1. Violencia de Género. El año pasado, el Gobierno dominicano pudo anunciar, por primera vez en 8 años, una disminución en la cantidad de feminicidios por año. Esto se debió a una correcta coordinación interinstitucional y un incremento en la atención eficiente a las crecientes denuncias de violencia de género. Como sabemos, una vez la mujer reúne el valor suficiente para hacer la denuncia ante la Fiscalía, requiere de la efectiva protección policial y de la ayuda del Estado, para poder sostener su denuncia y llevar a su agresor a la justicia. Eso es lo que estamos haciendo.
El combate a la violencia contra la mujer responde a un entramado institucional que debe funcionar bien, para asegurar que ninguna mujer muera por una falta o un error del Ministerio Público, de la Policía Nacional, del Ministerio de la Mujer o de la justicia en su conjunto.
Sin embargo, los resultados del primer trimestre del 2014 nos hacen un llamado a la atención, nueva vez, sobre este tema. Para continuar la reducción sostenida del número de feminicidios necesitamos continuar la revisión constante de los procesos. Requiere que analicemos cada caso individualmente, para identificar las oportunidades que tiene el sistema de proteger a la mujer agredida y a su familia.
Creo que el papel de la Policía Nacional es vital en ese sentido. El Policía que tiene a su cargo la supervisión y vigilancia de un barrio o de una comunidad, tiene que convertirse en el protector de esa comunidad, que la población lo vea como aliados para su protección en derecho, no su cómplice; y sobre todo, la Policía debe ser un aliado para la mujer y los jóvenes, que advierta al hombre de las consecuencias de sus actuaciones y del necesario respeto hacia la mujer.
2. Embarazos en adolescentes. Hemos abordado este tema antes, haciendo énfasis en el lastre que significa para la familia y el hecho de que perpetúa el círculo vicioso de la pobreza de muchas familias dominicanas.
Pero hay algo más que nos preocupa. Las probabilidades de que una adolescente embarazada muera por razones vinculadas al embarazo son muy altas. Es una de las razones de que el indicador de mortalidad materna en nuestro país esté tan alto. El cuerpo de una adolescente no está preparado para el embarazo y, la condición de pobreza de muchas de ellas, hace que no reciban las atenciones adecuadas.
Por eso, además de los Programas de prevención de Embarazos en adolescentes que llevamos a cabo, hemos impulsado con el Ministerio de Salud Pública y el BID el fortalecimiento de los protocolos de atención en los Hospitales del país, para que en los casos de adolescentes embarazadas se tomen dos medidas importantes: en primer lugar, asegurar un seguimiento constante a la adolescente embarazada, para que reciba los suplementos y las atenciones requeridas durante todo su período de gestación; y en segundo lugar, concienciar a la joven sobre las consecuencias de un segundo embarazo y educarla sobre los métodos de planificación familiar existentes, que puedan evitar un embarazo no deseado.
3. Enfocarnos hacia la ciencia. En la semana que recién pasó, tuvimos el grato honor de recibir al reconocido divulgador científico y académico, profesor Eduardo Punset. El profesor planteó una idea que me ha impresionado bastante, por su sencillez, pero también por lo profundo de su interpelación: en el siglo XXI necesitamos que el conocimiento y el entretenimiento vayan de la mano, para poder aprovechar toda la información que está disponible para nosotros.
Como Gobierno y como parte de la ejecución del cuatro por ciento del PIB para la educación, es esencial promover la ciencia como base del conocimiento y del desarrollo de una sociedad con mayor calidad educativa. Los países que ocupan los primeros lugares en los indicadores de educación han hecho justamente eso: enfocarse en la ciencia como principal fuente del conocimiento.
Para ello, en un país que siempre le ha tenido temor a la ciencia, como lo es el nuestro, es importante vincular ciencia con entretenimiento, como lo hizo el profesor Punset por muchos años con su programa “Redes”. Es una tarea pendiente para que nuestros hijos puedan acceder a puestos de trabajos de mayor calidad y mejor remunerados, aportando así al desarrollo de nuestro país.