Entretanto, en los mercados binacionales localizados a todo lo largo de la frontera entre ambos países se comercializa un volumen que sobrepasa los 300 millones de dólares. Esta actividad se realiza de manera caótica y, a juicio de algunos entendidos, su regulación y organización debe ser incluida entre los acuerdos bilaterales de comercio y entendimiento.
El economista y ex director de la Comisión Mixta Bilateral, Juliio Ortega Tous, considera que la capacidad económica de la frontera también tiene que ser fortalecida. Asegura que se hace necesario el establecimiento de zonas económicas especiales en puntos específicos de la frontera. También la utilización del puerto de Manzanillo, que está a 600 metros de la frontera, podría ser de gran utilidad a Haití que no tiene puerto en el Norte.
“Ese es un puerto, bien manejado, con las inversiones necesarias para poderlo ampliar y modernizar puede ser de uso binacional, con un gran parque de contenedores que permitan las exportaciones tanto de la zona franca que construyeron los empresarios dominicanos del otro lado de Dajabón, en Juana Méndez, como el parque industrial de Caracol que se está haciendo en los alrededores de Cabo Haitiano”.
Ortega Tous asegura que existen muchos espacios de preservación de nuestra frontera. El estado dominicano lo que tiene que tener es un plan bien estructurado y una institución que coordine todo eso. Deploró que la Comisión Mixta Bilateral no puede realizar un trabajo más eficiente debido a su poca autoridad. Explicó que cada ministerio tiene su dinámica propia y sus relaciones, pero que la canalización de todo debe ir a través de este organismo.
Comentó que existen muchas obras hidráulicas que tienen que hacerse. Sobre todo en presas que están ya concebidas y programadas por el Instituto Nacional de Redursos Hidráulicos (INDRHI), en beneficio no solamente de la capacidad productiva del lado dominicano, sino también del lado haitiano.
“Pero las dificultades de un Haití con un gobierno colapsado, con una sociedad muy prejuiciada con la República Dominicana, con una concepción de que nosotros somos los malos y ellos son los buenos, de que nosotros aparentemente le hemos hecho algo que nunca le hemos hecho a diferencia de ellos que sí han hecho cosas de este lado. Esa actitud no es la mejor para poder seguir adelante”, sostiene el economista y sociólogo.
Ortega Tous considera que “toda esa campaña internacional contra República Dominicana viene del gobierno haitiano. Todos esos ataques del CARICOM y sus de países aliados, de la Organización de Estados Americanos (OEA), de la comisión interamericana todo eso son inventos apoyados indirectamente o directamente por las autoridades haitianas”.
Por otro lado, República Dominicana, indicó, tiene que ordenar la presencia de consulados y de la misión diplomática. “No puede ser que la embajada dominicana en Haití sea una reserva para meter botellas y mandar gente que ni van a Haití y que viven aquí”.
Destacó que después de la salida de Trujillo, el presidente Balaguer cerró la frontera. La única apertura que hizo fue cuando tumbaron a Asistid y se instauró la Junta Militar de Cedras. Como la OEA y las Naciones Unidas le declara un bloqueo a Haitiana, Balaguer abrió los llamados mercados binacionales como válvula de escape para que la presión por alimentación y por productos de primera necesidad no hiciera estallar la olla que había en Haití.
Entonces en Dajabón, Elías Piña, Jimaní y algunos otros puntos. Como estaba cerrada la frontera y la abrían en determinados momentos “dejaban que los haitianos pasaran bajo mucha vigilancia y compraran, en esos sitios. Al principio fue muy desordenado, era en las calles y era una vez por semana. Esos mercados binacionales fueron tomando forma y hoy en día han llegado a adquirir una gran importancia. Tal es el caso de Dajabón donde hay una plaza comercial. Ese tipo de infraestructura debe ser instalada en los demás mercados”
Explicó, sin embargo, que el desequilibrio de esos mercados binacionales es que los haitianos compran y los dominicanos venden. “Los haitianos no producen ni venden nada, todas estas cosas en las zonas más aisladas guayajayuco que tienen mercados de productos agrícolas pero vamos a decir que el 98% del intercambio en los mercados binacionales es los dominicanos vendiendo, evidentemente como con todo con los haitianos eso produce fricciones”.
¿Por qué tiene que ser una vez a la semana y no diario?, se pregunta Ortega Tous. “Una infraestructura que se ha construido debe ser aprovechada. Tiene que haber regulación sanitaria, medioambiental, regulación de calidad de los productos, no puede ser que el que quiera venir a vender cualquier porquería venga y lo haga ahí. En ese sentido ese es el papel ni siquiera del Estado. Es de los municipios”.
Lo que necesitan ambos países, dice, es un acuerdo de regulación del comercio. “Ellos no quieren un tratado de libre comercio y eso se entiende. La solución podría ser protocolo comercial en el cual los dominicanos no le cobremos impuestos a los haitianos. Claro sujeto a que sean aprobados desde el punto de vista sanitario y de los requerimientos mínimos de los productos, nosotros abrimos nuestra frontera y ellos que durante un periodo de 10, 15 o 20 años nos cobren unos impuestos que contribuyan a que fiscalmente el estado haitiano pueda fortalecerse”.
Lo importante, insiste Tous, es que se regule. Ahora depende del inspector de aduanas del lado haitiano que esté ahí. No hay reglas.