Opinión

La gestión de Danilo

El gobierno de Danilo Medina ha arribado a sus 3 años mostrando los músculos de una popularidad que tiene como pilar principal el estilo de administrar y comunicar sin estridencias, algo que, paradójicamente, ha alcanzado con una calculada dosificación de silencio y una exposición pública directa, de contactos sin intermediarios, que mantiene en estado de fascinación a los sectores populares y a los campesinos que se embriagan con cada visita sorpresa.

Al estilo se le suma un orden de prioridades en las ejecutorias de la administración sobre demandas que la sociedad en su totalidad ha venido exigiendo. Entre éstas està la inversión del 4% del PIB en educación, concentrada en la construcción de planteles escolares que permiten la extensión de la tanda escolar, modelo que està teniendo un gran impacto en el mejoramiento del salario real de los padres que se ahorran el desayuno, almuerzo y merienda durante cinco días.

Las estancias infantiles complementan el sistema que lleva a las madres solteras, que son el 40%, tranquilidad, aprovechamiento del tiempo y ahorro; en ambos casos, libros, uniforme y todo lo que tiene que ver con los materiales escolares que requieren los estudiantes, son suministrados por el Estado.

Queda pendiente la revisión del currículo, la definición de las actividades extracurriculares y, quizás lo más importante para lograr una educación de calidad, reinstruir al personal docente, lleno de las inocultables carencias que influyen de manera catastrófica en la formación de los estudiantes. Pendiente està también la conclusión del plan de alfabetización, que sería, junto a lo demás, el punto de culminación de una acometida gubernamental verdaderamente humana.

Otra de las prioridades del presidente Medina, es la solución al añejo problema eléctrico, resumido en las deficiencias en el suministro de energía y el alto costo de ésta, uno de los ingredientes, de los tantos, que nos hacen menos competitivos. Las esperanzas de los ciudadanos para que termine este infierno cuasi cultural, están en el anunciado pacto eléctrico y la construcción de las plantas a carbón, que no son de mis simpatías, por ser un modelo de generación propio de la Revolución Industrial, no de la era de la alta contaminación y conciencia medioambiental.

El argumento para construirlas, y que pudiera ser válido si tomamos en cuenta que somos un país pequeño y con una economía “primarizada” o de escaso desarrollo industrial, que aporta poco a la contaminación planetaria, es el bajo costo de operación.

El impulso del sector turístico, por ser la fuente principal para la captación de divisas, ha sido también una prioridad de esta administración y los frutos se cosechan con el pronóstico de 6 millones de turista que visitarían al país este año, lo que será posible por la construcción de más habitaciones, nuevas rutas aéreas y llegadas de cruceros.

Las visitas sorpresa, con su carga de pequeños préstamos a los campesinos, la creación o fortalecimientos de cooperativas, el trato crediticio a las PYMES y, añadido lo mencionado anteriormente, más otros esfuerzos que el espacio no me permite mencionar, han contribuido a la popularidad del presidente Medina, que como dijo Leonel Fernández, “ganará las elecciones de manera aplastante”, para continuar la obra de progreso iniciada por PLD en 1996.

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