Opinión

Bill Clinton: Del documental a la ficción

La vida que trasciende de los líderes políticos es rica en sucesos vitales, pudiendo parecer en ocasiones que esos acontecimientos sucedieron de acuerdo a un guión milimétricamente planificado. Nada más lejos de la realidad, pues las circunstancias poseen una cuota importante para las carreras de estos personajes.

La habilidad para adelantarse a los hechos no es producto de superpoderes ni de ninguna clase de magia. El liderazgo es una construcción que requiere una alta dosis de esfuerzos analíticos ya que solo con una correcta lectura de la realidad social, se llega al éxito político.

Armar un equipo que conduzca a buen puerto una campaña electoral es muy similar a escoger al mejor personal militar que dirija una guerra, en eso se convierte el camino hacia las alturas políticas, escaramuzas que producen bajas, derrotas o victorias parciales para lo que se necesitan nervios de acero, flexibilidad de pensamiento y una moral combativa a prueba de todo.

Las tácticas y estrategias de estos soldados políticos, de estos pensadores de la acción, se volverían sal y agua si no se asentaran sobre la fe en un ideal, en unas creencias más grandes que ellos, en un proyecto que contenga las esperanzas, los deseos y la necesidad de cambiar la realidad de una nación.

William Jefferson Clinton, popularmente conocido como Bill Clinton, fue un presidente de EE.UU. proveniente del Partido Demócrata y del sur de su país. El nativo de Arkansas rompió esquemas a la hora de hacer campaña y gobernar a la potencia situada en el norte de nuestro continente.

Inspirados en este popular político se produjeron una película de ficción y un documental que retratan su vida en general y el interior de la campaña política que lo llevó a la silla presidencial. Su carisma y popularidad traspasaron la vida real para hacerse un espacio en las pantallas cinematográficas.

La Sala de Guerra (The War Room-1993), es un documental dirigido por Chris Hegedus y DA Pennebaker acerca de la campaña de Bill Clinton para presidente en 1992. Su rival lo fue el entonces jefe de estado George Bush -padre-, en una lucha de lo nuevo contra lo viejo, la frescura del Demócrata versus el clasicismo del Republicano.

El centro de esta obra, además del candidato, lo son George Stephanopoulos, Director de Comunicaciones, y James Carville, estratega principal. Ambos nos sumergen en los mecanismos de cómo se conduce una campaña para elegir al presidente de EE.UU. desde el interior mismo a que alude su título.

Frases memorables como: “Lean mis labios, no más impuestos”. “Es la economía. ¡Estúpido!”. Estas fueron usadas como armas arrojadizas por estos creativos para hacer mella en la figura de Bush padre, un político muy respetado, pero que no pudo contraatacar con efectividad la propaganda elaborada por estos estrategas de la publicidad y de la comunicación.

Carville y Stephanopoulos sortean situaciones potencialmente desastrosas como la revelación de las relaciones de Clinton y Genniffer Flowers, un escándalo sexual manejado muy correctamente al admitir Bill el hecho, lo que le gano puntos con el electorado, quien no perdona que se le mienta, y sobrepasar una crisis que ya había descarrilado candidaturas en el pasado.

Este dúo dinámico de la era pre-internet en que los late-shows y los programas de humor irreverentes comenzaron a tener un peso por comunicar información política, cosa muy común hoy día pero no en aquellos tiempos. El principio del uso de los medios de cultura popular y no los espacios habituales tal y como hacemos ahora, tuvo allí su génesis.

En 96 minutos de duración, los realizadores Hegedus y Pennebaker documentan el cambio de formar para triunfar en las campañas. Nominado al Oscar como Mejor Documental en 1994, gozó de una gran popularidad con la crítica de cine a pesar de que no fue exhibida tan ampliamente en las salas.

Primary Colors (Colores Primarios-1998), es una película dirigida por Mike Nichols en la que Jack Stanton (John Travolta) es un gobernador sureño que lucha por la presidencia de los Estados Unidos. En medio de la campaña estalla un escándalo sexual, lo que obliga a su esposa (Emma Thompson) y a todos sus colaboradores cercanos, a cerrar filas en torno a él.

Su parecido a los sucesos acaecidos al presidente Clinton en 1992 cuando corría como candidato, parte de ciertas similitudes que coinciden en mucho con los problemas enfrentados por el gobernador Demócrata, y de como él logra salir ileso, alcanzando el triunfo electoral.

El Stephanopoulos de film lo sería Henry Burton (Adrian Lester), un idealista joven abogado afroamericano que se convierte en una de las manos derechas de Stanton en la campaña. Burton sabe de los pecados veniales del candidato, pero cree en sus ideales, su discurso y en el carisma que posee.

Travolta no negó que se pasó horas estudiando los discursos de Clinton, pero Emma Thompson sostuvo la posición de que no interpretaba a Hillary, sino que su papel era una mezcla de personajes. Kathy Bates asume la interpretación de Libby Holden, inspirado en la Jefa de Gabinete Betsey Wright, pero hasta ahí llegan los parecidos.

Después de todo, la película no pasa de ser una crónica rosa de las desventuras mediáticas de un candidato en campaña, salpicando con un poco de morbo aquí o allá, sin profundizar demasiado en lo esencial. Nichols no se decide tampoco por el contenido político y ahí está su error.

La personalidad carismática y su conexión con el ciudadano de a pie, convirtieron a Bill Clinton en jefe de estado en dos ocasiones, además de hacerlo sobrevivir a los escándalos en su carrera política. Él y sus asesores entendieron que decir la verdad puede garantizar votos.

El manejo de una campaña política al interior de la misma es lo que nos muestra El cuarto de Guerra (The War Room), un documental que registra el cambio de paradigmas en cómo se conducían antes, y las novedades generadas por Carville y Stephanopoulos en la hechura de estas. Primary Colors se mueve en la periferia de este tema, pero sin profundizar demasiado.

El tratamiento recibido por el expresidente Clinton en las pantallas cinematográficas nos habla de un personaje carismático de gran arraigo popular por su discurso, quien logró cambiar la forma de cómo se gana una elección presidencial.

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