Leyendo a Mao Tze-tung convenimos, que el término identidad tiene significado similar al de coincidencia e interpretación y que de igual forma, se presenta ante los vocablos interdependencia, impregnación reciproca o mutua dependencia para existir, así como ante los conceptos interconexión y cooperación. El legendario líder afirma, que todos estos variados términos tienen igual significado y que éstos se refieren, en primer lugar, a la existencia de los dos aspectos de una contradicción en el proceso de desarrollo de una cosa. Es de esa forma, que el desarrollo de una cosa, presupone la existencia de su contrario. Pero lo más importante de este fenómeno, es que ambas -la una y la otra- coexisten en un todo único. En segundo lugar, se referencian sobre la base de determinadas condiciones, en que cada uno de los dos aspectos contradictorios se transforma en su contrario. Esto es lo que se entiende como identidad, construyendo el carácter de cada una durante el proceso de desarrollo de la contradicción.
El Carismático líder al citar a Lenin, se interroga a sí mismo y al responder la pregunta sobre la definición que el líder ruso le asigna a la doctrina dialéctica, hurga en su acervo cognitivo para afirmar, que en todo proceso, los aspectos de una contradicción se excluyen, luchan y se oponen entre sí y enfatiza acerca de que los procesos de desarrollo de todas las cosas del mundo y todo pensamiento del hombre, sin excepción, contienen estos aspecto contradictorios. Es importante acotar sobre la reflexión que estamos desarrollando, puntualizando, que un proceso simple contiene solamente una pareja de contrarios, mientras que, un proceso complejo puede contener incluso, múltiples parejas de contrarios e inclusive, dentro de un mismo grupo cohesionado hacia propósitos comunes.
Las complejidades de la sociedad nos permiten afirmar, que es así como en realidad están constituidos todos los procesos que desarrollan las cosas del mundo objetivo y todo pensamiento del hombre. Es sobre esa realidad que se producen todos los movimientos. En este punto, es bueno enfatizar, que nada ocurre por casualidad, todo lo que sucede es producto de alguna acción o de algún interés en particular.
Visto y dicho todo lo anterior, podríamos dudar sobre la existencia de la identidad o de la unidad de los contrarios. El caso es que ninguno de los dos aspectos contradictorios puede existir independientemente del otro, porque si falta uno de los dos contrarios, falta la condición para la existencia del otro. Al reflexionar sobre esto podemos enfatizar, que sin vida no existiría muerte y sin la existencia de algo grande, tampoco existiría lo pequeño. Sin desgracia no habría felicidad y sin felicidad no existiera la desgracia. Así sucede con todos los contrarios, es decir, que en virtud de determinadas condiciones, junto con la oposición del uno al otro, existe la interconexión entre ellos, se impregnan y depende uno del otro para que exista la contradicción. Es esta condición lo que produce el fenómeno de la identidad.
Los aspectos de toda contradicción se llaman contrarios porque, en virtud de determinadas condiciones, existe entre ellos a simple vista no identidad. Pero cuando profundizamos vemos que también existe entre ellos identidad, y por eso están interconectados. A esto se refería Lenin cuando dijo que la dialéctica estudia «cómo los contrarios pueden -entre otras cosas- ser idénticos». ¿Por qué pueden serlo? Porque cada uno constituye la condición para la existencia del otro. Este es el primer sentido de la identidad.
Entonces, ¿con lo que hemos dicho puede afirmarse que cada uno de los dos aspectos contradictorios es condición única para la existencia de su opuesto y que existe identidad entre uno y otros y que por ello, ambos pueden coexistir en un todo único? Mao nos dice que no, porque el asunto de la contradicción no se limita a la interdependencia de los contrarios, mucho más importancia tiene la conversión de uno en el otro. Es decir, que en razón de determinadas condiciones, cada uno de los aspectos contradictorios de una cosa se transforma en su contrario, cambiando su posición por la de éste. Es aquí donde aparece el segundo sentido de la identidad de los contrarios.
Observemos cómo la acción de no intento de reelección del Presidente Leonel Fernández en el 2012 hizo que Danilo Medina se convirtiera en candidato presidencial del PLD y en Presidente de la República. Ese fenómeno convirtió a Leonel en subordinado y a Danilo en Líder. Este fenómeno de la lucha de los contrarios hace que uno se transforme al cambiar de posición por la que originalmente ocupaba su contrario. ¿Cómo podría producirse ese cambio, sin la existencia -bajo determinadas condiciones- de la interconexión y la identidad entre los contrarios?
Esta lucha entre los contrarios, debe ser manejada con inteligencia emocional, la que debe ser capaz de producir las transformaciones necesarias entre los que luchan por la hegemonía partidaria. De lo contrario, no se consolidará la visión peledeista en beneficio del pueblo dominicano. La dirección del Partido tiene el deber de reconciliarse y preparar las condiciones para arribar a un proceso de avenencias, en donde no se ponga en peligro el proceso de cambio que vive la nación y lograr en poco tiempo, etapas más elevadas de progreso en el seno del pueblo, tal y como lo pensó Juan Bosch.
Ojo!: la deuda social acumulada puede arrasar -no solo con el PLD- sino con la propia democracia que tanto ha costado ir construyendo. Ese es el nivel de responsabilidad y compromiso de Leonel y Danilo en la actual coyuntura histórica de la nación. Ellos deben no olvidar, que la historia pasará revista a sus acciones y lo hará en forma inexorable.