La economía enseña que en materia de politica económica, las políticas sociales hacen referencia a aquellas actuaciones del gobierno que tienen impacto directo en el bienestar de los ciudadanos, a través de proporcionarles programas, servicios e ingresos. Sin embargo, la parte más importante se conforma por la seguridad social, la asistencia pública, los servicios sanitarios, educación y de bienestar, entre otros.
Es así como en tal sentido el gobierno entra en la intervención social, esto es, el conjunto de actividades realizadas en forma más o menos sistemática para actuar sobre un aspecto de la realidad social con el propósito de producir un impacto determinado en la población más vulnerable. Para tales fines el gobierno se apoya en referentes de carácter técnicos, estudios que identifiquen las zonas de mayor vulnerabilidad para ejecutar sus acciones con la intencionalidad de enfrentar el flagelo social predominante.
Bajo ese enfoque, la ejecución de una politica social seria y con carácter institucional sugiere la elaboración de identificar un mapa de pobreza, el cual permitirá actuar con herramientas efectivas para enfrentar este malestar, pues de lo contrario la politica social no surtiría ningún efecto por su inexistencia. En efecto, por muchas décadas la Republica Dominicana carecía de una politica social institucionalizada ya que no contaba con las herramientas adecuadas para ejecutar la misma, por tanto, lo que predominaba siempre era el asistencialismo clientelista.
Las evidencias empíricas demuestran que lo más cercano a lo hoy conocemos como políticas sociales eran el uso político y clientelar de ayudas personales con características de dádiva, cuya debilidad residía en la falta de transparencia e improvisación, lo que en los hechos se convertía en un obstáculo para superar la pobreza. Este patrón de vicios en la sociedad fue descontinuado cuando en 1997 aparece en el pais, por primera vez, la elaboración objetiva de un mapa de pobreza, actualizado en el 2005 y el 2014, situación que ha viabilizado la ejecución efectiva de las políticas sociales.
Como prueba irrefutable de tal afirmación, es que se reorganizó e incremento a un 70 % el gasto público social con la finalidad de reducir la cantidad de personas que vivían en condiciones de pobreza y vulnerabilidad de alrededor de un el 34 % de la población, disminuyendo luego a un 27%, cuando se implementaron diferentes programas de políticas sociales. Entre los programas que se pusieron en marcha se pueden identificar el Programa Solidaridad, beneficiando a 5,763 familias, BonoGas, BonoLuz, ambos favorecieron 800 mil hogares, Tarjeta Joven, Comer es Primero, favoreciendo a 193,988 hogares e Incentivo a la Asistencia Escolar con 193,988 hogares.
Esto adquiere mayor relevancia si se toma en consideración el criterio que predomina en los organismos facultados para el estudio de las causas y efectos las políticas sociales en los países de economía emergente. En tal virtud se pone énfasis en las compensaciones a través de programas, que en el mejor de los casos se reducen a transferir ingresos, bienes y servicios entre los grupos sociales, ausentes de políticas integrales que construyan progresivamente la independencia en el ejercicio de los derechos de cada uno, asumiendo los beneficios sociales como un derecho adquirido.
Para el Banco Mundial la politica social, en la República Dominicana, ha sido exitosa como resultado de que durante las dos últimas décadas se ha establecido como una de las economías de más rápido crecimiento en América latina. Situación explicada por la alta proporción de que durante el periodo 2006-2016, la tasa de dominicanos viviendo en pobreza haya disminuido considerablemente hasta colocarse en un 30,5%.
Todo esto se ha reflejado de manera enfática en los principales indicadores sociales de la Republica Dominicana. En efecto, por el lado de la educación se observa en que del nivel básico el abandono de la escolaridad pasó de un 16.7% durante el periodo 1996-1997 a un descenso sostenido hasta caer en 1.5%, 2015-2016, mientras que para el nivel medio esto significó caer de un 11.8% a 4.3%, respectivamente. Esto ha implicado una asistencia 95.5% para la edad entre 6 a 13 años y de un 84.6% para la edad entre 14 y 17 años para el periodo 1997-2016, lo que puede interpretarse que la aplicación de una politica social institucionalizada ha tenido como impacto inmediato que la juventud dominicana esta alfabetizada en 96.7%.
En adición, ha de resaltarse que la asistencia a la escuela de la población entre 6 y 14 años, según su estrato social, arroja que los jóvenes indigentes durante el periodo 2008-2015 en un 95.73% asisten a la escuela, en tanto, los pobres no indigentes lo hicieron en un 97.17% y los no pobres en un 98.08%. Es importante destacar que en la Republica Dominicana existen actualmente 47,170 aulas, de las cuales el 48.9% se han construidos durante el periodo 2005-2016 y que en la jornada de tanda extendida existen 1,008, 417 estudiantes de los niveles inicial, primario y secundario, equivalente al 56% de la matrícula total del sector público, distribuidos en 3,776 centros educativos públicos, cifras que reflejan la transformación sostenida de la politica social en la República Dominicana.