Desde el momento mismo en que la Junta Central Electoral declare en forma definitiva los ganadores de las elecciones nacionales en todos los niveles, que sepamos los números de diputados, alcaldes y regidores, el PLD deberá trabajar en forma objetiva en la previsión necesaria, con el objeto de investigar qué se espera del gobierno y del partido, en los diferentes sectores populares y del aparato de poder, para convertir las expectativas de éstos, en verdaderos retos para ser superados con sabiduría durante el gobierno 2016-2020.
Mucha gente pregona en los barrios, lo difícil que podría tornarse la situación social, frente a la realidad de solución de los problemas enumerados en el discurso del honorable señor presidente de la república, cuando desde su propia voz planteó la necesidad de su reelección y adujo una serie de propósitos que buscaban sustentar lo que estaba comunicando a la nación en ese momento crucial, en que anunciaba los por qué de tan importante decisión.
Los cronista políticos que a diario escriben, disertan, comentan, analizan o reflexionan a través de los diversos medios de comunicación, plantean un amplio abanico de opiniones y la mayoría vaticina problemas en todo el panorama futuro del ejercicio del poder durante el mandato que inicia el 16 de agosto del presente año.
Aves de mal agüero ven conflictos en la formación de los bufetes directivos, tanto en los estamentos de poder legislativo, como a nivel municipal, y se sustentan en los acontecimientos fatales del pasado reciente en distintos puntos del país, a raíz de la formación de las distintas salas capitulares de los municipios. La clave para mantener la paz social están en las actitudes de los directivos básicos del partido y esas actitudes pueden canalizarse positivas, a través del dialogo preventivo, producto de una planeación sesuda e inteligente emanada en sus directrices, desde la cabeza del partido, es decir, desde su Comité Político.
No podemos permitirnos salir de una celebración en donde ganamos ¡y ganamos en forma abrumadora!, hacia una desmoralización. “Oír cantar al gallo dentro del cascaron del huevo,” como escuchamos decir muchas veces al líder histórico del PLD, es una acción necesaria, no solo en los aspectos que hemos planteados de los bufetes directivos, sino mucho más allá. Aunque algunos de los dirigentes nacionales del partido no lo crean, estamos en una crisis partidaria, que entró en receso debido a que las elecciones tenían que ganarse, pero no solo ganarse si no, ganarse en forma arrolladora, como finalmente sucedió.
De lo que les hablo, es de una realidad vital para garantizar la hegemonía del PLD en el ámbito del poder del Estado. Solapar la crisis es dañar el futuro del partido. La crisis interna puede hacer que olvidemos los retos que hay que superar para poder seguir en paz y así ganar las elecciones del 2020. Una crisis interno-partidaria y una crisis externa en la sociedad proyectada en un arcoíris de posibilidades opositoras, pondría a la nación en posiciones no muy favorables al partido, ya hemos vivido esa historia antes, pero como espectadores del espectáculo del PRD, no como protagonistas. Nosotros perderíamos mucho más que el PRD, porque somos menos duchos en ese asunto. El futuro depende de los planes que se hagan para no solo conseguir los objetivos de dicho plan, además hay que lograr que los planes de los adversarios no se concreticen. Hasta ahora el PLD lo ha logrado. Pero ¿los integrantes de una parte del PLD estarán dispuestos a bajar la cabeza para recibir cocotazos de algunos liderazgos mediocres y de algún advenedizo mal intencionado?
Es preciso aprender sobre lo ocurrido en los últimos años en la geopolítica global, para que nuestro comportamiento devengue consecuencias favorables a los intereses del país y del PLD. Es nuestro deber construir políticas a lo interno del partido, que pongan en claro las aristas necesarias para la unidad interna, con respeto a la dignidad de los dirigentes, que sean capaces de crear un clima de seguridad, que supere todo vestigio de fragmentación, para que con esa fortaleza central, se pueda trabajar unidos en una gestión de crisis exitosa, tanto a dentro del partido, como afuera en la sociedad. Porque una parte de la que se tratará de manipular en contra del gobierno actual y de la continuidad del PLD en la administración de la cosa pública, debido a que votó en contra y algunos sectores intentan cristalizar en ella la idea de que desde el poder se han manipulado algunos procesos durante el certamen electoral.
La crisis partidaria que tuvo su génesis el 19 de abril del presente año -para quienes aprendimos a vivir en un partido de decisiones emocionalmente inteligentes- debe ser manejada con la objetividad necesaria, alejando el sarcasmo, el cinismo, la prepotencia y la arrogancia que algunos insensatos exhiben en el quehacer diario de sus funciones públicas y en acontecimientos privados. Es necesario iniciar desde ahora ese proceso de crecimiento institucional, debido al peligro de la anarquía de muchos seudolideres que no acatan las directrices del liderazgo máximo del Partido, convirtiéndose en un peligro institucional.