Seguridad Vial

Medioambiente, Cambio Climático y Seguridad Vial (IV)

Erik Solheim es el director del Programa de Naciones Unidas para el Medioambiente, lo cual quiere decir que su responsabilidad es velar por todo el planeta ante la disyuntiva de los siete millones de personas que mueren al año solo por causa de la contaminación ambiental.

El trabajo que lo llevó posiblemente al puesto fue su dedicación por larga data al Programa de Reducción de Emisiones de Carbono por Deforestación y Degradación de los Bosques. Recientemente en declaraciones dadas a conocer por medios de prensa, afirmó que una de sus metas sería que cada ciudad redujera su emisión de carbono.

Esta es precisamente una de las partes en que trabaja el Grupo del Banco Mundial actualmente: “la construcción de ciudades que se adapten al clima y tengan bajos niveles de emisiones de carbono”.

Para ell, fueron creados un Fondo Catalizador sobre el Clima de la Corporación Financiera Internacional (IFC), que promueve inversiones a largo plazo, y los Fondos de Inversión en el Clima por un monto de USD 8,000 millones, diseñados para brindar financiamiento ampliado a través de los bancos multilaterales de desarrollo, con el fin de iniciar cambios transformadores en favor de un desarrollo con bajos niveles de emisiones de carbono.

Otros instumentos financieros están disponibles para capacitación, implementación de metodologías, etc, que conlleven a reducir la vulnerabilidad de los países en desarrollo, en materia de clima.

En el caso particular de los vehículos de transporte terrestre, son especialmente los combustibles fósiles los que durante la combustión liberan gases dañinos al medioambiente a traves del sistema de escape.

Por ejemplo, la cantidad de CO2 emitida por un vehículo dependerá basicamente de su peso y de su potencia. A mayor consumo de combustible mayores emisiones de CO2.

Una tabla ha sido elaborada con el objetivo de servir de referencia al momento de decidir por un vehículo, si tomamos en cuenta las emisiones de CO2 por kilómetro de recorrido.

g CO2 / km
más de 200 excesivamente contaminante
200-160 muy contaminante
140-160 bastante contaminante
120-140 contaminante
100-120 poco contaminante
menos de 100 gr/km los menos contaminantes

El siguiente cuadro está contenido en el Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero INGEI de la República Domincana publicado en enero de 2015.

Emisiones de CO2 debidas a la circulación

Son las emisiones procedentes del consumo de energía para la circulación del vehículo.

La mejor forma para saber las emisiones de un automóvil es fijarnos en la información de emisiones de CO2 que da el fabricante. En la página web del IDAE puede encontrarse información muy precisa de las emisiones y el consumo de todos los automóviles que están a la venta.

Hay que tener en cuenta que el rango de emisiones es muy amplio y va desde coches que emiten por debajo de los 100 gramos de CO2 por kilómetro hasta los que emiten más de 400 g/km. La media en los automóviles españoles en 2008 fue de 148 g/km. Utilícese la siguiente tabla como referencia:

g CO2 / km
más de 200 excesivamente contaminante
200-160 muy contaminante
140-160 bastante contaminante
120-140 contaminante
100-120 poco contaminante
menos de 100 gr/km los menos contaminantes
Por último, conviene tener presente que al automóvil es el medio de transporte con mayores emisiones por viajero transportado. Es decir, que el automóvil es el medio de transporte menos eficiente, y que cualquier viaje realizado en transporte público supondrá unas emisiones de CO2 inferiores que si se realizaran en coche. Asimismo, cuanto menos ocupado vaya el automóvil más ineficiente resultará.

Por ejemplo, la cantidad de CO2 emitida, si atendemos únicamente al tipo del vehículo –y no a la forma de conducción–, depende de la cantidad de energía necesaria para circular y de la eficiencia del motor. La cantidad de energía necesaria depende del peso del vehículo y de su potencia. Por tanto, a mayor potencia y mayor peso, mayor consumo de combustible y mayores emisiones de CO2.

