República Dominicana cuenta con 60 planes de manejo forestal, registrados y aprobados por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, en tierras ubicadas principalmente en los municipios de Restauración, San José de las Matas, Jarabacoa, San Ignacio de Sabaneta, Monción, Constanza y La Vega.
Esta se considera la mejor forma de conservar los bosques en tierras privadas, permitiendo a la vez que sus dueños encuentren una forma de generar ingresos. Francisca Rosario, directora de Bosques y Manejo Forestal del Ministerio Ambiente, explica que el permitir el aprovechamiento forestal ha sido “un mecanismo de incentivo para la reforestación del país, ya que paralelamente persigue fines comerciales y de protección permanente”.
Explica que desde el Ministerio Ambiente los planes de manejo se ven como una estrategia de conservación de los bosques fuera del Sistema Nacional de Áreas Protegidas. Esto en vista de que los dueños de las tierras quieren usar su propiedad de forma que le puedan sacar un beneficio, y hasta ahora no hay otro sistema que sea productivo y que permita que se mantengan los bosques.
“Lo que perseguimos con los planes de manejo es que no haya un cambio de uso de la tierra que lo que es bosque siga siendo bosque y que podamos motivar a los propietarios de terrenos a que planten bosques. Esta estrategia permite que el dueño de la tierra le dé un uso de forma sostenida”.
Cuenta que para solicitar un plan de manejo, lo primero es que un técnico realiza una evaluación y un inventario forestal. Hace un plan de ordenación y un inventario donde se determina qué porcentaje de esa biomasa se puede extraer. Luego el Comité Técnico de Evaluación, donde están representadas todas las áreas temáticas del Ministerio, se toma la decisión de recomendar o no una aprobación que debe firmar el Ministro.
En las plantaciones de bosques, la principal especie manejada es el pino criollo, o pinus occidentalis, presente en bosques secundarios. Además, proliferan las plantaciones de acacia, (mangium), el nim (azadiracta indica), pino hondureño (pinus caribaea) y caoba hondureña (swietenia macrophylla). También otras en mucho menor escala como la caoba criolla (swietenia mahagoni) y especies de bosque seco.
Inicialmente se autoriza un plan de manejo por cinco años. Ese plan lleva una programación, de lo que se va a extraer en cada año. El manejo cotidiano se realiza mediante el plan operativo anual (POA). En el país se manejan anualmente 60 POA.
Para la funcionaria del Ministerio Ambiente es importante destacar que no todo el aprovechamiento forestal se realiza mediante un plan de manejo, sino que también existen las autorizaciones del nivel local para plantaciones pequeñas, sistemas agroforestales y arboles individuales, así como autorizaciones que se otorgan para permitir el desarrollo urbano y de vías de comunicación.
“Lo ideal es que no se corte absolutamente nada y los bosques estén intactos. Que tengamos ecosistemas pulcros y sin ninguna perturbación. Pero la realidad de la vida es que la gente tiene que vivir y comer. Los seres humanos utilizamos madera. En vista de que existe esa realidad, quienes trabajamos en la gestión forestal tenemos que buscar alternativas. Hay zonas que son de protección y no se pueden tocar. Pero hay zonas que, si queremos que haya bosque tenemos que entrar en negociación con el dueño de la tierra y esa es parte de la negociación”.
Existen diversos factores que ejercen presión al bosque y que provocan deforestación en la República Dominicana. El 55 por ciento de las pérdidas de los bosques viene dada por la expansión histórica de la frontera agrícola. La extracción de madera, la producción de leña y carbón y el aprovechamiento de otros productos forestales, representa el 26 por ciento de las pérdidas. Las otras causas de mayor importancia son los incendios forestales, que han reducido el siete por ciento la cobertura forestal nacional, y la construcción y expansión de caminos, carreteras, puertos, ciudades y otras formas de infraestructuras totalizan el restante 12 por ciento de las causas de la deforestación a nivel nacional.
Desde los tiempos de la colonia, la isla fue objeto de la tala abusiva de sus bosques, provocando su reducción masiva. En 1967 se da un paso contundente para salvaguardar los bosques dominicanos al pasar el Servicio Forestal del Ministerio de Agricultura al Ministerio de las Fuerzas Armadas y se declara el cierre de todos los aserraderos. A partir de ahí, se aplicó una rigurosa política de protección forestal que no incluía el manejo sostenible de bosques. En los años 70 los pobladores de la zona rural se habían convertido en enemigos de los árboles y de los bosques naturales.
Para contrarrestar esta amenaza, durante las últimas décadas el Estado dominicano ha venido realizando esfuerzos en diferentes áreas. Una de las acciones más importantes ha sido el aumento de las áreas protegidas que ahora ocupa el 25 por ciento del territorio nacional.
Otra de las medidas importantes que se han puesto en práctica, es el subsidio del gas licuado de petróleo para motivar que las personas usaran gas y no carbón y leña, para bajar la presión al bosque también. El control de los incendios forestales, que antes no existían.
Rosario explica que también se han instalado viveros de producción de plantas. “En inicio se compraban las semillas en el extranjero. Ahora el Ministerio Ambiente cuenta con un banco de donde se recolectan y procesan las semillas a nivel nacional”.
En estos viveros se producen plantas destinadas a reforestar tanto en terrenos estatales como privados. En tierras propiedad del Estado, queda poco por reforestar. Pero esta tarea también hay que hacerla en terrenos privados.
La cobertura boscosa en República Dominicana va en aumento, en las últimas décadas. De 2003 a 2012 su incremento fue de ocho por ciento, lo que significa un porcentaje de 39.7 por ciento a nivel nacional. Francisca Rosario, destaca que ese logro es fruto del trabajo arduo que se viene realizando en el país.