al 17%”, según lo publicado por Latinobarómetro.

La corrupción es otro elemento que ha afectado la imagen de los partidos en América Latina y según esa entidad “es difícil encontrar un país que no esté afectado por este problema, cuya importancia ha aumentado de forma considerable en varios países”.

¿Qué ha sucedido en América Latina?

Este año, varios países de América Latina han estado en el ojo del huracán, algunos por crisis profunda como son los casos de Brasil y Venezuela, y otros por tensión de tipo político, en los que figuran Argentina, Guatemala y Nicaragua.

En Brasil, el Parlamento destituyó a Dilma Rousseff y el Partido de los Trabajadores (PT) de la Presidencia de ese país luego de ganar cuatro elecciones consecutivas, en un acto que ha sido calificado como un golpe a la democracia en una nueva forma de asestar golpes de Estado a gobiernos legítimamente electos a través del voto, como fue el caso de Rousseff. Pero ese no es el único problema que tiene Brasil, pues una gran cantidad de políticos de todos los partidos han sido sometidos a la justicia acusados de corrupción por el conocido caso de Petrobras, entre ellos el expresidente de ese país y líder del PT, Luiz Inácio Lula da Silva.

Al caos político se suma el retroceso que en materia económica que ha sufrido el país sudamericano, que es la séptima economía del mundo, situación que ha generado un gran descontento en la población, toda vez que sus demandas no pueden ser satisfechas.

En Venezuela, la crisis que enfrenta el gobierno de Nicolás Maduro por la escases de alimentos, medicina e insumos de primera necesidad se suman a la exigencia de la oposición, aglutinada en la Mesa de la Unidad Democrática, de que se haga un referendo revocatorio de mandato este año. Pero el gobierno de Maduro concluye en el 2019 y la oposición presiona para que culmine antes.

En Nicaragua (que no es de la izquierda progresista), el presidente de ese país, Daniel Ortega, ha consolidado todo el poder en su figura, luego que el Tribunal Electoral despojó a 20 diputados del opositor Partido Liberal Independiente (PLI) de sus escaños en el parlamento. Nicaragua hará elecciones presidenciales en noviembre y la oposición aglutinada en la Coalición Nacional por la Democracia decidió no participar debido a que un fallo de la Corte Suprema anuló la candidatura de Luis Callejas, por lo que Ortega es el único candidato importante en la competencia. Ortega además ha sido cuestionado por haber elegido a su esposa Rosario Murillo Zambrana, como candidata vicepresidencial.

El caso de Guatemala

La antipolítica como discurso político se ha manifestado en algunos países de América Latina y eso también llama la atención. Guatemala es el ejemplo de la llegada a la Presidencia de una figura que sin vínculos partidistas y que surgió en medio de un escándalo de corrupción que provocó la renuncia del presidente de ese país, Otto Pérez Molina. Se trata del comediante Jimmy Morales actual presidente de Guatemala, que ganó las elecciones 25 de octubre con el el 65.48% de los votos en segunda vuelta.

La salida de la izquierda del poder

La salida del poder de varios partidos considerados de izquierda ha disparado las alarmas en la región sobre la crisis de ese modelo. Argentina Luego de 12 años seguidos de gobierno, el kirchnerismo salió del poder vencido por la derecha y Mauricio Macri, actual presidente de ese país.

En Venezuela, cuna de la Revolución Bolivariana impulsa por el fallecido Hugo Chávez, la oposición se impuso en las elecciones parlamentarias y ahora tiene el control de la Asamblea. Ya hablamos del caso de Brasil donde el PT salió del poder y fue sustituido por un partido de derecha con Michael Temer, como presidente.

Ecuador, otro de los gobiernos más emblemáticos de la izquierda latinoamericana, encara dificultades económicas y se colige que la situación política por la que atraviesa Alianza País y el Presidente Rafael Correa, forzaron a no presentarse para una nueva candidatura de cara a las elecciones del próximo año.

En tanto, el presidente Evo Morales, de Bolivia, perdió un referendo para aspirar por cuarta vez a la presidencia de su país en las elecciones que tendrán lugar en el 2020. También en Chile, el gobierno de Michel Bachelet ha enfrentado situaciones convulsas producto de las demandas de mejora en temas como la educación, rechazo al sistema de pensiones y escándalos de corrupción.

República Dominicana, la excepción

Contrario a lo acontecido en América Latina, la República Dominicana se registra un crecimiento sostenido de la economía que ronda el 7% en los últimos doce años y eso se ha logrado en un contexto de paz y de estabilidad. Latinobarómetro reportó que el 58% de la población dominicana estima que el país está progresando y la confianza en el gobierno del presidente Danilo Medina y el PLD es de 76%.

Un balance a grandes rasgos del resultado de las elecciones del pasado 15 mayo al sistema de partidos daría la idea, en principio, de que el sistema de partidos políticos resultó fortalecido. Ahora, hay cuatro partidos mayoritarios en lugar de tres que se habían mantenido hasta las pasadas elecciones, son el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), el Partido Revolucionario Moderno (PRM), el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) y el Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Eso no sucedía desde el 1990, que luego de esas elecciones hubo cuatro partidos mayoritarios además del PRD, el PRSC y el PLD, el Partido Revolucionario Independiente (PRI).

Además, por primera vez, dos partidos minoritarios, el Partido Quisqueyano Demócrata Cristiano (PQDC) y Alianza País obtuvieron representación congresual sin alianzas al obtener cada uno un diputado nacional, lo que da más diversidad y pluralidad a la representación congresual. Además, ninguno de los 26 partidos políticos que participaron en las pasadas elecciones perdió su reconocimiento, lo que también es bueno para el sistema de partidos políticos dominicanos.

La parte más negativa para el sistema de partidos la aportó el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) atravesó por una crisis interna que lo disminuyó y del que nació el Partido Revolucionario Moderno (PRM), ahora el más importante de la oposición.

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