Opinión

Democracia y crecimiento económico

A raíz del colapso de los regímenes autoritarios, la democracia surge como la forma normal de organización política cuyo complemento se expresa en la existencia de una economía de mercado, o una economía mixta. Pero de modo alguno se ha de pensar en un mercado político abierto como sinónimo de democracia, para relacionar esta con una economía de mercado como enunciado de estar frente a una economía sustentada en la industria.

Se admite que uno de los retrocesos más notorios que se observa en la democracia es cuando las élites dominantes excluyen a los ciudadanos de la participación política, reduciéndolos a simples consumidores que tienden a sentirse marginados o excluidos de la sociedad a la que tienen derecho a participar ya sea por razones política, económica y cultural, la cual conduce inexorablemente a su destrucción ya que puede ser inducida tanto desde la imposición del autoritarismo, así como desde abajo por la presencia de la anarquía, el caos, la violencia y el desorden.

Es así como en la existencia de la democracia, es fundamental la limitación del poder político ya que de lo contrario el autoritarismo hace acto de presencia automática produciendo una hecatombe en las iniciativas de modernidad, el emprendimiento y la expresión de las ideas, pues razones le asistía al sociólogo y politólogo francés, Alain Touraine, al enfatizar que “solo hay democracia cuando el Estado está al servicio no únicamente del país y la nación, sino de los propios actores sociales y de su voluntad de libertad y responsabilidad”.

Bajo ese enfoque es que surge la hipótesis de que si el crecimiento económico y el desarrollo económico son mas alcanzables en los regímenes democrático o en el autoritarismo. Aunque en algunos momentos parezca indicar que exista una relación armónica entre el crecimiento económico y un determinado régimen político predominante, fruto de que algunas investigaciones estadísticas registran la existencia de una relación negativa, pero también se ha observado la presencia de una relación positiva, lo cual se observa en el autoritarismo en Chile en la era de Pinochet, o en el caso de Trujillo.

Dado que en el análisis económico hay que ser muy cauteloso, ya que este examina las consecuencias de los acontecimientos económicos, siempre y cuando se utilice acorde al buen juicio, las estadísticas seca en nada favorecen al análisis objetivo, por lo que el uso de las cifras ha de verse en perspectivas dinámica, no estática como suele ocurrir por parte del análisis simplista. Por igual, no existen evidencias de que se generan conflictos entre las libertades políticas y el desempeño macroeconómico, aunque sí es demostrable que en las economías donde se logra alcanzar el crecimiento, se tiene mayor capacidad de mitigar el hambre ya que cuando hay expansión económica existe mayor producción de alimento.

A la luz de la razón, los economistas procuran siempre examinar los resultados de la economía y así poder entender el tamaño de la misma, lo cual es posible cuando se analiza la variable de mayor interés que es el PIB. En efecto, dado que el PIB mide el valor total de los bienes y servicios que se producen en una economía durante un trimestre o un año, y este valor total de los bienes y servicios puede cambiar, ya sea por que las cantidades de estos cambian o porque sus precios cambian, teniendo así una mejor comprensión y precisión de cómo marcha la economía, la tendencia de la expansión o contracción de esta, que es lo que identifica como crecimiento económico en el largo plazo, o más bien, fluctuaciones económicas en el corto plazo.

Es en tal virtud que se entiende que el crecimiento económico sostenido tiende a mejorar los estándares de vida de las personas, así como un incremento del desempleo, dificultades que generan sensibilidades, a veces inexplicables. Para tales fines, la política económica recomienda que las metas prudente es impulsar un crecimiento económico al largo plazo y mitigar las fluctuaciones económicas en el corto plazo, pues de acuerdo a la teoría del crecimiento económico, se logra identificar la tendencia inmediata de la economía, por tanto, los gobiernos orientan su política económica utilizando los instrumentos de política fiscal, racionalizando los impuestos, el gasto público y el endeudamiento y, por el otro lado, están los instrumentos de política monetaria que procuran mantener una inflación baja y estable, mediante el control la oferta monetaria y la tasa de interés.

Entonces, ¿qué relación existe entre la democracia y el crecimiento económico? Pues, en una democracia existen espacios para impulsar reformas económicas aplicando políticas monetaria y fiscal que mitiguen las fluctuaciones económicas e impulsan el crecimiento económico, incentivan la inversión en capital, tecnología, educación, lo que en la práctica favorece la estabilidad y el clima democrático, inalcanzable en el autoritarismo. En adición, las evidencias empíricas demuestran que los países más ricos del mundo son los que han logrado construir democracia sólida, en cambio, los países más pobres es donde los índices de democracia son vulnerables.

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