Opinión

La semana más corta: Cine, conciencia y nuevas tecnologìas

Los caminos para la renovación generacional de la cinematografía dominicana pasan por las manos de nuestras instituciones académicas públicas y privadas que inyectan la necesaria sangre nueva a nuestra naciente industria audiovisual.

Se comienzan a asomar a las pantallas las camadas de nuevos directores provenientes de universidades e institutos en cantidades pequeñas pero lo suficientemente continuas como para irle cambiando la mentalidad y la factura a los productos que ofertan.

La conexión epocal con las audiencias no es un tema baladí. Esos públicos reclaman hacedores de filmes que manejen sus códigos, que miren la realidad con sus mismos ojos y que estén conectados con las sensibilidades contemporáneas nacidas al calor de la revolución digital.

Se reclama un cineasta más despierto a la globalidad, con una conciencia social alejada de los intereses estrechos, atento a la velocidad de los tiempos, con un pie en las realidades locales, y el otro en el resto del planeta, a sabiendas de que la interconexión con los rincones mas alejados no es una utopía.

Estos jóvenes se replantean la manera de hacer las cosas tomando nota de la historia y de las historias, de lo que pasó, lo que está pasando o lo que puede pasar; el cine 3D y el 4D ya están aquí y reclaman su puesto con desparpajo, pero de buenas formas.

La Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra -PUCMM-, nos entrega una 8va. Versión de su Semana Más Corta con el lema “Sin Cortes ni Censuras”. Un festival audiovisual en el que sus estudiantes demuestran, y de que forma, lo aprendido en las aulas de esta prestigiosa institución.

Esta semana desarrolló un maremágnum de actividades artísticas, conversatorios y muestras de cortos, asentados en el significativo lema: La defensa de la libertad de expresión. Los trabajos presentados desarrollaron sus propuestas con este pensamiento base.

La exhibición de “Contortura”, “Rompiendo El Silencio”, “Página en Blanco” y “Pregunta Capciosa”, plantean de manera muy clara los peligros que acechan al ejercicio responsable de la profesión periodística.

“Página en Blanco” de Erwin Villanueva, es una historia acerca de los sucesos que llevaron al asesinato del periodista Orlando Martínez. Cuenta con gran pulso y eficacia narrativa el crimen contra el comunicador conocido por sus posiciones críticas al gobierno encabezado por el Dr. Joaquín Balaguer. Esas virtudes lo llevaron a ganar 5 premios, entre ellos, Mejor Cortometraje, Mejor Dirección y Mejor Dirección Fotográfica.

“Pregunta Capciosa” de Laura Olivo, narra el atentado que sufrió el periodista Juan Bolívar Díaz en 1970, por causa de sus opiniones y el ejercicio responsable de su labor. Este interesante trabajo, que hace una buena mezcla de la realidad y la ficción, aunque con ciertas carencias a nivel de actuación, está muy bien trabajado a nivel visual. En esta edición logró los premios como Mejor Guión y Premio del Público.

“Contortura”, dirigido por Carlos Inoa, nos presenta la historia del foto-reportero Abel Ríos, cuyo trabajo lo lleva a enfrentar una situación en que la ética y lo profesional se ven sacudidas. Este corto, de elegante factura, pone en evidencia la capacidad narrativa de su director y un poder de síntesis que ya envidiarían directores más veteranos.

“Los Colores de Capotillo”, es un corto documental de Laura Gil en donde damos un vistazo a múltiples historias de individuos que desenvuelven su vida en el barrio de ese mismo nombre. El hermoso trabajo de esta joven directora, al retratar este conglomerado humano con una gran factura visual, se lleva para mí las palmas de esta Semana Más Corta. La agudez que demuestra Gil augura el despegue de un gran talento. Tan destacado trabajo mereció el premio al Mejor Documental de esta 8va Semana Más Corta.

El maridaje creativo con los Smartphones o teléfonos inteligentes, trae ante nuestros ojos una serie de cortos producidos con este artefacto, que van desde “Will”, “Después de la Muerte”, “Corto Coca Cola”, “El Plagio”, “Hola Preciosa”, “Para que Sepas (I y II)” y “Triste Aniversario”.

En el Corto Coca Cola la directora Valerie Caamaño nos presenta a Rocío una joven que descubre en su recorrido de su casa a la universidad una cierta felicidad en las personas que comparten esta bebida gaseosa y eso la entristece pues se siente sola. Al final se da cuenta que también ella tiene con quien compartir esa felicidad.

La eficaz transmisión de los sentimientos y sensaciones de Rocío que logra Caamaño la hicieron acreedora del premio principal de los cortos hechos con celulares.

A notar “Will” de Laura Cabrera, por la originalidad en el tratamiento de esa frontera entre la realidad y la imaginación, tema nada fácil pero que la directora, celular en mano, sortea con gracia y acierto en su realización.

De los invitados provenientes del Instituto Superior Comunitario y del Colegio Loyola, sobresalen “Cambia” de Claudia Suero, una visión apocalíptica del futuro desencadenada por la contaminación, y “Lo Último que Escuche”, dirigido por Rosalía Reyes, con el tema de la sordera.

La imaginación, la factura y la conciencia social y profesional, es la norma de los trabajos mostrados en esta semana audiovisual que se nos hace corta en tiempo y larga en la profundidad de sus contenidos.

Si de algo puede presumir la PUCMM, por lo que se ha visto en los cortos y demás trabajos realizados por sus estudiantes, es contar con su inmensa base de talento para aportarla a la industria.

La Semana Más Corta es un festival audiovisual que con sus ocho ediciones está camino a convertirse en uno de los eventos importantes para determinar las tendencias de hacia donde va el cine nuestro de cada día.

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