Nuestra posición ante la 65th Reunión de las Partes de la Convención Internacional para la Caza de Ballenas, celebrada este año en Portorroz, Eslovenia, está dirigida claramente a la conservación de cetáceos, la investigación científica no letal, respeto a la moratoria, y en consecuencia, el uso no comercial de esa especie.
Con el voto favorable de la delegación dominicana, se aprobó una Resolución dirigida a incrementar la colaboración entre organismos internacionales para cetáceos migratorios.
Varios países del Tercer Mundo, Ghana, Costa de Marfil, Republica de Guinea y Benín, sometieron una Resolución sobre Seguridad Alimentaria. Cuando se abrió la discusión República Dominicana expuso que como país en desarrollo y con 10 millones habitantes mantiene un compromiso con ese tema y el de los Derechos Humanos, pero entiende que esa problemática no es competencia de la Convención Ballenera internacional.
La representación criolla significó que el consumo de cetáceos no es ni remotamente la solución a los problemas de nutrición humana en los países subdesarrollados, y que en consecuencia no apoya esa propuesta sino que reitera su compromiso contra el uso letal de las ballenas. Luego de múltiples intervenciones de otros países representados, se decidió que esa resolución será estudiada nueva vez en 2016.
Otra posición que apuntaló la presencia de nuestro país fue el respaldo a la creación del Santuario del Atlántico Sur, propuesta de Argentina y Brasil que no pasó, aunque obtuvo 40 votos a favor y solo 18 en contra, pues requería las dos terceras partes de los votos emitidos. Brasil agradeció a las naciones que le apoyaron, República Dominicana entre ellas.
Japón impulsó una propuesta de establecer cuotas de capturas a pequeña escala que fue rechazada con 39 votos en contra, 19 a favor y dos abstenciones. También nos opusimos a esa resolución.
Se destaca que los temas identificados como de mayor prioridad son los mismos históricamente sustentados por el país. No obstante, en la ocasión se presentan dos puntos novedosos, uno que implica dar paso a la participación de la sociedad civil en la comisión Ballenera Internacional y otro relativo a las modificaciones en los procesos del Comité Científico.
Esta última propuesta se fundamenta en obtener mayores posibilidades de financiación, y propuestas de la investigación con “stocks” de ballenas (Existencias, reservas), que no objeto de caza, lo que favorecería la conservación y manejo de especies no explotadas.
En tal sentido, en el periodo entre sesiones, apoyamos como co-patrocinador, junto a varios países del GBA, dos propuestas de resolución del gobierno de Chile.
Con respecto al tema de la caza aborigen de subsistencia de Groenlandia, de determinó que estas cuotas de caza requieren de un análisis profundo por parte de la Comisión Ballenera Internacional, en vista de que esa región autónoma del reino de Dinamarca no ha completado las disposiciones técnicas del CC para la caza aborigen.
Sin embargo, a pesar de que este tema fue analizado y no fue aprobado debido a la ausencia de bases científicas, Groenlandia cazó ballenas sin autorización durante 2013, y por tanto, se revisa si esta acción se documentará como infracción o como caza de subsistencia.
La problemática es de particular importancia para nosotros por los indicios de que una proporción alta de las ballenas jorobadas cazadas en Groenlandia migran hacia aguas dominicanas, donde existe una gran industria de observación de ballenas.
Dentro de ese contexto, conviene considerar los criterios de jurisprudencia internacional que emanan de las resoluciones de la Corte Internacional de Justicia, que son directamente vinculantes para las partes que intervienen.
Se abordó sobre los contenidos de la resolución del juicio de la Corte internacional de justicia por Australia contra Japón, que indica que el país asiático no logró demostrar que el uso de métodos letales estuvo acorde con los objetivos y metodologías de su programa de investigación científica JARPAII.
El país se plantea como un asunto de gran importancia estratégica la creación del Santuario del Atlántico sur, patrocinado por Brasil, Argentina, Uruguay y Sudáfrica, e impulsado por el Grupo Latinoamericano Conservacionista y que evitaría la caza de ballenas en esa aérea. Ha sido llevado a votación al menos en cinco ocasiones, pero no ha pasado ya que al constituir una modificación al Reglamento requiere para su aprobación de tres cuartas partes de los votos.
Para esta ocasión, se presentaron 61 de los 88 países miembros de la Convención. La Plenaria fue dirigida por Jeannine Comptom-Antoine, presidente de la Comisión Ballenera Internacional y Comisionada de Santa Lucía, junto al secretario de la CBI, Simón Brockintong.
República Dominicana reiteró en todo momento su oposición a la llamada cuota aborigen, específicamente a la caza de ballenas jorobadas, al considerar factores científicos que indican de manera absoluta, carencia de seguridad en la explotación de esas poblaciones cetáceas.
Igualmente, nuestra nación reivindicó que los estudios científicos demuestran que las ballenas jorobadas que son objeto de caza por parte de Groenlandia pertenecen a poblaciones que llegan al mar Caribe, incluso a la Bahía de Samaná, por lo que son recursos compartidos.
La posición argentina de que todas las capturas de los groenlandeses en 2013 carecieron de aprobación de la cuota y por tanto son infracciones, además de insistir en denunciar el componente comercial en las capturas, recibió el apoyo de todos los países del GBA.
Otro punto primordial, es que Groenlandia acostumbra realizar análisis de caza por tonelada de carne de ballena, y no por cada ejemplar, en consecuencia, República Dominicana tiene preocupaciones legítimas sobre la cantidad que se captura en ese territorio danés en violación a una moratoria de caza comercial, y a que la organización estableció un acuerdo en 1982, que impide la caza del cetáceo con fines de comercializarlo.
