Las ideas políticas, económicas y sociales de Juan Bosch, Leonel Fernández y Danilo Medina convergen en muchos puntos, pero en particular, en la convicción de que la satisfacción de la capacidad energética es fundamental para el avance de nuestro país, y en desplegar la voluntad para marchar hacia ese objetivo.
En una de sus comparecencias a la televisión, cuando fue candidato presidencial en 1990, y que en efecto ganó las elecciones, pero nuestro Partido de la Liberación Dominicana fue víctima de un fraude electoral, Don Juan aseveraba que el nivel de desarrollo de un país podía determinarse por la cantidad de energía que consumiera.
Con su estilo didáctico, Bosch puso de relieve que las grandes potencias: Estados Unidos, Japón, Francia, Inglaterra, Alemania, y hoy en día, China, no solo son los mayores exportadores e importadores de bienes y servicios, sino los mayores consumidores de energía.
En el caso de la electricidad, las economías de mayor éxito necesariamente cuentan con un servicio estable y que por mucho excede la demanda interna, sino además a precios acordes con el poder de consumo de su población y rentable para sus sectores productivos.
Tras ganar las elecciones de 1962, en los tiempos que lideraba el Partido Revolucionario Dominicano, Juan Bosch inició acciones tempranas dirigidas a garantizar tanto la electrificación y el suministro de agua potable a todo el territorio nacional, pero no como solución inmediata, sino con visión de futuro.
Los periódicos de la época consignan que el proyecto puesto en marcha por Bosch se planteaba la necesidad de quintuplicar la producción de energía de la República Dominicana.
Bosch tenía bien claro que sin el elemento energético no era posible implementar un programa de desarrollo industrial. Para 1963 en la República Dominicana no había un solo ingeniero eléctrico a quien consultar sobre la materia.
Sin embargo, el Presidente Bosch estaba muy claro en que tanto el petróleo de la Refinería que se proyectaba levantar en el país, como el agua de las futuras presas a construir, debían estar destinados fundamentalmente a la generación de electricidad.
Juan Bosch visualizaba que tras la muerte de Rafael Leónidas Trujillo en el país iniciaría una etapa de crecimiento industrial que demandaría electricidad en cantidades mayores a las antes de 1961, cuando el tirano monopolizaba el sector productivo.
“Tras la muerte del dictador comenzaría la creación de industrias que necesitarían energía eléctrica, entre estas una refinería de petróleo y una gran planta petroquímica que pensaba establecerse en el Sur, una al lado de la otra, porque la planta petroquímica iba a usar como materias prima lo mismo el petróleo que la sal y el yeso, y esa sal y ese yeso serían los minerales que se sacarían de las minas de Barahona”, explica Bosch en entrevista concedida a Felucho Jiménez.
El gobierno de Juan Bosch inició los trámites para establecer las Zonas Francas de Puerto Plata y Samaná, que serían las primeras de carácter industrial ya que hasta entonces las que operaban en el país eran más bien de carácter comercial.
Igualmente, en su viaje por Europa como presidente electo, Don juan concertó la instalación de una fábrica de Acero que se llamaría Metaldom. Contrató Escuelas vocacionales para la formación de artesanos y técnicos en distintas actividades.
Todo eso demandaba asegurar energía eléctrica, como también para la fábrica de cemento que el gobierno de Bosch se aprestaba a levantar en Montecristi así como para las Villas de la Libertad que comenzarían a construirse el 12 de octubre, 17 días después de la fecha en que su gobierno fue derrocado.
La certeza de que el país iba a necesitar mucha energía llevó a Bosch concertar con la General Electric de Inglaterra la electrificación de la presa Tavera y la construcción de la de Valdesia como presa hidroeléctrica norteamericana.
La financiación de las presas hidroeléctricas de Tavera y Valdesia, así como la termoeléctrica de Puerto Plata y el acueducto Valdesia-Santo Domingo, se cubriría con el préstamo de hasta 150 millones de dólares que daría al Estado dominicano la Oversea´s Industrial. Ese contrato fue muy criticado por sectores de oposición al gobierno de Juan Bosch.
El fundador de nuestro partido analizaba que esos ataques contra planes claramente desarrollistas y en condiciones de ventaja para el país se originaban en que los políticos de oposición de entonces tenían mentalidad aldena, ya que aunque los principales estuvieron exiliados, durante la tiranía, nunca estudiaron las sociedades en las que vivieron.
