Opinión

Ay, la automedicación!

Trabajar en una ARS tiene sus ventajas, puesto que te adentra en el fascinante mundo de la medicina y te crea altos niveles de conciencia sobre los tratamientos que deben dárseles a las enfermedades.

Hace aproximadamente dos años tuve el honor de representar a mi institución, junto a cuatro compañeras de labores, en un interesantísimo diplomado que impartió la escuela de farmacia de la UASD en coordinación con la USAID y MSH.

Ese diplomado representó un gran reto para mí, debido a que era el único del grupo con una carrera distinta a la de medicina o a la de farmacia. Hice un esfuerzo sobre humano para ponerme a la altura de los compañeros de aula, y el resultado fue altamente gratificante.

Y es que el conocimiento, no importa el área, nunca esta demás; por ejemplo, fruto de los conocimientos obtenidos en dicho diplomado cree conciencia sobre el peligro de la automedicación.

Es por eso que a partir de ahí veo con gran recelo el bombardeo publicitario para el consumo de medicamentos sin prescripción médica.

Hoy por hoy vemos anuncios publicitarios que nos invitan a comprar desde una simple crema para los barros o espinillas hasta anuncios que te diagnostican hemorroides sin tomar en cuenta los exámenes de apoyo diagnóstico de lugar.

Pero también pasa con los antibióticos, con los antigripales y hasta con los malos olores que en ocasiones expulsan los pies.

De seguir este ritmo, en un plazo no tan largo, los médicos serán flores y los medios de apoyo diagnóstico floreros, y lo que es peor tendremos una sociedad de enfermos porque la automedicación, en la mayoría de los casos, para lo único que sirve es para agrandar problemas pequeños y agravar problemas grandes.

De manera que, es importante que las autoridades intensifiquen la concienciación en torno al peligro de la automedicación, como una forma de contrarrestar la constante campaña publicitaria que estimula esa practica.

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