Juan Bosch lideró la construcción del Partido de la Liberación Dominicana, PLD, sobre las experiencias vividas en la maquinaria política denominada PRD. Decenas de individuos en todo el territorio nacional le acompañaron de inicio, quien escribe se sumó a la legión de cientos de jóvenes, los que ya para el año 1976 formaban parte del PLD como miembros y como “circulistas” entusiasmados ante la propuesta de “completar la obra de Juan Pablo Duarte.” Don Juan Bosch tomó un amasijo de datos y los convirtió en información para denostar al PRD, en una carrera contra el tiempo, con el objeto de fortalecer ideológica e institucionalmente al nuevo Partido, al que denominó como “único en América.” Nadie puede negar que el objetivo primario de Don Juan Bosch fue logrado en forma contundente y nosotros nos empoderamos de unos conocimientos claves nacido de la impronta emitida desde una sabiduría elaborada desde la praxis y la mística de trabajo de ese prohombre inigualable.
De ese modo, durante un proceso histórico de 23 años el Partido se construyó, se institucionalizó de tal forma, que no existía un sitio geográfico dominicano, sin un local pintado de color morado con una estrella solitaria y letras de color amarillo. Así arribamos a un anómalo torneo electoral en el año 1996 y lo ganamos en segunda vuelta.
Lo que sobrevino después del 16 de agosto de ese año no ha sido casual. Ha venido provocado por acontecimientos para muchos de nosotros imprevisibles, derivados de los procesos en que nos vimos envueltos durante ese cuatrienio histórico en que Leonel Fernández gobernó con el apoyo de los poderosos sectores de poder creado por el reformismo durante 22 años de gobiernos. El compromiso histórico nos mueve a continuar en la lucha política, haciendo que en el año 2004, luego de fracasar contundentemente el gobierno del PRD encabezado por el Presidente Hipólito Mejía, el Presidente Fernández vuelva al poder del Estado Dominicano, esta vez sin el pie de amigo encarnado en la voluntad del Presidente Balaguer, pero si con los remanentes del Partido Reformista, estos remanentes conformados en corrientes de opinión y de poder retoman al Leonel como su líder y perduran a su lado durante ocho años consecutivos de gobierno, en donde la nación dominicana se transformó en sentido general.
Durante los cuatro de años oposición al gobierno del PRD, el PLD se fortalece, multiplicando su membrecía, gracias a las decisiones tomadas en el marco del Congreso Juan Bosch, el partido creció sin precedentes, debido a la apertura que se adoptó y ese inusitado crecimiento nos colocó en una matrícula de miembros que sobrepasaba los dos millones de miembros.
Pero no todo fue color de rosa en el transcurso de esta historia, esa portentosa obra de gobierno tenía unas calamidades internas que iban a crear grandes problemas de imagen al liderazgo del Presidente Leonel Fernández, quien se convirtió en un lider nacional e internacional que causó estragos en los planes presidenciales de muchas personalidades, tanto dentro como fuera del PLD.
Dentro del Partido, la reelección en el año 2008 hirió sensiblemente la unidad de la organización, se desarrollaron múltiples estrategias en donde hubo que tomar partido y decidirse por uno de los bandos que emergieron como algo natural, de tal forma que al llegar el año 2012 nos encontró con debilidades intrínsecas capaces de transformar la unidad partidaria en una verdadera piñata, en la que los dulces de la militancia fueron recogidos, luego de golpear la esfinge del PLD en la imagen de su Presidente.
Ya es historia conocida, que no merece recontarse, pero la consecuencia está en la palestra: existen muchos partidos internamente hablando, en el Partido de la Liberación Dominicana. Dos de ellos son mayoritarios, pero existen más de treinta grupos que actúan como pólipos de un cáncer que puede degenerar en crisis que causen daños irreversibles al proceso democrático. No quiero ser ave de mal agüero, pero el futuro del PLD peligra y su peligro se encuentra enquistado en las fortalezas que contiene como fuerza invencible, pero que puede generarle una trombosis si no se toman las medidas correspondientes para salvarle de la vorágine del individualismo que corroe sus estamentos de poder. Deberíamos poner la barba en remojo.
Estamos en peligro inminente de resquebrajarnos sin remedio si no ponemos reglas claras del juego interno y la ocasión puede encontrarse inmediatamente transcurran las elecciones y el Presidente Medina se reinstale en el poder para un nuevo mandato.
Durante este trayecto de exitosos gobierno peledeístas hemos creado una nueva cultura de poder, pero con errores tácticos con respecto a la visión bochista para la construcción de una nueva sociedad, la que se ha rezagado debido a la debilidad de no encarar con la celeridad que entienden algunos sectores sociopolíticos, grandes retos como los educativos, los de la salud, los del medio ambiente y la seguridad ciudadana. Es preciso enfatizar, que nuestras contradicciones no deben quitar de la brújula partidaria el compromiso que asumimos al convertirnos en gobierno por un golpe de suerte en el año 1996.
Lo digo, porque veo que se aproximan duras batallas por el control interno del partido, transcurrido el presente proceso electoral.