Daris Javier Cuevas
En el contexto de las relaciones económicas internacionales, los riesgos globales se han convertido en la principal amenaza por la que transita el planeta, fruto de los crecientes riesgos que enfrenta la economía mundial y que se agudiza por la influencia ascendente que ejerce cada vez más la geopolítica sobre la economía mundial. La preocupación que más llama la atención tal situación, y que se han dividido en cinco las categorías en que se cuantifican estos riesgos, son los riesgos económicos, geopolíticos, medioambiental, tecnológicos y sociedad.
Al hacer un desglose de esa situación nos encontramos que en estos riesgos, el económico incluye la crisis fiscal que atraviesa el mundo, los altos niveles existentes de desempleo, la expansión de la pobreza y la volatilidad de los precios del petróleo, por su lado, en el riesgo geopolítico resaltan los conflictos entre estados, el fracaso de los gobiernos, el terrorismo y la crisis de los estados, en el caso del riesgo tecnológico se destacan los ataques tecnológicos y la ciberdelicuencia o robos de datos, por igual, para el riesgo medioambiental la crisis climática y el colapso de los ecosistemas y finalmente está el riesgo de la sociedad con la propagación de múltiples virus que producen epidemias traumáticas.
Hay que resaltar que las interconexiones que se produce entre la geopolítica y la economía se intensifican debido a que los estados hacen un mayor uso de las herramientas económicas, desde la integración regional y tratados de libre comercio hasta políticas proteccionistas e inversiones transfronterizas, para establecer un relativo poder geopolítico, lo que en la práctica se traduce en una amenaza que frena la lógica de la cooperación económica mundial y, potencialmente, el orden y el sistema internacional, incluyendo lo financiero.
Ahora bien, para el inicio de la década de los noventa se introdujeron políticas macroeconómicas con el objetivo de impulsar la estabilidad, que acompañadas con el derrumbe del muro de Berlín se entendía que el mundo entraba a una fase prolongada de estabilidad económica y política, sin embargo, el final de la Guerra Fría no supuso la disipación de todos los conflictos, más bien, al contrario, los multiplicó, las tensiones regionales aumentaron y el sistema no contribuyó con la paz y estabilidad para todo el mundo, ya que se calcula que ascienden a más de 240 los conflictos internos y más de sesenta conflictos abiertos desde 1991 hasta la fecha. Pero resulta que la financiación de estos conflictos en tiempos de la Guerra Fría eran solventadas por las grandes potencias y sus aliados, pero ahora las fuentes de financiación se han transformado y el narcotráfico, el comercio o el control de los recursos difieren guerras interminables que bloquean el salto de esos países hacia el desarrollo, los cuales suponen un gran negocio para los países desarrollados, y esto aumenta la vulnerabilidad.
En el mundo existen múltiples conflictos y con diferentes orígenes que han colocado al planeta en una situación de riesgos con una mayor amenaza ascendente en la economía cuyas consecuencias perturba la estabilidad mundial, lo cual tiende hacer extensivo a las próximas décadas, cuyos principales orígenes están explicados por el riesgo de conflictos internacionales que a diario se produce. Tal reflexión se derivada de multivariables que inciden sobre el comportamiento de la economía y la política donde se logra identificar la existencia de una relación directa entre democracia, conflictos armados y paz, y que se entiende que a más democracia las instituciones son más estables y las tensiones se dirimen a través de las negociaciones, pero a la inversa, en democracias frágiles o dictaduras un grupo predomina sobre los gobernados, donde el grupo dominante suele poseer casi todos los recursos y además obligados a cohabitar en la más profunda miseria, pues de esta forma se explican las guerras y los conflictos.
Es por tales razones que podemos inferir que mientras la situación de muchos países sea de una profunda desigualdad, este hecho se convierte en una fuente potencial de conflictos, y por tanto, se entiende mejor las causas por el cual desde 1945 hasta los primeros 15 años del siglo XXI han perecido más de 45 millones de personas en numerosos conflictos, que unido a los hechos de la segunda guerra mundial se estima que pueden ascender a un total de 100 millones de personas.
Las consecuencias económicas de los conflictos en el mundo han sido estremecedoras y desgarradoras para la humanidad, pero estas causas son muy importantes, de todas formas, aunque no todas las guerras son desencadenadas por motivos económicos, todas tienen en común el componente económico ya que requieren recursos para impulsarlas, pues en tal sentido, las consecuencias económicas son fundamentales.
Como justificación están los hechos recientes como los atentados terroristas en Francia, la explosión de un avión comercial ruso, la crisis en el oriente medio, la crisis en Siria y Ucrania, los cuales hacen cuantioso hincapié en lo económico, pero los conflictos en el mundo tienen su origen en lo político, por lo que el mundo del siglo XXI está inmerso en una serie de conflictos que amenazan la economía y paz mundial, donde el negocio es el epicentro.