Indica que Puerto Rico y Cuba, donde estuvieron algunos de ellos, eran dos países mucho más desarrollados en todos los órdenes que la República Dominicana, pero sus opositores no estudiaron las causas de la diferencia, que eran de origen económico.
“Por ejemplo, Cuba y Puerto rico tenían refinerías de petróleo, y nosotros no; y debo aclarar que la refinería de petróleo que iba a establecerse aquí, pero no en Haina sino en Salinas de Barahona, iba a ser propiedad del Estado, así como que el Estado tendría el 51 por ciento de las acciones de las Zonas Francas”, explica nuestro líder histórico, según registra el libro “Cómo fue el gobierno de Juan Bosch”, de Felucho Jiménez.
Era tal el sentido de planificación de Juan Bosch, que su último acto de gobierno, justamente el 23 de septiembre de 1963, fue disponer la elaboración de un plano regulatorio para Haina, que visualizaba se convertiría en poco tiempo en el principal puerto del país, planes que fueron abortados por el Golpe de Estado, y con lo que se hubiese prevenido el crecimiento anárquico y la contaminación que hoy se registra en esa ciudad portuaria e industrial.
Para 1996, con la llegada al poder del Partido de la Liberación Dominicana, se encuentra con un parque eléctrico totalmente deteriorado, con plantas obsoletas de alto consumo y poca eficiencia y con redes de transmisión deficientes que implicaban enormes pérdidas. Asimismo, prevalecía el alto costo de generación y un muy bajo margen de cobranzas.
El presidente Leonel Fernández convoco a los actores del sector eléctrico y emprendió un programa de acciones con las que pudo estabilizar la generación y superar la demanda al término de su gestión, mientras que el proceso de capitalización dio paso a la ampliación de la capacidad instalada.
La Central Termoeléctrica Punta Catalina está integrada por dos unidades de 337.4 MW netos cada una, que suman una capacidad total de 674.8 MW netos, ubicada en el Distrito Municipal de Catalina, Baní, Provincia Peravia, en República Dominicana. La Central generará energía a partir de la quema limpia de carbón mineral pulverizado.
A esta fecha, los recursos humanos que trabajan de manera fija y directa en el Proyecto de Punta Catalina, que comenzará a operar en el segundo semestre de 2018, alcanzan la cantidad de 6,341 personas.
El proyecto incluye todas las instalaciones de apoyo: un muelle carbonero con capacidad máxima de 80,000 toneladas, sistemas de descarga y almacenamiento de carbón completamente cerrados y depósito de cenizas.
También incluye, almacén central para repuestos, planta de producción de agua, planta de tratamiento de aguas residuales y subestación eléctrica de 345 kV, Y 138 kV las líneas de transmisión correspondientes para conducir la energía generada al Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI).
Al finalizar abril pasado, el avance acumulado del Proyecto era de 76.24 %: Ingeniería 99.74%, Procura 97.12% y Construcción 44.38%. La ingeniería y la procura se han ejecutado en más del 97 por ciento.
En la actualidad se revisa el cronograma de ejecución para fijar las fechas en que las unidades entrarán en accion, y en definitiva, el momento en que la Central será recibida por el gobierno.
Las autoridades han mostrado interés en resolver los pagos a propietarios de la zona en concepto del Derechos de Paso de la Línea de Transmisión a 345KV. Para mayo pasado se había negociado con 443 propietarios de terrenos, de un total de 452.
Es importante consignar que la cantidad de beneficiarios se ha incrementado debido a que en la medida que se avanza en el tendido de los conductores se agregan nuevos propietarios de sembradíos en la franja de la línea.
La construcción de la Línea avanza de manera sostenida con 117 caminos de acceso construidos, 116 fundaciones de torres hormigonadas y 100 torres montadas, de un total de 120; también se adelantó en el tendido de los conductores.
La Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales ha dispuesto la siembra de cerca de un millón de plantas de caoba y otros árboles nativos en Punta Catalina como parte del Programa Forestal.
La ejecución de este Programa es monitoreada en forma permanente y concienzuda en sus aspectos de sostenibilidad ambiental, social, seguridad y salud, establecida en el Plan de Manejo y Adecuación Ambiental ( PMAA) del Proyecto de la Central y de la Línea de Transmisión a 345KV.
Próximamente, se realizará la auditoría socio-ambiental por la acreditada firma consultora DAPOLONIA.