Las delegaciones de Groenlandia y Dinamarca presentaron los detalles de la Resolución y explicaron que requieren de 799 toneladas de carne de ballena, de la que venden un 95 por ciento en el mercado local, y el restante 5% se destina a restaurantes. Poseen dos plantas de empaque.
Antes, se presentó el reporte del Comité científico que consigna sus principales avances. Posteriormente, el Comisionado de Suiza y Presidente del Comité de Caza de Subsistencia, expuso su informe sobre el esquema revisado para caza de subsistencia.
En nombre del Grupo Buenos Aires, Argentina solicitó someter la propuesta de la UE sobre priorizar un esquema de caza de aborigen para Groenlandia antes de 2018. No obstante, se realizó la votación para cuotas de ballenas a Groenlandia, que resultó favorecida con 46 votos a favor, 11 en contra y tres abstenciones. Otra propuesta de la UE con el fin de llevar a Groenlandia a mejorar sus prácticas, pasó por mayoría.
Brasil y Argentina sustentaron su respaldo a la propuesta para crear el Santuario del Atlántico sur, mientras que Japón propone que se realice un memorando de entendimiento de los países que lo desean, al tiempo que Noruega pidió mayores estudios y Rusia e Islandia informaron que no apoyan el Santuario.
En torno a las implicaciones socioeconómicas para la cacería a pequeña escala, Japón propuso fijar una cuota de captura en comunidades costeras de ese país, al tiempo de alegar que en la CBI se interpreta de manera errónea la caza comercial, que sostienen, no está prohibida.
El país dio su voto favorable a la previsión de la Resolución de Mónaco, relativa a aumentar la colaboración entre la Comisión Ballenera Internacional y otras organizaciones intergubernamentales y convenciones en el tema de cetáceos migratorios. Esta propuesta fue aprobada con 37 votos a favor, 15 en contra y siete abstenciones.
Otro punto importante, fue la aprobación de un Plan Estratégico para Avistamiento de Ballenas, y se elaboró un manual para su observación. El grupo de trabajo permanente considerará las recomendaciones para el Taller de Reino Unido.
Reuniones con el GBA
El Grupo de Buenos Aires, del que formamos parte, realizó cinco sesiones estratégicas para examen de las distintas resoluciones. Brasil, Argentina y Uruguay planteaban la abstención en algunos temas, con miras a negociar la aprobación del Santuario del Atlántico Sur.
Dominicana, en conjunto con Costa Rica, indicaron su decisión de no respaldar el uso letal en cetáceos para investigaciones científicas, persistencia en la moratoria, y por ende, la no concesión de permisos para la caza de ballenas con fines de comercialización.
San Vicente y las Granadinas, que realiza cacería de ballenas jorobadas y afecta el Santuario Dominicano, no estuvo presente en las discusiones al no estar al día en el pago de las cuotas de la Comisión Ballenera Internacional
Recomendaciones
· Crear un grupo de expertos para darle seguimiento a la ComisiónBallenera internacional en sus diferentes temas.
· Promover la Celebración del de la Reunión del Grupo de Buenos Aires en la Republica Dominicana en 2015.
· Elaborar un documento para la CBI que propugne por el estudio poblacional de las ballenas jorobadas del Atlántico Norte.
· Continuar el impulso a la iniciativa de creación del santuario del Atlántico sur propuesto por Argentina, Brasil, Uruguay y Sudáfrica.
· Procurar que San Vicente y las Granadinas incursione en la promoción de la observación de ballenas en sus aguas, como forma de motivar que desistan definitivamente de la caza del cetáceo.
· Promover la creación de un régimen de sanciones dentro de la Comisión Ballenera Internacional aplicable a los países que incurran en infracciones.
· Insistir en que para el futuro inmediato se incluyan en la proyección a los pequeños cetáceos (Delfines y marsopas).
· Asegurar que la República Dominicana participe de pleno derecho como hasta ahora en las reuniones venideras de la Comisión Ballenera internacional.
Ballenas Dominicanas
El Santuario de las Ballenas Jorobadas en la Bahía de Samaná y en el banco de La Plata es uno de los recorridos más interesantes disponibles en República Dominicana.
Todos los años, entre los meses de diciembre y abril, unas tres mil ballenas jorobadas vienen a reproducirse en el calor de las aguas frente a las costas del Océano Atlántico.
Se creía que sólo el 85 por ciento de las ballenas jorobadas del Atlántico nacía en aguas dominicanas y regresaba anualmente a aparearse y reproducirse. Pero recientemente, un estudio reveló que todas las poblaciones del Atlántico Norte vienen a reproducirse en nuestras aguas.
En sus ritos de cortejo y apareamiento, las ballenas ejecutan un espectáculo impresionante cada verano. Los machos de 40 toneladas saltan sobre la superficie del agua y caen unos metros adelante. Si no obtiene reacciones de ninguna hembra, el macho trata a atraerlas con una canción larga y monótona que las ballenas pueden oír hasta un radio de 30 kilómetros.
Los mamíferos gigantes vienen desde los mares de Islandia, Groenlandia, Canadá, y América Norte, y llegan al mar Caribe para parir y buscar pareja. Desde enero hasta marzo, son miles las que se quedan en la Bahía de Samaná.
Después dar luz a sus pequeños, las ballenas preparan su regreso hasta el norte. Desde 1986 «Banco de Plata», Samaná, se ha convertido en un santuario para la protección de las ballenas.