José Rodríguez Aybar
Al cumplirse un año más del fallecimiento de don Juan Bosch el día 1 de noviembre, grato es el momento para además de rendirle honores, también recordar algunos de sus principios que debemos rescatar con urgencia y que él nos dejara como enseñanza , la que debemos tener siempre presente, y por las cuales el PLD lucharía por siempre.
En este espacio solo señalaremos tres principios sobre y por los cuales el Profesor Juan Bosch luchó hasta su existencia.
El PLD se fundó para continuar el legado del Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte y los demás patriotas y entre sus postulados señaló que la República Dominicana es un Estado soberano e independiente de toda intervención y potencia extranjera.
En este sentido los peledeistas tenemos que asumir con gallardía y responsabilidad este mandato, ya que hoy más que ayer, estamos sufriendo los embates despiadados y amenazantes que tratan de fusionarnos con la República de Haití. En foros, tertulias, conferencias, y por cualquier medio de comunicación a nuestro alcance, tenemos que pronunciarnos sin dobleces y sin temor ante una realidad que se vive a diario.
El otro principio peledeista dice que no existe recurso más poderoso y que garantiza la vida y la calidad de vida que no sea la preservación del medio ambiente y así se recoge en la declaración de principios que emanó del VIII Congreso Ordinario Comandante Norge Botello. Nuestros recursos naturales son apetitosos para quienes andan por el mundo generando riqueza particulares sin importarles los daños irreparables que ocasionan.
Durante años nos han llevado oro, plata, ferroníquel, bauxita, cobre, zinc, mármol, ámbar entre otros y aun no sacian su sed. Una sola vida dominicana vale más que todo el dinero que estas riquezas puedan generar como impuestos para el país, pues su resultado al final, no es más que “muerte”. Vamos a decir a todo pulmón, ni una sola explotación incontrolada de nuestros recursos naturales.
El ultimo y tercer principio es el que nos dice de la ardua, constante y persistente lucha contra la corrupción. Dice Don Juan “mientras más corruptos existen en una nación, mucho más pobre será esta, por lo que luchar contra ella es un deber de las autoridades del gobierno, pues con esta acción se está preservando el bienestar y el desarrollo del pueblo. La tarea es difícil pero hay que llevarla a su máxima expresión sin importar consecuencias”.
Preguntarnos: ¿Está la militancia peledeista asumiendo estos principios, cuyas violaciones son atentados nacionales?
Es momento de honrar una vez más a Don Juan para que sus huesos en la tumba no sientan la inquietud de ver el peligro en que se encuentra su pueblo cuando tiene un ejercito entrenado por él para defendernos ante cualquier circunstancia.
Vamos a dejarnos sentir por el bien de la patria.