Elpidio Báez
La nota más relevante de los informes de gestión de los presidentes de las cámaras legislativas es el firme rechazo a las presiones y la injerencia extranjera a temas sensitivos como la soberanía nacional y la capacidad del Estado para otorgar la nacionalidad dominicana.
En su último discurso como presidente del Senado de la República, Reinaldo Pared Pérez, rechazó las manifiestas intromisiones que se ejercen desde fuera en temas relacionados con la aplicación de la conflictiva sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional Dominicano, que niega la nacionalidad a descendientes de extranjeros que residen de manera irregular en el país.
Abel Martínez Durán, presidente de la Cámara de Diputados, hizo una vigorosa defensa de la soberanía nacional y atacó a los sectores nacionales y extranjeros que se inmiscuyen en política interior.
No debe sorprender que en los textos discursivos de los líderes congresuales destinados a rendir cuentas de las labores legislativas, administrativas y financieras desarrolladas en el período 2013-22014, aflore el disgusto por la intromisión extranjera en temas nacionales, si se toma en cuenta que la opinión pública ha estado envuelta en un intenso debate jurídico-político sobre el tema de la nacionalidad.
Durante la legislatura que cerró el 26 de julio, las cámaras legislativas celebraron una reunión conjunta para recibir al poderoso secretario general de Naciones Unidas, Ban ki Moon, quien exhortó a los senadores y diputados a perseverar en la ardua labor de lograr un consenso “que permita resolver la apatridia, proteger los derechos humanos de todas las personas afectadas y evitar la privación de la nacionalidad”.
Para reforzar la misión encomendada por las grandes naciones a Ban ki Moon, visitó el país el presidente del Consejo de la Unión Europea, Hernan Van Rompuy, quien vino a Punta Cana a reunir al presidente Danilo Medina y al primer mandatario de Haití, Michel Martelli.
La primera visita oficial de alto nivel a la República Dominicana la hizo el vicepresidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Joseph Biden, quien almorzó con el Presidente Danilo Medina en el Palacio Nacional.
Reinaldo Pared Pérez y Abel Martínez Durán siguieron el sendero trillado por el Presidente Danilo Medina, quien mostró ser un celoso guardián de la soberanía nacional, en La Habana, Cuba, en el marco de la celebración de la II Cumbre de la Comunidad de Estados Centroamericanos y Caribeños (CELAC).
Las palabras del primer ejecutivo del Estado, expresadas en tono enérgico en la memorable cumbre de naciones, quedaron grabadas en letras moldeadas en metal precioso como un legado para la posteridad: “Que nadie, ni chiquito ni grande, atente contra la soberanía de la República Dominicana”.
El mandatario sureño frenó a los líderes de algunos países del Caricom que pretendieron enrostrarle a nuestro país la condición de racista, discriminador y violador de los derechos humanos.
“Nuestro país ha dejado claro, desde el primer día, su total apertura a recibir el acompañamiento internacional en la puesta en marcha de este proceso y así lo estamos llevando a cabo. Sin embargo, debo señalar que, como Estado libre y soberano que somos, no acepto que nadie, ni chiquito ni grande, atente contra nuestra soberanía nacional”, acotó.
La rendición de cuentas de los presidentes de ambas cámaras es un mandato contenido en el Artículo 91 constitucional que establece la primera semana del mes de agosto de cada año, para rendir un informe detallado y explícito sobre las actividades legislativas, administrativas y financieras realizadas durante el período precedente.