Opinión

El fenómeno de la violencia social en la Repúblca Dominicana

El fenómeno de la violencia se ha ensañado en la última semana en la República Dominicana, sobretodo por las muertes de alto perfil de dos personas asesinadas durante la celebración de las elecciones primarias dentro del Partido de la Liberación Dominicana, el asesinato de Juan De los Santos y la muerte del padre de una reina de belleza en Santiago, por rozar un vehículo en un simple accidente de transito.

Las reacciones a estos hechos han centrado el acontecer noticioso del país, en este tiempo de reflexión y regocijo que deben ser las fiestas navideñas, sin darnos cuenta de que acontecimientos como estos ocurren a diario en los campos y ciudades de nuestro país, que se ha insensibilizado ante el alto grado de violencia social que nos afecta.

La violencia en la República Dominicana es una epidemia, que en términos de muertes, cuando incluimos las muertes violentas por accidentes automovilísticos, en los segmentos mas jóvenes de nuestra población, ya supera la cantidad de muertos que se producen por enfermedades orgánicas.

Cada día vemos como las paginas de nuestros periódicos se llenan incidentes violentos; brutalidad publica y privada, muertes por disparos de armas de fuego, ahorcamientos, suicidios, violencia intrafamiliar, violaciones y agresiones de todo tipo contra los mas débiles de nuestra sociedad.

El problema es que a medida que aumenta la espiral de la violencia social en el país, hemos asumido la actitud de negarla, encubrirla, hacerla invisible, tomarla como algo natural o hacernos insensibles a ella.

Es lo que ha ocurrido en la mayoría de los países de centro-américa, donde están ubicadas algunas de las ciudades mas violentas del mundo, como San Pedro Sula y Tegucigalpa o las mas de 25.000 muertes por violencia que ocurren cada año en Venezuela.

Como si fuera el efecto de una droga, las sociedades se van a acostumbrando a estos episodios, de modo tal que nada llama la atención, hasta que le ocurre a alguien muy conocido o una familia de alto perfil social.

Es decir, en una sociedad ya acostumbrada a la violencia como la nuestra, se requieren dosis de mayor violencia para conmovernos, solo los actos mas escalofriantes llaman la atención, los crímenes menores que involucran a los seres humanos normales solo ocupan lugares ocultos en los periódicos porque no involucran a personas conocidas.

También existe la tendencia al ocultamiento, cada jefe de policía niega que este fenómeno se esté produciendo en el país, cada uno muestra que las estadísticas señalan una baja en los niveles de violencia, mientras todos sabemos que existen sectores completos de nuestro territorio donde campean por sus fueros los grupos armados y los carteles imponen su ley.

A todo esto se le ha agregado el componente de la violencia política, el único partido que había podido superar la prueba de incidentes violentos en sus procesos eleccionarios era el PLD, el pasado domingo 13 acaba de perder la virginidad con dos muertos en incidentes no aclarados, y que su dirección política esta en la obligación de aclarar y llevar a los culpables materiales e intelectuales a la justicia.

En los mismos componentes genéticos de los seres humanos viene grabado la capacidad para cometer actos violentos, esto es parte de la evolución de nuestra especie y fue desarrollado como mecanismo de defensa para nuestra supervivencia, según los evolucionistas.

Y según los creyentes, la violencia se manifiesta como una forma de pecado, donde el fin es hacerle daño a nuestros semejantes, por diversos motivos que no viene al caso discutir, pero que en definitiva ambas posiciones aceptan que este fenómeno es inherente al ser humano, solo que los procesos de socialización modelan estos impulsos de modo tal que podemos convivir unos con otros en paz.

El fenómeno de la violencia social que vivimos los dominicanos, requerirá de medidas de fuerza y cambios estructurales, que devuelvan el exclusivo uso de la fuerza al Estado y sus instituciones, que es una de las bases donde se sostiene un estado de derecho.

Pero la violencia política debe ser enfrentada de modo responsable y radical, por quienes, por ser los dirigentes del partido de gobierno, tienen la obligación de dar un ejemplo dentro de su organización política y establecer responsabilidades civiles y penales, de modo que no queden impune crímenes que nunca debieron ocurrir.

El documento emitido por el Comité Político del PLD es claro: “se aplicaran sanciones caigan quien caiga sin importar quien sea, ni de donde alegue provenir desde el punto de vista político”.

No les queda mas remedio que actuar, es su responsabilidad histórica.

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