Hablan los hechos

Tinieblas sobre la economía mundial

Luego de superado el derrumbe financiero del 2008 y construido una serie de medidas normativas y convencionales para que no se repitan las condiciones que provocaron la mayor hecatombe financiera desde la gran depresión, nadie se imaginaba que en un tiempo relativamente corto se podrían presentar situaciones oscuras y confusas que nublaran el entorno económico en un mar de confusiones. Ha bastado un cambio nueva Administración en la Casa Blanca para que se envíen señales desde EE.UU para que se produzca el giro más radical de los últimos 70 años y, con ello, amenace con provocar el mayor cambio en las reglas de juego global en los últimos tiempos.

Pero es que de repente se ha implementado una nueva visión distinta de gobernar en EE.UU. situación que se aprecia en materia de comercio, impuestos, inmigración o relaciones internacionales y que se evidencia con la salida de este país del norte del Acuerdo de Asociación Transpacífico, TPP, la renegociación del Tratado de libre comercio de América del Norte, NAFTA, y del uso de todas las herramientas disponibles para poner fin a los abusos comerciales, los cuales se enmarcan en una marcha hacia atrás en la apertura comercial estadounidense, principal país en promover el libre tránsito del comercio mundial.

Es importante destacar que desde finales de la II Guerra Mundial, EE.UU ha promovido la integración económica como una de sus principales herramientas de política de comercio exterior, para lo cual ha entendido que mediante los acuerdos comerciales multilaterales, esta potencia económica mundial ha ido entrelazando y ampliando una red de alianzas internacionales que ha servido tanto para la expansión de sus multinacionales como para el incremento del comercio global. Al dejar atrás la doctrina del aislacionismo de James Monroe, EE UU se comprometió a promover los valores universales como arma frente al imperialismo y a impulsar la creación de organismos como la Organización de las Naciones Unidas, el FMI la OMC.

Una observación importante y oportuna es que una concretada retirada de EE UU del liderazgo comercial multilateral crea un espacio que otros países ya estarían empezando a ocupar un lugar importante, iniciando con China. Pero también se están moviendo otros, como Japón, India y África, que apuestan por la apertura comercial para modernizar sus economías, lo que en la práctica representa una real amenaza para la economía de EE.UU, lo que implica un impacto en la economía mundial y en particular la economía de America Latina, lo que nos permite afirmar que la economía mundial se está forrando de tinieblas.

Tenemos que recordar que desde finales de 2016, el comercio mundial registró un repunte apreciable que refleja una recuperación notoria de la economía global al cerrar año. En tal sentido, las evidencias empíricas pusieron de manifiesto que el volumen de los intercambios comerciales crecía a ritmos del 3%, lo que situó la tasa de incremento de 2016 en el 1%. La situación puede cambiar de manera negativa si la nueva Administración estadounidense desaparecerá con esta recuperación ya que las medidas unilaterales de un país provocarán e impulsaran a que se adopten medidas multilaterales de otros, lo que se traduciría en una inevitable guerra comercial, en fase de extinción.

Ante un mundo de tiempos inciertos no se puede olvidar que China tiene en su agenda proyectos de pactos comerciales que van a languidecer con la desaparición del TPP y que en lo adelante ese país puede asumir un liderazgo en el comercio mundial apoyado por países como Australia que sugieren que China sería bienvenida con una nueva visión de alternativas comerciales ante la visión proteccionista promovida por Washington. Este nuevo protagonismo global obliga a tener cautela al momento de impulsar y preservar unas relaciones sanas, estables y equilibradas entre China y EE. UU, con repercusión mundial.

En relación a la situación diplomática entre EE.UU y México, que ya genera crisis, hay que observar que vivimos en un mundo cada vez más abierto y que la decisión de cerrar una frontera con gran potencial en términos comerciales, necesariamente, tiene consecuencias económicas negativas a ambos lados. Solo hay que tener presente que el valor total de los intercambios comerciales entre EE UU y México asciende a más de 1.000 millones de dólares diario, pero que mas de 13 millones de turistas mexicanos gastan un total de 8.700 millones en suelo estadounidense y que el comercio bilateral permite que seis millones de ciudadanos norteamericanos tengan un empleo y uno de cada cinco puestos de trabajo en todo EE UU están vinculados, de una u otra forma, con esta frontera.

Como se puede observar, un cambio radical de un atardecer a un amanecer representa un riesgo mayúsculo para la economía, regional y mundial, lo que permite concluir que como van los acontecimientos, sobre la economía mundial pasa un entorno lleno de tinieblas que de no pararse puede desencadenar en una crisis incontrolable con repercusiones impensables. Hacen falta cerebros pensantes y visionarios.

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