Opinión

El avance del cine digital

Las recientes declaraciones del cineasta Quentin Tarantino en Cannes de que: “Con el formato digital, el cine como yo lo conocía esta muerto. Se ha convertido en ver la televisión pública, y si tengo una gran pantalla en casa no veo porqué debería hacerlo” duras palabras que han traído y seguirán produciendo reacciones a lo largo y ancho de este mundo tan digitalizado, pues todo depende del lente a través del cual se mire y el formato que se filme o grabe.

Nuestro joven director Luis Corporán responde a esa andada con una gran dosis de pragmatismo tropical: “Ya superados los problemas que daría el digital no hay otra excusa para el celuloide que el de mantener una nostalgia por el soporte con que nació el cine”, inteligentes y acertadas palabras que ponen el dedo en la llaga de un debate que no ha hecho mas que comenzar.

Entonces para que nos vayamos acostumbrando películas como Gravity, Her y Nebraska se hicieron totalmente en formato digital, y Martin Scorsese junto a su director de fotografía Rodrigo Prieto se decidieron en El Lobo de Wall Street por una cámara digital en las secuencias nocturnas de escasa luz. Ya en las salas de nuestro país se ha decretado el abandono del Celuloide para proyectar las películas, entrando de lleno a la era de los Bytes, lo online y el almacenamiento en discos duros.

Estas discusiones y declaraciones de la gente de cine en sus diferentes variables como directores, críticos, productores, y demás, se dan en todo caso en un limitado círculo de entendidos pues el público hace rato que asumió ver cine en sus espacios caseros, ya sea online como Netflix, por cable, discos duros o Dvd, blue ray, celulares y todo el artilugio que le garantice un disfrute continuo de películas y series, sin dejar de asistir, pese a los augurios catastrofistas de muchos nostálgicos, a las salas cinematográficas enclavadas en la mayor parte de los casos, en los multicentros comerciales.

Haciendo la aclaración de que la digitalización del cine no garantiza ni mucho menos una calidad estética medianamente aceptable, acudimos a la mentalidad crítica y al abolengo de un director de la vieja guardia, como diría Cervantes, al sin par Martin Scorserse: “pero con toda la atención que se esta depositando en la maquinaria de la creación de películas y en los avances que nos han llevado a una revolución cinematográfica, hay que recordar una cosa importante: las herramientas no hacen la película, la haces tu” clarísimo mensaje que envía a su hija Francesca este director y pensador cinematográfico.

Lo que nos queda claro es que ni la cámara Red One ni la Black Magic, ni las herramientas de edición como el final cut pro nos harán mejores cineastas ni mágicamente producirán mejores películas, sólo son y serán herramientas que en las manos adecuadas producirán obras de gran valía para los espectadores y posesión de los mercaderes de la imagen, sombras en las pantallas que llenaran las cuentas bancarias de estos traficantes audiovisuales.

El director de Living Las Vegas -1995- Mike Figgis es un convencido de estas técnicas y así lo expresa: “En otras, palabras, la cinta, como soporte de grabación, desaparecerá pronto la calidad de imagen y de sonido ha aumentado y los precios siguen bajando, y la distancia entre lo que era profesional y lo que era de aficionado se acorta”, palabras que Figgis proclama en un libro de su autoría llamado precisamente el Cine Digital.

La diferencia de visiones entre estos hacedores de imágenes en cuanto a la muerte o supervivencia de un formato u otro ni siquiera se afinca en el factor generacional pues si nos fijamos Martin Scorsese es más antiguo generacionalmente que Quentin Tarantino, sin embargo este último maneja una posición mas conservadora y nostálgica que la del realizador del Lobo de Wall Street.

La Evolución y no la muerte del cine es la posición que defiende Francis Adamez: “El Cine no es cine porque usa o usará celuloide como soporte, sino porque es un conjunto de todas las artes, que usa o usaba como base para imprimir las imágenes el celuloide, tal vez solo muere la parte romántica del cine, que es el fílmico, pero no por ello habrá de desaparecer como arte”, así de precisa es la posición de este talentosísimo director de fotografía dominicano.

Y es que no solamente hemos llegado a un estadio de calidad donde en lo digital se logra una gran naturalidad, la apuesta en la industria va en aumento, como lo cree Luis sosa, presidente de 12 Bits Media Group: “En lo personal después, después de ver “Stars Wars Episodio I” se rodó usando Cine Alta, Apocalipto que se rodó usando la Panavisión Génesis y Lord of the Rings donde se uso la Red, hay que estar claro que el futuro es digital, y así de claro lo esta Luis Corporán: “El Digital llega en un momento oportuno no sólo para los realizadores que no disponen de un presupuesto para costear el celuloide si no también para los inversionistas que pueden arriesgarse a invertir en nuevos directores por el bajo costo de una producción en estos tiempos en comparación con la era del celuloide”.

Planteada está entonces la vieja cuestión entre lo viejo y lo nuevo, entre el celuloide y el digital que presumo seguirá un rato más en las pupilas y pantallas del universo fílmico. La historia del cine ya recoge semejantes discusiones y batallas como en el paso del mudo al sonoro o en el surgimiento de la televisión donde se pronosticaba la muerte del cine, y que no solamente no se muere sino que sigue gozando de una salud envidiable.

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