El Grupo Banco Mundial está intensificando su trabajo en el ámbito de la mitigación, adaptación y gestión del riesgo de desastres e incorpora cada vez más un enfoque climático en sus actividades.

El Banco trabaja en 5 áreas fundamentales: la construcción de ciudades que se adapten al clima y tengan bajas emisiones de carbono; el avance hacia prácticas agrícolas acertadas en relación con el clima y el fomento de paisajes forestales; el aceleramiento de la eficiencia energética y las inversiones en energías renovables; la inclusión de la energía hidroeléctrica; el apoyo a la tarea para poner fin a los subsidios a los combustibles fósiles, y el desarrollo de mecanismos de fijación de los precios del carbono con el fin de actualizar los costos de las emisiones.

Conforme al mandato de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el fondo del Banco para los más pobres, en los marcos de alianzas con los países están incorporando consideraciones sobre el clima y el riesgo de desastres y las nuevas operaciones de la Asociación se analizan ahora en función de los riesgos de corto y largo plazo en materia de desastres y cambio climático, y se integran las medidas de capacidad de adaptación, según corresponda.

El Banco elaboró un conjunto de herramientas para analizar los proyectos y las inversiones en función de sus riesgos climáticos y de desastres, y está trabajando en el desarrollo de un indicador sobre la capacidad de adaptación.

A través del Fondo Mundial para la Reducción de los Desastres y la Recuperación (GFDRR, por sus siglas en inglés), el Banco Mundial ayuda a los países en desarrollo a reducir su vulnerabilidad ante los peligros naturales, incorporando la reducción del riesgo de desastres y la adaptación al cambio climático en las estrategias de desarrollo de los países.

El Banco Mundial ha puesto en práctica métodos innovadores para movilizar fondos adicionales en esta área gracias a la labor conjunta con sus asociados.

Esto incluye el Fondo Catalizador sobre el Clima de la Corporación Financiera Internacional (IFC), que promueve inversiones a largo plazo, y los fondos de inversión en el clima por un monto de USD 8000 millones, que fueron diseñados para brindar financiamiento ampliado a través de los bancos multilaterales de desarrollo, con el fin de iniciar cambios transformadores en favor de un desarrollo con bajos niveles de emisiones de carbono y capacidad de adaptación al clima.

El Banco Mundial es depositario de 18 fondos e iniciativas de financiamiento del carbono que han dado respaldo a más de 145 proyectos en 75 países clientes.

Desde el año 2000, estos han logrado reducir el equivalente de 196 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono mediante los proyectos respaldados.

En 2005, IFC comenzó a hacer un seguimiento de los componentes acertados en relación con el clima en sus inversiones y servicios de asesoría.

Desde entonces, la Corporación ha aportado alrededor de USD13, 000 millones en financiamiento a largo plazo para energías renovables, eficiencia energética, agricultura sostenible, edificios ecológicos y adaptación del sector privado al cambio climático.

Además, la Tesorería del Banco Mundial e IFC (PDF, en inglés) se encuentran entre los principales emisores mundiales de bonos verdes que apoyan proyectos relacionados con el clima, tales como el aumento de la eficiencia energética y el desarrollo de energías renovables.

La Tesorería del Banco Mundial ha emitido bonos por más de USD 8500 millones en 18 monedas, mientras que en el ejercicio de 2015, IFC emitió 18 bonos verdes por un monto acumulado de USD 352 millones, con lo cual la emisión total de bonos verdes de la institución llega a USD 3800 millones.

El Portal de conocimientos sobre crecimiento verde,la Plataforma para la planificación acertada en relación con el clima y el Programa de preparación del mercado ofrecen a los países información, estudios analíticos y herramientas de vanguardia sobre el cambio climático.

últimas Noticias
Noticias Relacionadas